No estamos utilizando a Guinea como moneda de cambio para conseguir Gibraltar  :   
 El territorio, dijo ante las Cortes el señor Castiella, se configura como una república unitaria con sistema de gobierno presidencialista. 
 Pueblo.    25/07/1968.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 53. 

25 de julio de 1968

Información Nacional

pag. 9

LO ESTAMOS UTILIZANDO A GUINEA COMO MONEDA DE CAMBIO PARA CONSEGUIR

GIBRALTAR

EL TERRITORIO, DIJO ANTE LAS CORTES EL SEÑOR CASTIELLA, SE CONFIGURA COMO

UNA REPÚBLICA UNITARIA CON SISTEMA DE GOBIERNO PRESIDENCI ALISTA

Para garantizar la personalidad de Fernando Poo, la Constitución establece un Consejo de la República,

formado por seis miembros, tres de cada provincia

El proyecto de ley autorizando al Gobierno para completar el proceso constitucional de Guinea

Ecuatorial fue aprobado con 14 votos en contra

A las diez y veinte de la mañana dio comienzo en el palacio de las Cortes la cuarta sesión plenaria.

Se abrió la sesión bajo la presidencia del presidente de la Cámara, don Antonio Iturmendi, con asistencia

de los miembros del Gobierno.

JURA DE LOS NUEVOS PROCURADORES

A continuación juraron los nuevos procuradores: don Ignacio García López, don José Báñales Novella,

don José Luis Mosquera Pérez, don Felipe Pallada Vélez, don Justiniano Casas Peláez, don Federico

Mayor Zaragoza y don Manuel García Garrido.

DISCURSO DEL PRESIDENTE

A continuación, el presidente, señor Iturmendi, hizo una oración conmemorativa del trigésimo segundo

aniversario del 18 de julio. España—añadió a continuación— es una democracia, no una estéril

democracia de los partidos, "sino una democracia que busca en el pueblo su voluntad para servirle"; que

determina, interpreta y sirve al desarrollo de la vida pública española, en la que el pueblo participa a

través de sus propias instituciones, de sus legítimos representantes o mediante consultas directas al

mismo. Democracia en la que el pueblo afirma su unidad, su conexión y su propia esencia, dentro de un

Estado de derecho fecundado por los postulados de derecho público cristiano, que protege las libertades

ciudadanas y tiene por objetivos indeclinables la justicia, la paz y el bien común.

A continuación, el señor Iturmendi hizo una semblanza necrológica del recientemente fallecido cardenal

arzobispo de Toledo, doctor Pía y Deniel, procurador que fue de las Cortes Españolas, y cuya vida al

servicio de la Iglesia y como ejemplar patriota destacó el señor Iturmendi, pidiendo que constara en acta

el sentimiento de toda la Cámara por el fallecimiento dé tan ilustre príncipe de la Iglesia.

PROYECTO BE LEY SOBRE GUINEA ECUATORIAL

Seguidamente, el señor Gómez de Aranda, defendió el dictamen del proyecto de ley autorizando al Go-

bierno para completar el proceso constitucional de Guinea Ecuatorial.

Esta es una ley muy breve —dijo—, de las más breves. Con un artículo único de tan sólo cuarenta y dos

palabras. Pero de una trascendencia excepcional. Los procuradores tenemos hoy el privilegio de asistir al

nacimiento de un nuevo país, de dar vida a una nueva nación.

EL ASESORAMIENTO DE UN LETRADO ESPAÑOL

Analizó las enmiendas presentadas al proyecto. No es una suposición gratuita, sino evidente verdad que la

enmienda suscrita por el señor Nsue obedece a la inspiración del grupo llamado del Secretariado

conjunto, asesorado, por un letrado español que se ha reconocido él mismo, en carta publicada en la

prensa, como autor de la enmienda constitucional, con el mismo signo que ésta. No deja de ser extraño,

por lo menos, el caso del abogado que no sólo no percibe honorarios, sino que subvenciona con fuertes

cantidades a sus clientes, que no son viudas o huérfanos desamparados ni desvalidos, sino los políticos de

un pueblo en trance de independencia, con riquezas potenciales, susceptibles de ser explotadas. Pero no

deseo hablar de esto, porque creo que el asunto está "subíndice", y la justicia lo calificará de modo

adecuado. Pues bien, el señor Nsue, que se presta a firmar esta enmienda, no quiso luego refrendarla,

discutirla con sus compañeros los procuradores en Cortes de la ponencia y de la Comisión. No

compareció, desatendiendo la convocatoria que se le hizo como primer firmante; pero, en cambio, sí tuvo

tiempo y medio para acudir a Nueva York y hablar en la O. N. U. contra la obra de España. Sin duda

olvidó que todavía es un procurador de las Cortes Españolas, ligado como todos nosotros por el juramento

fidelidad que aquí prestamos.

