Declaración oficial española. 
 España velará enérgica y activamente por la integridad del Sahara  :   
 Sólo la población autóctona decidirá su destino. 
 Informaciones.    07/09/1974.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Director: JESÚS DE LA SERNA

Declaración oficial española

ESPAÑA VELARA ENÉRGICA Y ACTIVAMENTE POR LA INTEGRIDAD DEL SAHARA

SOLO LA POBLACIÓN AUTOCTONA DECIDIRÁ SU DESTINO * SERA LA ÚNICA

INTERLOCUTORA DEL GOBIERNO ESPAÑOL * CAMPAÑAS REIVINDICATIVAS DE

OTROS PAÍSES CONTRADICEN EL PRINCIPIO DE LIBRE DETERMINACIÓN

MADRID, 7. (INFORMACIONES.)—«Sólo la población autóctona del Sahara está legítimada para

decidir su propio destino», y los «saharauís, a través de sus órganos de gobierno locales, son los únicos

interlocutores del Gobierno español», dice una nota oficial hecha pública por la Dirección General de

Promoción del Sahara, de cara al próximo referéndum.

Siguiendo las instrucciones de las Naciones Unidas, España pretende «crear un clima político favorable

para que el referéndum se desarrolle de forma completamente libre». «No se ve, en cambio —lamenta la

declaración— allanada la resuelta voluntad española por la actitud de otros países, cuyas campañas

propagandísticas en términos reivindicativos contradicen el principio de libre determinación, el respeto a

la voluntad de la población autóctona saharaui y, en fin, la letra y espíritu de las propias resoluciones de

las Naciones Unidas, que España se ha comprometido a observar.»

Precisamente para cumplir las recomendaciones de la O.N.U. se han mantenido recientemente

conversaciones hispano-marroquíes, y «en todo momento —prosigue la nota— la posición española se

orienta a conseguir la más franca y amistosa cooperación con Marruecos y con todos los países del norte

de África, tan vinculados a España por la geografía, la historia y la cultura».

«En su calidad de nación administradora —sigue la declaración oficial—, España tiene el deber de velar

enérgica y activamente por la integridad del territorio, por la pacífica seguridad de sus habitantes, por el

normal funcionamiento de las instituciones de la Administración autóctona y por el progreso económico,

social y cultural de la comunidad (...) Es, por tanto, responsabilidad y deber de España el oponerse a

cualquier iniciativa que procure, directa o indirectamente, por unos u otros medios, perturbar este

propósito con intimidaciones, amenazas o cualquer otro tipo de actitudes hostiles. España confía que su

tradicional amistad con los países interesados se sobreponga a las presentes dificultades y encuentre en un

futuro entendimiento sobre el Sahara occidental una nueva ocasión para reafirmarse.»

Más adelante la declaración subraya que «al asegurar la celebración de este referéndum y al adoptar todas

las medidas necesarias para que se desenvuelva en condiciones de libertad y autenticidad, bajo los

auspicios de las Naciones Unidas, el Gobierno español no hace más que garantizar el escrupuloso respeto

a la voluntad real de la comunidad saharauí».

Hace después la nota un balance de la acción española en el Sahara en materia social, cultural y

económica; alude a la especial importancia que entrañan las riquezas mineras del territorio, «sobre las que

se puede fundamentar un próspero futuro para la comunidad saharauí, que tiene reconocida su soberanía

sobre sus propios bienes y recursos», y asegura que «en un plazo no superior a cuatro años la comunidad

saharauí alcanzará una renta «per cápita» sensiblemente análoga a la de España».

 

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