Autor: Barra, Alfonso. 
   El periódico trashumante El Socialista denuncia el origen de la conferencia pro amnistía en España  :   
 Para conseguir la adhesión de determinadas personalidades se ha ocultado la inspiración comunista. 
 ABC.    23/03/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

A B C. JUEVES 23 DE MARZO DE 1961. EDICIÓN DE

EL PERIÓDICO TRASHUMANTE «EL SOCIÁLISTA» DENUNCIA EL ORIGEN DE LA

CONFERENCIA «PRO AMNISTÍA EN ESPAÑA»

Para conseguir la adhesión de determinadas personalidades se ha ocultado la inspiración comunista

Londres 22. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) Una de las tareas más especializadas dentro

del activismo político contemporáneo es la de "cazador de firmas" para supuestos llamamientos de tipo

humanitario. Pero suele ocurrir que tras las lágrimas que pretenden arrancar a los sensibles, los

"cazadores" retozan de risa. Dentro del grupo de los reidores estaban esta vez los que tramaron la romería

de París—mitad turismo y mitad política—, apuntada hacia la libertad de unos presos qué en la

imaginación de los organizadores andan por prisiones españolas. Entre los que tenían asignado el papel de

plañidores figuraban algunos ingleses. A última hora, sin embargo, hay signo de un cambio en el reparto

de la farsa.

El manifiesto del llamado partido socialista español y de la U. G. T., publicado en el periódico´

trashumante "El Socialista", de paso actualmente por Toulouse, ha abierto los ojos a bastantes engañados.

Llegó a tiempo para que algunos de buena fe, inclinados a sumarse a los actos, hayan desistido. Ahora

correspondió a una camarilla de expatriados arrancar la máscara a los animadores del acto.

"La llamativa publicidad, que se ha hecho en torno a la reunión de París—escribe "El Socialista"—, lo

que se ha gastado en los preparativos y ha de gastarse todavía en su realización, la manera de concebir su

organización y desarrollo, advierten fácilmente quienes son los inspiradores de esa realización. Hay

modos de trabajar que descubren la marca de fábrica. Son los mismos que inspiraron la Conferencia de

Sao Paulo en enero de 1980 y de Montevideo en enero de 1961."

Por si todos esos signos de identificación no bastaran para retratar a los personajes que mueven la intriga,

el mismo periódico puntualiza: "Ahora, cómo en otras ocasiones, para conseguir la adhesión de

determinadas personalidades se les ha ocultado que se trataba de una operación inspirada por los

comunistas." A fin de despejar toda clase de sombras que puedan, oscurecer la imagen de los patronos de

aquella especie de romería roja, la publicación de los nombres de Mauricio Thorez, de Jeannet

Vermeersch y de Benoit Franchat.

Solamente faltaba apuntar la extraña paradoja de que el equipo organizador, tan reacio a caer en el

sentimentalismo cuando se trata de subyugar a los pueblos, llore tan desconsoladamente por unos

imaginados presos españoles. Pero "El Socialista" no deja en el tintero esta aclaración: "Quienes se hayan

adherido de buena fe a la conferencia se explicarán difícilmente la sinceridad del comunismo, que se

conmueve ante un grupo de españoles al mismo tiempo que aprueba y ensalza la cruel represión que se

prodiga en los países sometidos a su imperio."

La cortina de duplicidad, en cambio, ha sido levantada por los mismos grupos de veteranos en la tarea de

promover toda clase de intrigas´ contra España. Nuestro embajador en Londres, en una carta dirigida a

una destacada personalidad académica de la capital inglesa, dice: "Esta conferencia es sólo la última entre

varias organizadas previamente, y la trataremos con filosófica serenidad." Y añade más adelante: "¿No

ocurrirá ahora que la opinión liberal es, una vez más, utilizada sin escrúpulos para otros fines, o que los

liberales incurren de nuevo en la contradicción de actuar como representantes del más antiliberal y

antihumanitario sistema político que ha existido?"

La contestación puede quedar sobreentendida. Esta vez los cazadores de autógrafos para corear e1

número de París habrán, de admitir que si hay algún aplauso en esa alegre capital viene únicamente dé la

"claqué" reclutada entre los colegas del partido y entre las ya conocidas víctimas de un defecto que los

oculistas llaman miopía.—Alfonso BARRA.

 

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