Conatos de algarada en la celebración del primero de mayo     
 
 ABC.    02/05/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ABC. DOMINGO 2 DE MAYO DE 1971.

CONATOS DE ALGARADA EN LA CELEBRACIàN DEL PRIMERO DE MAYO

Madrid. (De nuestra Redacci¢n.) En previsi¢n de lo que pudiera ocurrir durante toda la jornada de ayer,

las fuerzas de Polic¡a gubernativa se mantuvieron alertas cubriendo con su vigilancia los distintos puntos

de nuestra capital en los que la abundante propaganda subversiva, repartida en el curso de los £ltimos

d¡as, convocaba a los trabajadores madrile¤os a manifestaciones de car cter pol¡tico. Durante la ma¤ana

grupos de j¢venes, a t¡tulo de ®comandos¯, intentaron, actuando por sorpresa y con espor dicas

apariciones, alterar el orden en puntos como Callao, Embajadores, Ventas, Atocha, etc. Algunos de ellos

cortaron durante breves minutos la circulaci¢n, en tanto que lanzaban gritos y propaganda subversivos.

En los alrededores de Ant¢n Mart¡n otros alborotadores portaban banderas rojas y republicanas, siendo

r pidamente disueltos por la fuerza de Orden P£blico. Por otra parte, en la glorieta del Emperador Carlos

V, grupos de ideolog¡a contraria colocaron una bandera nacional en el paso elevado. Al parecer, ‚stos se

enfrentaron a los manifestantes, practicando la Polic¡a varias detenciones. Seg£n la agencia Europa Press,

una botella d‚ gasolina hizo explosi¢n junto a una iglesia de la calle de Alcal , sin que se produjeran

heridos ni da¤os materiales, hecho que no ha sido ratificado en fuentes oficiales.

En la madrugada del s bado dos librer¡as madrile¤as, la Antonio Machado, de la calle de Fernando VI, y

Fuentetaja, de la de San Bernardo, sufrieron sendos atentados, seg£n parece llevados a cabo por los

mismos individuos, ya que se sucedieron con un cuarto de hora de diferencia. Se da la circunstancia de

que el propietario de la librer¡a Fuentetaja, don Jes£s Ayuso, recibi¢ una llamada an¢nima en t‚rminos

amenazantes, ante lo cual alert¢ al sereno de la zona, quien a las cinco menos cuarto de la ma¤ana pudo

ver c¢mo los asaltantes arrojaron una piedra de gran tama¤o desde el interior de un coche, que se alej¢ a

gran velocidad. El propietario de la librer¡a present¢ la correspondiente denuncia, coincidiendo entonces

con uno de los propietarios de la de Antonio Machado, que se present¢ en la misma Comisar¡a para

denunciar una agresi¢n similar. Como se sabe, esta librer¡a fue objeto de otro atentado hace s¢lo unos

d¡as. En ninguno de los escaparates se exhib¡an libros que difiriesen de los que lucen en cualquier otra

librer¡a madrile¤a.

Durante todo el d¡a los grupos de revoltosos trataron de confundirse con el numeroso p£blico que en los

citados lugares transitaba, origin ndole molestias que provocaron la repulsa general. Pese a la brevedad

de estas apariciones espor dicas, la Polic¡a Armada abort¢ cuantos intentos de algaradas se llevaron a

cabo y practic¢ algunas detenciones, cuyo n£mero no llega al medio centenar.

 

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