La medula de esta enmienda es la supresión de la frase "mediante la adecuada organización consti-

tucional", pero esta supresión resulta inaceptable. España no tiene que soltar Guinea como si fuese un

carbón encendido que le quema los dedos, sino debe cumplir hasta el final, con toda responsabilidad, sus

obligaciones con aquel país.

Discurso del señor Castiella

A las once y cinco, el ministro de Asuntos Exteriores, señor Castiella, pasó a defender el proyecto de au-

torización al Gobierno para completar el proceso constitucional de la Guinea Ecuatorial. Y, entre otras

cosas, dijo:

"Son muchos los problemas que surgen ante nosotros, y tanto más numerosos y complejos a medida que

se va desarrollando la comunidad internacional. Vivimos un momento de radicales transformaciones y

debemos recordar todos los días que no estamos solos. Nuestro mundo evoluciona y se intercomunica

constantemente en una especie de gran osmosis universal. Por eso no podemos permanecer encastillados,

aislados de nuestro entorno.

La presencia española en Guinea es, en cierto modo, producto del azar, puesto que esa región geográfica

cae fuera de la órbita tradicional de influencia de nuestra expansión en el mundo. Fueron los tratados con

Portugal de 1777 y de 1778 los que otorgaron a la corona de España esas tierras, en trueque con la colonia

del Sacramento y con la isla de Santa Catalina, en Hispanoamérica. Aquellos acuerdos resolvían un viejo

pleito de límites entre las posesiones españolas del virreinato del Plata y las portuguesas del Brasil.

OBGANIZACION SISTEMÁTICA

De la colonia. Sólo a partir de 1904 se puede decir que comienza la organización sistemática de la

colonia, dictándose disposiciones que regulan las concesiones administrativas y la condición

jurídica de los naturales, aunque fue necesario esperar hasta 1924 para que se establecieran los servicios

esenciales del régimen colonial. Con el Movimiento Nacional, iniciado en Guinea el 19 de septiembre

de 1936, comenzó el tercer período que ahora culmina. Una nueva conciencia de sus obligaciones ante el

mundo caracterizaba al Estado español recién creado. En un esfuerzo tenaz de treinta y un años se

hizo en realidad cuanto hoy existe en Guinea Ecuatorial, cuyas realizaciones enumeró.

EVOLUCIÓN DEL TERRITORIO Pasemos a examinar muy esquemáticamente lo que ha sido la evo-

lución del territorio desde los puntos de vista jurídico y político. Tres son los momentos que conviene

distinguir en la evolución moderna de Guinea:

1.a El Patronato de Indígenas inspirado en las teorías protectoras de los aborígenes americanos que

formularon los maestros salmantinos cuatro siglos antes de que la Sociedad de las Naciones crease la

figura del "mandato".

2." La ley de equiparación de 1959, por la que se reconoce a los naturales idénticos derechos que a los

demás españoles, igualando al guineano a cualquier otro súbdito del Estado y poniendo por ello fin a todo

el sistema de tutela.

Y, finalmente, la ley del Régimen Autónomo de 1963, que concedió a la región ecuatorial un au-

togobierno que hacía posible cualquier modificación posterior encaminada hacia la independencia.

Es tan clara la progresiva emancipación de los hombres y de las instituciones de .la Guinea Ecuatorial,

que a nadie puede extrañar que afirmemos ahora que la política del Estado en estos últimos treinta años

ha consistido primeramente en fomentar el progreso de la vida y de las posibilidades futuras de esa

región, y después, en preparar a sus hombres para que si un día querían alcanzar su independencia

pudieran hacerlo sin soluciones bruscas y en pleno acuerdo con la nación que había dedicado gran parte

de sus esfuerzos a elevar la condición humana y a desarrollar las posibilidades del territorio. Ese día ha

llegado y España se prepara hoy a cumplir la última parte de la misión que le había sido conferida por la

Historia.

LAS RESOLUCIONES DE LA O. N. U.

Dijo más adelante el señor Castiella:

"Las resoluciones de las Naciones Unidas acerca- de la Guinea Ecuatorial tienen para nosotros un

indudable valor. Nosotros creemos en la necesidad de un órgano mundial que arbitre ¡os problemas entre

los pueblos, creemos en la paz y en la posibilidad de una justicia internacional y propugnantes un orden

universalmente respetado. Fiel, pues, a su tradición y respetuosa con sus obligaciones internacionales.

España ha tenido en cuenta esas resoluciones y quiere seguirlas, sin escudarse detrás de los ejemplos de

cinismo de quienes, confiando en su fuerza, acatan y defienden cuando les conviene esos mandatos y se

permiten, en caso contrario, desafiarlos. Nosotros, en cambio, vemos en tales mandatos a. la. comunidad

internacional entera, que, en el caso de la última resolución sobre Guinea, la número 2.355, nos indica

con sus ciento once votos a favor cuál es el camino a seguir en el tiempo histórico que estamos viviendo.

