Franco recibe en Barajas al rey de Arabia Saudita  :   
 Acompañaban al Jefe de Estado español los miembros del Gobierno. 
 ABC.    16/02/1962.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

MADRID, VIERNES 16 DE FEBRERO DE 1962 - EJEMPLAR 1,50 PESETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL - M. 13 – 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMO QUINTO. NUM. 17.450 - 64 PAGINAS

FRANCO RECIBE EN BARAJAS AL REY DE ARABIA SAUDITA

ACOMPAÑABAN AL JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO

EN EL PALACIO DE EL PARDO FUE IMPUESTO AL MONARCA EL COLLAR DE LA ORDEN

DEL MÉRITO CIVIL

Su Majestad el Rey Saud Ibn Abdul-Aziz de la Arabia Saudita llegó al aeropuerto de Barajas procedente

de las Azores, donde pernoctó la noche anterior, a la una y dieciocho de la tarde, con un retraso de un

poco más de quince minutos sobre el horario previsto. Realizó el viaje en un avión especial.

El Jefe del Estado español se hallaba en el aeropuerto desde la una menos cuarto, adonde llegó

acompañado por los jefes de sus Casas Civil y Militar, conde de Casa de Loja y teniente general Asensio,

respectivamente, y segundos jefes. Sr. Fuertes de Villavicencio y general Laviña. Al descender del

automóvil Su Excelencia, la banda de música de la Compañía de Aviación de la I Región Aérea,

encargada de rendir los honores, interpretó el Himno Nacional. Inmediatamente fue saludado por todos

los miembros del Gobierno, que se hallaban allí para recibir al soberano árabe.

Pasó el Generalísimo a uno de los salones del nuevo pabellón del aeropuerto y allí permaneció

conversando con sus ministros, con el alcalde de Madrid, conde de Mayalde; presidente de la Diputación,

marqués de la Valdavia: directores generales de Seguridad, D. Carlos Arias, y de la oficina de

Información Diplomática, señor Martín Camero; subsecretario de Asuntos Exteriores, señor Cortina;

miembros del Cuerpo diplomático de las Repúblicas árabes y otras personalidades. Un minuto antes de la

aparición del aparato real en el firmamento, el Caudillo abandonó el salón y se trasladó al lugar donde

había de tomar tierra el avión. El Generalísimo Franco se situó en lugar destacado ante los miembros del

Gobierno. Tanto el pabellón como los edificios contiguos aparecían adornados con las banderas de Arabia

y española entrelazadas. Una alfombra roja había sido colocada desde la pista hasta el edificio principal

del aeropuerto. A la derecha fue levantada una tribuna para los representantes de la Prensa, que en gran

número asistieron a la llegada del Rey Ibn Saud.

Una vez en tierra el avión, el Jefe del Estado español se destacó al pie del avión acompañado por los jefes

de sus Casas Militar y Civil, y, al descender el Soberano árabe, ambos se abrazaron efusivamente,

mientras una multitud de fotógrafos tiraba centenares de placas de la escena.

PRESENTACIÓN DEL GOBIERNO AL MONARCA

Después, el Rey Ibn Saud y el Generalísimo Franco se dirigieron al lugar donde se hallaban los ministros,

y Su Excelencia hizo las presentaciones. El Rey estrechó la mano de los miembros del Gobierno y luego

pasó a ocupar un templete con el Jefe del Estado español, desde donde escucharon los Himnos Nacionales

de los dos, países. Al terminar, pasaron revista con el teniente general Castro Garnica, jefe de la Región

Aérea, a las fuerzas del Aire que rendían honores.

Terminada la revista, los dos Jefes de Estado ocuparon el coche del Generalísimo se dirigieron al

Palacio de la Moncloa, donde el monarca árabe pasará las horas de permanencia en Madrid. En el

trayecto, bocacalles, aceras y balcones se hallaban repletos de público, que acogió la presencia del

soberano árabe y del Generalísimo Franco, con ostensibles muestras de simpatía y afecto.

El Generalísimo Franco llegó hasta el Palacio de la Moncloa con el soberano árabe, al que despidió a la

entrada del mismo con afectuosas palabras, y desde allí se dirigió a su residencia oficial.

El Rey Saud almorzó en la intimidad.

RECORRIDO POR LA CIUDAD

A las cinco de la tarde el alcalde, conde de Mayalde, llegaba al palacio de la Moncloa para acompañar al

Rey de la Arabia Saudita en su recorrido por la ciudad. Desde el palacio de la Moncloa se dirigieron en

coche cerrado y precedido de una sección de motoristas a la avenida de Puerta de Hierro, Arco de la

Victoria, calles de los Reyes Católicos, Cea Bermúdez, General Sanjurjo, plaza de Castilla, Generalísimo,

Concha Espina, Serrano, puerta de Alcalá, O´Donnell, paseo de Coches del Retiro, Alfonso XII, cuesta de

Moyano, paseo del Prado, plaza de Cánovas, Cibeles, Alcalá, José Antonio, plaza de España, Bailón,

Mayor, Puerta del Sol, Arenal, Isabel II, Arrieta, San Agustín, plaza de España, nuevamente Ferraz, paseo

de Rosales y palacio de la Moncloa. Eran cerca de las siete cuando regresaron del paseo.

