Autor: López de la Torre, Salvador. 
 Santa Isabel de Fernando de Poo. 
 El plebiscito del próximo domingo es una consulta popular que se celebrará con plena libertad  :   
 La población de la región ecuatorial lo considera decisivo para su futuro. 
 ABC.    12/12/1963.  Página: 63. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC, MADRID, JUEVES 12 DE DICIEMBRE DE 1963

SANTA ISABEL DE FERNANDO POO

EL PLEBISCITO DEL PRÓXIMO DOMINGO ES UNA CONSULTA POPULAR QUE SE

CELEBRARA CON PLENA LIBERTAD

La población de la región ecuatorial lo considera decisivo para su futuro

EL REFERENDUM SERVIRÁ PARA QUE "ESTE PUEBLO DECIDA LO QUE LE CONVIENE

ELEGIR", DICE EL GOBERNADOR

Santa Isabel 10. (Crónica telegráfica de nuestro enviado especial.) El invierno ecuatorial de espléndida

primavera de verdes suntuosos sirve como telón de fondo a unas jornadas que determinarán el futuro de la

historia local abriendo una nueva fase en ese proceso irreversible que conduce a todos los pueblos de la

Tierra a disponer con entera dignidad de su propio destino. La Guinea Ecuatorial Española debe votar el

próximo domingo sobre la aceptación o el rechace de la Ley de Bases aprobada por las Cortes en su

última reunión, y ese voto se celebrará, según lo que hemos visto al llegar a esta tierra prodigiosa, con

entera libertad, pero también con entera responsabilidad. Yo no sé lo que piensan los hombres con los que

me cruzo en Bata o en Fernando Poo, pero sí me interesa saber si votarán el domingo o si consideran ese

voto importante para su propio futuro. La respuesta es invariablemente positiva a las dos preguntas. La

gente dice que votará y la gente dice que la autonomía, entendida como fase intermedia de un proceso

posterior que no se terminará el domingo, constituye un sensible progreso respecto a la situación anterior.

Sería ridículo que me lanzase ahora a hacer profecías sobre la quiniela electoral; pero puedo asegurar que

la gente está contenta de votar y de que lo que llamaríamos campaña electoral se desarrolla en un clima de

entera libertad. La consulta interesa al pueblo como fase de un proceso más amplio—entiéndase con toda

seriedad este concepto, digamos progresivo, de la autonomía administrativa fijada por la ley—; pero

interesa porque su manera de celebrarse está garantizada con la mayor honestidad.

El último domingo, en el pueblecito fernandino de Basacato, el almirante Núñez, gobernador general de

la Región Ecuatorial, pronunció un discurso de una profunda significación, porque en sus palabras este

hombre, que ha hecho de la nobleza un código de conducta, ofreció la inquebrantable lealtad de España

para respetar el resultado de un referéndum, que, según sus propias palabras, servirá para que este pueblo

"decida lo que le conviene elegir". Difícilmente el "fair play" de un árbitro gubernativo habrá podido

encontrar fórmula más exacta.

A partir de esta situación de sinceridad española, el pueblo de la Guinea Ecuatorial estudia, con una bien

alerta atención, el discurso que el ministro subsecretario de la Presidencia, señor Carrero Blanco,

pronunció en el último Pleno de las Cortes Españolas: "Si un día, cuando este nuevo sistema rinda sus

frutos, la mayoría de los habitantes quisiera modificar en algún aspecto el nuevo estatuto, España seguirá

sin poner ninguna dificultad en concertar con ellos su futuro." Basándose en esta seguridad de lealtad

española, el presidente de la Junta vecinal de Basacato, señor Bueriberi, en el mismo acto donde el

gobernador general aseguraba la estricta caballerosidad española, dijo unas palabras que, a mi juicio,

resumen perfectamente el torcer aspecto de la cuestión. "Con plena confianza esperamos la generosidad

del Gobierno en el período autónomo para que, siguiendo la labor de sus sucesores, puedan alcanzar

nuestros pueblos la meta deseada en su desarrollo económico y social para la preparación de la futura y

segura independencia." Y aquel alcalde de un pequeño pueblecito invocaba como talismán de su deseo a

España y a su región. No está de más que se hable de una futura independencia vitoreando lo que se llama

en el argot demagógico de algunas radios neoimperialistas al pueblo colonial.

En los tres trozos oratorios que hemos recogido—del almirante Núñez, del ministro señor Carrero Blanco

y del alcalde del pueblecito de Basacato—podemos encontrar la síntesis más exacta de la actual situación

en la Guinea Ecuatorial. En primer lugar, la seguridad de que la consulta electoral del domingo es una leal

consulta popular y que España desea ofrecer todas las garantías para que su desarrollo material se cumpla

en condiciones de perfecta libertad. En segundo lugar, que España admite perfectamente por boca de su

más calificado representante que la consulta electoral represento una fase del proceso de

autodeterminación de los pueblos que aquí mismo escuchamos prometer al señor Carrero Blanco hace

poco más de un año. En torcer lugar, que las autoridades locales no ocultan su deseo de conquistar

pacíficamente, y en cumplimiento de esta promesa y de aquella generosidad, la "segura y futura

independencia". Estas tres definiciones permiten adquirir una idea muy exacta de lo que ahora mismo está

pasando en Río Muni y en Fernando Poo. El primer acto de un proceso irreversible de descolonización

que, España acepta de acuerdo con los pueblos que ha sabido administrar durante dos siglos en paz y en

gracia de Dios. Que esa paz sepa adaptarse a las realidades contemporáneas es un mérito español. Que esa

paz se sepa adaptar a las normas pacíficas de la gente de bien es un mérito de estos pueblos—bubis,

pamúes, bujebas, combes...—, que se sienten legítimamente africanos y quieren vivir a la hora de su

continente. —Salvador LÓPEZ DE LA TORRE.

 

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