MENTÍS SOBRE LA UTILIZACIÓN DE GUINEA Debo decir aquí, a guisa de paréntesis, que no

tiene el menor fundamento—y que incluso me parece muy poco seria—cierta opinión, según la cual

estamos utilizando el caso de ese territorio de la Guinea Ecuatorial, tan querido de los españoles, como

moneda de cambio para conseguir otro territorio especialmente cercano y caro a nuestro corazón.

Bastara para refutar semejante argumento el recordar que el problema de Gibraltar fue planteado por

primera vez en las Naciones Unidas el 11 de septiembre de 1968, cuando dos países que no tenían

relaciones con España—Bulgaria y Camboya— inscribieron el tema en el orden del día de los debates,

mientras que la primera declaración formal sobre el futuro de Guinea había sido hecha, como ya

he dicho, el 19 de octubre de 1962, o sea, un año antes, en Santa Isabel. Ahora bien: no estaba en

nuestras manos el evitar que España compareciera simultáneamente ante las Naciones Unidas como

potencia administradora en Guinea y como país colonizado en Gibraltar. Y lo que no podíamos

admitir—y no lo hemos admitido—es que se intentara legitimar, precisamente, a favor de la corriente

descolonizadora. nada menos que la usurpación colonial del Peñón español. Al haberse

movilizado la conciencia nacional contra este peligro en una movilización que recuerda la de

los ejércitos cuando está amenazada la integridad de la Patria sp evitó acaso lo que hubiera

sido inevitable de otra manera: la pérdida da para siempre de Gibraltar, pérdida que hubiera

sido paradójicamente consolidada al aprovechar Gran Bretaña con pretendida astucia precisamente los

avatares de la descolonización; maniobra, señores procuradores, que en estos mismos días intenta

repetir en abierta rebeldía a las decisiones de la Organización Internacional. Inútil aspaviento —

metamorfosis de la "colonia" en "dominio", simple pirueta verbal—que no ha de servir más

que para estimular la firme decisión española de que sean respetadas a un tiempo la justicia pura y

simple, el decoro internacional y esa cosa con la que nadie puede jugar y que se llama el honor de

España.

REALISTAS Y PREVISORES

Pero volvamos ahora al hilo de nuestro tema de hoy. En diciembre de 1936 el Gobierno español se

encontraba ante una realidad: por un lado se había llegado a un estado de evidente inquietud entre la

población guineana. Por otro, la presión de las .Naciones Unidas aumentaba. Finalmente, la oposición

africana era unánime en favor de la independencia de Guinea. No se podía detener ni frenar el proceso de

maduración que España libremente había emprendido. Había que seguir siendo realistas y previsores. Un

Consejo de ministros celebrado el día 22 acordó la convocatoria en Madrid de una conferencia

constitucional que permitiese conocer con precisión cuáles eran los auténticos sentimientos de los

habitantes del territorio.

Por circunstancias puramente adjetivas que no hacen al caso, la conferencia no se reunió hasta el 30 de

octubre siguiente, concluyendo su primera fase al 17 de noviembre. En esencia, cuanto fue dicho allí se

resume en pocas palabras: la totalidad de delegados guiñéanos solicitaba la independencia, un sector de

Fernando Poo pedía la separación de Río Muñí como paso previo a esa independencia y la mayoría

proclamaba su deseo de mantener en el futuro estrechos lazos con España.

Las consecuencias de esas manifestaciones eran tan claras, que Su Excelencia el Jefe del Estado no dudó

en promulgar el decreto-ley de 17 de febrero de 1968. En ese texto legal se acepta, con la mayor

solemnidad, el tomar en consideración las peticiones presentadas por los delegados guiñéanos; se sus-

pende—por tratarse de una vía ya superada—el proceso de renovación del régimen autónomo y, por últi-

mo, se convoca la segunda fase de la conferencia constitucional para el día 17 de abril, con el fin de que

en ella pueda prepararse una constitución y unas bases del sistema electoral.

Esa segunda fase ha concluido el 22 de junio, tras dos meses de intensa labor, durante los cuales se

celebraron treinta sesiones plenarias y setenta y cinco de los grupos especiales de trabajo.

El equilibrio de la unidad en la diversidad fue precisamente el mayor problema que se planteó en la

conferencia, pues no es fácil agrupar dentro de una entidad política unitaria a un conjunto de islas muy

alejadas entre sí y, a su vez, de una porción continental en la que reside la inmensa mayoría de la

población. Si desde el principio la delegación española hubiera aceptado sin reservas la opinión

centralista de dicha mayoría, la constitución hubiera podido ser concluida en una semana, ya que, en los

restantes temas, prácticamente no existían divergencias de alguna consideración. Pero si bien la unidad se

impone por tradición histórica, por razones de defensa, por motivaciones económicas y culturales y por su

criterio firmemente mantenido por las Naciones Unidas y por la Organización de la Unidad Africana,

entendemos que el mismo alejamiento de unas porciones territoriales de otras obliga al respeto de las

instituciones provinciales que deben garantizar los intereses y peculiaridades tanto de Río Muni como de

las islas.