El Rey Saud se mostró encantado de este recorrido, del aspecto animadísimo de las calles. El público al

advertir la presencia del Monarca le hizo objeto de repetidas demostraciones de afecto y simpatía. Le

agradaron los grandes edificios y las magníficas avenidas de la capital.

ENTREVISTA SAUD-FRANCO Y CENA EN EL PALACIO DE EL PARDO

Poco después de las nueve y media de la noche llegó al Palacio de El Pardo Su Majestad el Rey de la

Arabia Saudita. Ibn Saud I, acompañado de su séquito. Al pie de la escalera de honor fue recibido por los

jefes de las Casas Militar y Civil del Caudillo, quienes, después de cumplimentarle, acompañaron a Su

Majestad ante la presencia del Jefe del Estado español, que se hallaba con el ministro de Asuntos

Exteriores señor Castiella.

Después de los saludos de rigor, ambos Jefes de Estado celebraron una entrevista, en la que estuvieron

presentes el ministro de Asuntos Exteriores y el embajador, de la Arabia Saudí. Su Excelencia el Jefe del

listado impuso a Su Majestad el Rey, como recuerdo de su visita, el Gran Collar de la Orden del Mérito

Civil. Terminado este acto, el Caudillo ofreció una comida al Rey de la Arabia Saudita.

Con Su Excelencia y Su Majestad tomaron asiento a la mesa Sus Altezas Reales los Príncipes Fahd,

Khaled, Tamer y Mansour: Seikh Eid ben Salem, jefe de la Casa Real; Seikh Hamal el Husseini.

consejero de Su Majestad; Seikh Abdallh Saaduu, consejero de Su Majestad; embajador en

España, Seikh Feisal al Hegelan; embajador de la Arabia Saudita en Bonn, Seikh Salah al Shalfan;

embajador en Suiza, Seikh Abd-el-Aziz; ministros españoles de Asuntos Exteriores, Gobernación. Obras

Públicas, secretario general del Movimiento, Aire, Comercio y Subsecretario de la Presidencia del

Gobierno; alcalde de Madrid, teniente general jefe de la Casa Militar de Su Excelencia, jefe de la Casa

Civil, general segundo jefe de la Casa Militar, segundo jefe e intendente general de la Casa Civil y

ayudante de campo de Su Excelencia.

Alrededor de las once de la noche, Su Majestad el Rey de la Arabia Saudita, acompañado de su séquito,

abandonó el Palacio de El Pardo con el mismo ceremonial que a su llegada.

SAUD DESCANSARA EN LA COSTA DEL SOL

El Monarca abandonará Madrid hoy, viernes, con objeto de trasladarse a la Costa del Sur, en donde

dedicará unos días al descanso.

Su Majestad Saud Ibu Abdul Aziz, Rey de la Arabia Saudí, vino al mundo con el presente siglo.

Coincidió su nacimiento con un fasto acontecimiento para las armas saudíes: la, conquista de Riad por su

padre, a quien sucedió en el Trono a los cincuenta y dos años de edad. De niño conocía ya los textos del

Corán y las reglas del Derecho musulmán. Al producirse la guerra de Tarba, en 1919 se confió al joven

príncipe el mando de una expedición para castigar a las tribus rebeldes. En esta ocasión demostró su

talento y su valor, que ratificó más adelante en diversas acciones militares. En 1929 su padre le confía el

mando de las Fuerzas Armadas. El Gobierno egipcio, en su deseo de mejorar las relaciones entre los dos

pueblos hermanos, le invita en 1935 a que visite oficialmente este país, donde le fue tributada una cordial

acogida. En esta época, por decreto real, el Rey Abdul Azíz le nombra príncipe heredero, y en 1937

representa a, su país en las ceremonias de coronación del Rey Jorge VI de Gran Bretaña. En el mismo

año, invitado por el Rey del Irak, visita Bagdad. Asimismo, con carácter oficial va a Estados Unidos, en

1947 y a la India, en 1945. El Rey Saud representó a Arabia Saudí en la Conferencia de Estados Árabes

celebrada en Beirut en noviembre de 1956, y en enero del año siguiente fue invitado por el presidente

Eisehower para que, por segunda vez, visitara los Estados Unidos, en donde renovó por cinco años el

Tratado que rige la concesión de la base aérea de Dahran. El día 10 de febrero del mismo año llegó a

Madrid y se entrevistó con el Jefe del Estado español. El Soberano árabe aprovechó su estancia para

recorrer varias ciudades andaluzas. Ahora vuelve a Málaga, en donde quiere pasar unas

vacaciones después de la operación de cataratas a la que ha sido sometido recientemente en los Estados

Unidos.

El equilibrio y la sensatez del jefe más antiguo de los Estados que forman la Liga Árabe han presidido su

decisiva actuación en los complejos acontecimientos internacionales con trascendencia para el Próximo

Oriente. Sin duda alguna, su papel ha sido y sigue siendo preeminente en la evolución del mundo árabe y

en la consecución de un buen entendimiento entre Oriente y Occidente.

 

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