Autor: Rojo, Alfonso. 
 Cualquier personalidad internacional puede ser contactada en pocos minutos. 
 Todos los teléfonos de la Casa Blanca al servicio del presidente González     
 
 Diario 16.    21/06/1983.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diario 16/21 junio 83 RELACIONES EXTERIORES

Cualquier personalidad internacional puede ser contactada en pocos minutos

Todos los teléfonos de la Casa Blanca al servicio del presidente González

Felipe González podrá utilizar, mientras permanezca en el interior de la Casa Blanca, la red particular de

telefonía del presidente Ronald Reagan. En cuestión de minutos,cualquier personalidad norteamericana o

extranjera puede ser localizada por el extraordinario servicio de comunicaciones instalado en la residencia

del presidente U.S.A.

Washington: Alfonso ROJO, corresponsal

Durante el tiempo que el presidente español, Felipe González, permanezca hoy en el interior de la Casa

Blanca, todas sus llamadas al exterior pasarán a través de un equipo de fama legendaria, un equipo al que

se le atribuye el adjetivo de infalible. En Washington se asegura que los operadores de la Casa Blanca —

18 mujeres y dos hombres — pueden localizar en cuestión de minutos a cualquier habitante del planeta

por alejado, escondido o atareado que esté.

En una ocasión, el presidente Kennedy, para hacer una demostración, descolgó el aparato y pidió que

encontraran a un miembro de su "staff", a sabiendas de que estaba sentado a su lado en el despacho oval.

Antes de tres minutos lo habían localizado.

El presidente Eisenhower solicitó una vez que le pusieran en contacto con Clarence RanDa", un asesor

que en esos momentos se encontraba en un paraje aislado practicando pesca submarina. Los telefonistas

consiguieron que un lugareño clavara una nota en el árbol al que habitualmente ataba su barca el asesor, y

cuando éste volvió a tierra llamó de inmediato a la Casa Blanca.

Localización segura

Jhonson, tan poco inclinado a exagerar, decía que su servicio telefónico podía encontrar a cualquiera «con

tal de que estuviera vivo».

Los operadores trabajan en un bajo, muy cerca de la puerta de la Casa Blanca, en el Old Executive Office

Building.

Es una habitación alargada, con muy pocos muebles, presidida por una foto del presidente Reagan, en la

que hay diez «consolas» con clavijas negras y rojas, fabricadas por la Western Electrical.Desde ese punto

controlan los 5.000 teléfonos que hay en la Casa Blanca.

Técnicamente, el sistema no es muy sofisticado y se ha hablado de modernizarlo, pero permite a los

telefonistas saber quién está hablando con quién, información vital cuando el presidente quiere

interrumpir la llamada.

En alguna parte de la habitación están los cajones en los que se archivan miles de números privados. La

situación exacta de esos cajones, así como los diferentes colores de las cartulinas en las que se escriben,

son un secreto. La gente da sus números con la garantía de que van a ser absolutamente confidenciales y

los operadores actúan en consecuencia.

De hecho, ni los mismos ex presidentes tienen poder para violar las normas de seguridad de la centralita.

Cuando hace algo más de dos años, el presidente Carter abandonó la Casa Blanca, su secretaria, Susan

Clough, llamó al servicio telefónico y pidió algunos números, «por si el presidente deseaba ponerse en

contacto con otros líderes mundiales a través de sus líneas privadas». Se negaron a dárselos.

Existe un compromiso por el que cualquier ex presidente puede llamar a la centralita, que se encarga

inmediatamente de conectarle con quien quiera, pero no le da el número de teléfono.

Los operadores de la Casa Blanca son gente de edad media, algunos de los cuales están en el servicio

desde los tiempos de Truman,pero la mayor parte de ellos trabaja allí desde la etapa de Nixon.Contestan a

las llamadas con un simple «Casa Blanca» y aseguran que el presidente más aficionado al teléfono era

Johnson, que hablaba hasta pasada la medianoche, y el único que distinguía las voces y sabía los nombres

de todos los operadores era Kennedy, asesinado hace veinte años. La cuenta de teléfono de la Casa

Blanca, sin incluir llamadas de larga distancia, pasa cada mes de los seis millones de pesetas.

Servicio «especial»

Además del servicio «normal», el presidente de Estados Unidos cuenta con un servicio «especial»,

manejado por militares, que se utiliza en muchas de las conexiones con el extranjero.

El servicio «especial» canaliza las llamadas de Reagan cuando está de viaje. Todos los barcos, aviones,

coches u hoteles por los cuales se pueda esperar que pase el presidente, aunque sólo sea unos segundos, se

dotan de aparatos que se conectan automáticamente con la Casa Blanca.

El único que se negaba en redondo a telefonear a través del servicio «especial» era Johnson, al que le

molestaba la voz de los operadores militares, que descuelgan con un «number, please», y que exigía que

sus llamadas pasasen a través de las operadoras femeninas del servicio «normal».

 

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