Autor: López de la Torre, Salvador. 
   Ofensiva conjunta de Marruecos y Mali contr Mauritania y el Sahara español  :   
 Se desarrolla por la acción psicológica y terrorista de bandas irregulares contra las poblaciones fronterizas. 
 ABC.    26/03/1961.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

ABC. DOMINGO 26 DE MARZO DE 1961

OFENSIVA CONJUNTA DE MARRUECOS Y MALI CONTRA MAURITANIA Y EL SAHARA ESPAÑOL

Se desarrolla por la acción psicológica y terrorista de bandas irregulares contra las poblaciones

fronterizas

ESA TÁCTICA TIENDE TAMBIÉN A BLOQUEAR LA SOLUCIÓN DIRECTA DEL PROBLEMA FRANCO-ARGELINO

El Aaiun 25. (Crónica de nuestro enviado especial, recibida por "Telex".) Dos mil kilómetros separan las

regiones de Kayes, de Nioro y de Ualáta en el Alto Senegal, verde masa fronteriza, entre el antiguo Sudán

y Mauritania, de las dunas costeras de Dora, en el Sahara español. Sin embargo, una bien orquestada

conjuración, a la que no es difícil encontrarle jefatura única, extiende a lo largo de estos dos mil

kilómetros un frente de agitación provocadora a cargo de Marruecos y Malí, justamente dos países donde

la intervención rusa se acusa cada día de manera creciente. Un amplio plan, digamos , de "polanización",

de división del Sahara español y Mauritania en beneficio de Marruecos y el Malí es el objetivo final de

una campaña desarrollada sobre tres frente principales.

La ofensiva número uno sería la concentración de bandas irregulares fijadas en la frontera norte del

Sahara español, al sur del Messid, y dirigida contra el accidentado perfil orográfico del Aidar, a unos

ciento cincuenta, kilómetros do la costa atlántica, prácticamente en el centro de la frontera hispano-

marroquí. De esta ofensiva, el rapto de los once geólogos constituye un pequeño episodio tan brutal como

inútil. En cambio, procurar que la presión psicológica del ejército irregular concentrado en la frontera se

manifestase con una sublevación de las poblaciones afincadas en el interior de nuestro territorio era el

gran objetivo de la maniobra sudano-marroquí contra el Sahara español.

El frente número dos se puede situar en las regiones del norte de Mauritania, fundamentalmente el Adrar,

región más hostil por motivos interiores al Gobierno central de Nuakchot, y explotar ese malestar con

actos terroristas que provocasen un fuerte estado de tensión, difícil de contener para el todavía débil

aparato estatal de la República islámica de Mauritania. Los atentados de Tar y de Nuakchot y la

sistemática campaña de agitación encomendada a las antenas de Radio Rabat, pueden estimarse como las

manifestaciones físicas del desarrollo del plan en este sector.

El último frente de acción corre a cargo del antiguo Sudán, bautizado hoy con el nombre histórico del

Malí, y apunta contra las provincias del Hodh oriental y Hodh occidental, que constituyen el ángulo

sudeste de la geografía mauritana. Concentraciones de tropas sudanesas a lo largo de aquellas fronteras, y

sobre todo incidentes capaces de mantener una eléctrica tensión en la zona, comprueban la existencia de

la maniobra que inquieta con razón a los responsables de Nuakchot.

Estas tres ofensivas, que intentan desintegrar el bloque del Sahara español y la República islámica de

Mauritana en beneficio de dos países situados hoy en el ala más rabiosamente irredentista y agresiva del

África nueva, hace algún tiempo que se rumoreaban como una de las consecuencias secretas de la

Conferencia de Casablanca. Tanto Marruecos como el Malí pertenecen al bloque que combate el respeto

de las fronteras en oposición al llamado bloque de Brazzaville, los doce nuevos países africanos de

expresión francesa que consideraron el respeto sagrado las fronteras en el momento de la independencia

como regla de oro para la convivencia futura del continente. Intentando cortar en dos el bloque del Sahara

español y Mauritania, los jefes del Malí y Marruecos pretenden cambiar radicalmente el actual mapa

africano. Y ni que decir tiene cómo esta inestabilidad política beneficia directamente a Rusia, interesada

en agitar el continente con la esperanza de instalar un nuevo foco de perturbación, un Congo del norte, al

amparo del cual filtrarse en una zona que hoy tiene prohibida. Se ha dicho con razón que esta triple

ofensiva, sincronizada con la Asamblea de las Naciones Unidas, tenía una marcada intención publicitaria

para denunciar ante el mundo un foco de perturbación política. Es evidente que semejante maniobra

constituye uno de los objetivos buscados. Pero convendría también añadir la inminencia de las

conversaciones franco-argelinas de Evian para explicarse algunas cosas más. Y. sobre todo, el intento de

resolver el espinoso problema de la explotación del Sahara, que representa ahora mismo uno de los más

arduos debates de la posible paz.

Países de la periferia sahariana, tanto Marruecos como Malí pretenden con sus movimientos no sólo

intentar la desaparición de esas dos naciones con derecho a la futura conversación sahariana que son

España y Mauritania, sino también agitar los confines del desierto para bloquear la posibilidad de un

arreglo directo franco-argelino que excluyese de la explotación sahariana a los demás países ribereños.

Un foco de perturbación extendido como un arco desde la costa atlántica del Sahara español hasta las

fronteras del Hodh oriental, entre el curso alto del Senegal y la Meraia, era una amenaza, además de una

llamada de atención y una operación de tanteo para pulsar el estado de opinión de las poblaciones del

Sahara español y Mauritania. Una maniobra de gran estilo, donde se mezclaban todos los recursos

disponibles del arsenal revolucionario. Bandas irregulares, campañas psicológicas, actos terroristas

groseramente condimentados con grotescos y falseados argumentos históricos. En la actual vida política

africana, tanto las empresas pacíficas como las perturbaciones, es preciso entenderlas, a escala con-

tinental. Y ahora mismo asistimos a una operación conjunta del Malí y Marruecos contra la integridad

física de Mauritania y la provincia española del Sahara. Rusia puede enseñarles mucho a sus nuevos ami-

gos africanos sobre la división en dos de un bloque humano. Puede enseñarles lo que llamaríamos la

"polonízación" del África occidental. — Salvador LÓPEZ DE LA TORRE.

 

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