Con el fin de demostrar la pulcritud de nuestros propósitos y la objetividad con que va a ser aplicado el

proceso que antes he descrito, se ha invitado al secretario general de las Naciones Unidas para que la

Organización esté presente en la consulta electoral que, sí las Cortes aprueban este proyecto de ley, ha de

tener lugar en la primera quincena de agosto.

TEXTO CONSTITUCIONAL

En cuanto al texto constitucional, los aspectos de más relieve son los siguientes: configura a Guinea como

una república unitaria; opta por el sistema de gobierno presideneialista; asegura los derechos y libertades

clásicos del individuo de acuerdo con la Declaración de Derechos del Hombre; fundamenta su estructura

en el voto de todos los ciudadanos y determina, en fin, la separación de funciones entre los órganos del

Estado, uno de los cuales será el Tribunal Supremo, constituido como la más alta institución de la

administración de justicia.

Para garantizar la personalidad de Fernando Poo, la Constitución establece un Consejo de la República

formado por seis miembros, tres procedentes de cada una de las dos provincias—división por mitades que

se hace pese a la muy superior población de Río Muni—, cuya misión es resolver los conflictos que

puedan producirse entre el ejecutivo y el legislativo, así como asegurar el equilibrio que la propia

Constitución señala entre las competencias del Estado y las específicas de cada provincia. Estas garantías

se refuerzan por la composición de la Asamblea de la República, en la que la isla de Fernando Poo estará

representada por doce diputados, cifra que, proporcionalmente a su población, es más importante que la

de los diecinueve que tan sólo representan al territorio continental.

En la asamblea de la República se reconocen igualmente las peculiaridades isleñas del nuevo Estado al

atribuir dos diputados a Annobón y otros dos a la circunscripción formada por Coriseo, Elobey Grande y

Elobey Chico.

En un mundo, el de hoy, que busca la solidaridad y el entendimiento entre los pueblos con una nueva

conciencia de la unidad del género humano, la compañía y la amistad y el reconocimiento y el apoyo que

obtiene España de los países fraternos de su comunidad constituyen gran fortuna. No son únicamente las

sombras gloriosas de la historia las que nos rodean. Son amistades reales, solidaridades eficaces para la

vida de cada día. Una más podemos ganar ahora.

EL PROYECTO DE LEY, APROBADO CON 14 VOTOS EN CONTRA

Las últimas palabras del señor Castiella fueron acogidas con aplausos de la Cámara.

El proyecto fue aprobado, con 14 votos en contra, entre ellos los de los procuradores por Fernando Poo

señores Bolopa y Bosio, así como 1os procuradores familiares. Explican su voto en contra en un escrito

que han elevado al presidente de las Cortes. Dichos procuradores manifiestan que como en su día el

Gobierno declaró secreto oficial todo lo relativo a las negociaciones de la Guinea Ecuatorial, los

procuradores que suscriben no tienen más información sobre este importante asunto que la recibida por

medio de la prensa, limitada por la antedicha razón a la tramitación externa del asunto, pero sin abarcar el

contenido de la misma ni de la .propuesta constitución para 1a futura República de Guinea. Añaden que,

al tratarse el tema en la Comisión de Leyes Fundamentales, tampoco recibieron la información precisa

para establecer el oportuno criterio. Por todo ello manifiestan que han votado "no", por no haber recibido

con el suficiente tiempo la información necesaria sobre la materia.

ESCRITO DE OCHENTA PROCURADORES ELEVADO AL MINISTRO

Por otra parte, otro grupo de procuradores, más de ochenta, con el señor Fernández Cantos, procurador de

la Familia por Vizcaya, cómo primer firmante, han elevado sobre este tema de Guinea un escrito al

ministro de Asuntos Exteriores, se supone que a través del presidente de las Cortes, en el que ponen de

manifiesto su grave preocupación respecto a la población de la isla de Fernando Poo. "No cabe

desconocer—dice el escrito—-las profundas diferencias étnicas, geográficas y sociales que caracterizan a

dicha minoría y que esto planteará inevitables y difíciles problemas de convivencia hasta que se cree una

plena conciencia nacional." Por ello solicitan que se adopten determinadas medidas comp1ementarias, por

tiempo limitado, para garantizar la debida personalidad y los legítimos derechos de la minoría de

Fernando Poo en beneficio de todo el pueblo de Guinea y de la paz del mundo.

 

< Volver