Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
 ABC en Roma. 
 El Partido Comunista Italiano, cuartel general de la ofensiva contra España  :   
 Apoyo a la conferencia pro-amnistía de París y recuerdo de la instauración de la segunda República. 
 ABC.    16/04/1961.  Página: 85. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. DOMINGO 16 DE ABRIL DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 85

A B C en Roma

EL PARTIDO COMUNISTA ITALIANO, CUARTEL GENERAL DE LA OFENSIVA CONTRA

ESPAÑA

Apoyo a la conferencia pro-amnistía de París y recuerdo de la instauración de la segunda República

Roma 15. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono.) Es cosa perfectamente comprobada y

demostrada por tantos hechos, tantos movimientos y tantas intrigas, que la campaña antiespañola se ha

montado, se ha lanzado y se ha financiado en la secretaría general del partido comunista italiano, que

tiene su sede en la llamada "casa del tomate", en "Via dele Botthege escure", junto a Plaza Venecia. Allí

se ha elaborado el proyecto, de allí han partido las órdenes para toda Italia y Francia, y allí se han

formalizado las listas y se han cursado las "fórmulas" para servirse de los útiles idiotas—escritores,

artistas, políticos y cualquier eclesiástico—siempre dispuestos a dejarse pescar en las redes

"humanitarias" del comunismo y de sus lacayos marxistas. Estas manifestaciones—como ha dicho

exactamente el "Osservatore Romano", hablando del caso concreto de la conferencia de París—no son

precisamente nuevas, porque forman parte de un método que los comunistas han usado siempre y es el de

hacer promotores de "luchas unitarias", con la intención, ni siquiera disimulada, de presentarse como

"vanguardias" calificadas y reconocidas de los derechos humanos conculcados. Y que los comunistas

asuman iniciativas de este género—añadía el órgano de la Ciudad del Vaticano—es del todo natural. En

cambio, lo es menos que los no comunistas, o como en este caso, anticomunistas, se integren dócilmente

en el séquito de los comunistas, dejándose llevar a manifestaciones de un conformismo chato y obtuso.

Cualquiera de los que conocen a fondo la política italiana sabe que el partido comunista, que dirige

Togliatti, es el más rico del mundo; fuera, naturalmente, del que imprime carácter y dirige a la Unión

Soviética. Este partido es el partido capitalista por excelencia. Posee inmuebles en exorbitante cantidad en

Roma y en toda Italia, por valor de muchos centenares de miles de millones. Posee docenas de sociedades

de importación y exportación, con monopolio para la mayor parte de las operaciones que se desarrollan

entre Italia y los países soviéticos o sovietizados. Posee el oro de Longo, incautado a la "columna

Mussolini" cuando se frustró su retirada. Posee cuanto quiere y desea en determinados órdenes de tipo

económico y político por el permanente "chantaje" que ejerce sobre el Estado, sobre una serie de "entes"

autónomos, pero para-estatales, y sobre determinados capitalistas e industriales de máxima categoría. Es

decir, que ni siquiera constituye un sacrificio financiero costear con dinero abundante este clavo fijo de la

"amnistía", que representa hoy el más hipócrita instrumento propagandístico de la campaña antiespañola

forjada en los antros romanos de la "casa del tomate". Porque también una gran parte de los fondos—por

no decir casi todos—han salido de las opulentas cajas de caudales del partido comunista italiano.

La última consigna lanzada por el "aparato" de "Vía delle Botthege oscure", que rigurosamente ha

cumplido otros "útiles idiotas" de la Prensa no comunista italiana, ha sido conmemorar con grotescos

artículos el triste 14 de abril de 1931, en que fue proclamada con ilegítimo procedimiento antidemocrático

la República española. Nunca hasta este año—salvo cualquier esporádico recuerdo—se ha querido exaltar

con tan macizo empeño el nefasto régimen español que incendió iglesias, conventos, centros políticos;

que representó el período de las deportaciones en masa, incluso de obreros; que suspendió más de un

centenar de periódicos; que renegó de la unidad de la patria; que atentó contra la conciencia religiosa de

la mayoría de los españoles; que maltrató la dignidad del Ejército; que esclavizó las libertades públicas y

asesinó inicialmente a Calvo Sotelo, provocando después la guerra civil y estimulando los más salvajes

instintos de la chusma para que mataran, solamente en Madrid, más de ochenta mil personas.

Esta República, qué cualquier hombre bien nacido recuerda con espanto y con asco, es la que han

conmemorado, con mala retórica y peor intencionada ignorancia, toda la Prensa social comunista italiana;

el órgano de los socialdemócratas de Saragat, que vive, como su inspirador, en el limbo de la

incertidumbre y del fracaso; el periodiquillo de la tertulia republicana, publicando un artículo del

tránsfuga burgués Semprún Urrea, y algún otro periódico de zona capitalista que habla de España con

bastante menos conocimiento histórico que si se tratara del tema de Camboya. Pero el recordatorio de los

treinta años en que fue proclamada la República española ha partido de la sección "España-Portugal" del

partido comunista italiano, con el ruego de que convenía evocarla para fortalecer la campaña

antiespañola. Y no obstante no hubiera espacio entre la fronda de páginas ditirámbicas consagradas a la

frenética exaltación del cosmonauta Gagarin, se hizo obedientemente hueco para que el triste régimen que

nació en España el 14 de abril de 1931, como la peor de las tiranías demagógicas, para morir en fuga,

dejando a sus espaldas un millón de muertos, tuviera una propagandística conmemoración de mentiras en

el ámbito italiano.

Hasta ahora, éste es el último capítulo de la ofensiva antiespañola que se pergeña a base de mentiras y

falsedades, aceptadas de buen grado, con tal de colocar la turbina en la cloaca para hacer su labor, por

gentes que se hinchan la boca de llamarse anticomunistas y que avalan, sin embargo, los planes

comunistas con el conformismo chato y obtuso que señalaba el 30 de marzo el Osservatore Romano.—

Julián CORTESCAVANILLAS.

 

< Volver