Autor: Echalar, Ignacio de . 
 ABC en Lisboa. 
 La paz y el orden de la Peninsula Ibérica resulta irritante para el comunismo  :   
 Los manifiestos reclamando la independencia de las provincias ultramarinas portuguesas tienen su origen fuera de ellas. 
 ABC.    19/10/1960.  Página: 49. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. MIÉRCOLES 19 DE OCTUBRE DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 49

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LA PAZ Y EL ORDEN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA RESULTA IRRITANTE PARA EL

COMUNISMO

Los manifiestos reclamando la independencia de las provincias ultramarinas portuguesas tienen su origen

fuera de ellas

Lisboa 18. (Crónica de nuestro corresponsal.) Es evidente que para el comunismo resulta irritante el

hecho concreto, indiscutible, físicamente palpable, de la paz y el orden impasibles que reinan en la

Península Ibérica, tanto en España como en Portugal. Esta impasibilidad es la misma que tanto y tan

visiblemente ha contrariado al jefe del Gobierno soviético, incomodísimo vecino de nuestra delegación en

la Asamblea de las Naciones Unidas. Kruschef ha extremado más su impertinencia, la zafiedad de sus

modales y su agresiva vociferación, cuando nuestros diplomáticos no le hacían caso a él que cuando

aplaudían a los oradores del bloque occidental. Se ve que el espectáculo de la tranquilidad española, es lo

que más descompone a los hombres del Kremlin. En cuanto a Portugal, puede decirse exactamente lo

mismo. Los intentos comunistas de promover la revolución desde dentro en nuestros países han fracasado

siempre no porque nuestros gobiernos hayan sabido defenderse, sino simplemente porque tales manejos

han tropezado con la más radical e inequívoca indiferencia de nuestros pueblos. La historia de algunos

episodios de ese género, más o menos recientes, lo demuestra de manera tan clara que no es necesario

ningún otro argumento.

Hace tiempo que los comunistas, encargados de prender fuego a nuestros dos países, deben haber perdido

la esperanza de contar con la ayuda interior, o sea con la traición de los españoles y los portugueses que

viven y laboran dentro de sus patrias. La táctica tiene que ser, en consecuencia, y viene siéndolo desde

hace algunos años, la del mantenimiento de núcleos de acción y de penetración que operen desde el

extranjero. En lo que se refiere a Portugal, la situación se repite también en las provincias ultramarinas,

donde continúan reinando la paz y el orden, que hacen de ellas verdaderos oasis de civilización en medio

de un continente anárquico. Todos los supuestos grupos o Asociaciones que surgen de vez en vez con

manifiestos plagados de inventos y mentiras, reclamando para Angola y Mozambique una autonomía que

allí nadie reclama, están radicados en el extranjero, integrados por gentes comunistas o filocomunistas, de

confusa y dudosa nacionalidad casi siempre, y hasta en el vocabulario son fáciles de identificar como

miembros de las células que operan al servicio de Moscú. Demasiado bien saben en Angola y

Mozambique que ellos son mucho más independientes que algunos improvisados pueblos teóricamente

soberanos, cuyos pintorescos Gobiernos tienen el teléfono permanentemente ligado con Moscú, por la

simple razón de que están integrados en la indiscutible independencia de Portugal, afirmada por los siglos

y defendida con profunda conciencia de su historia.

El pasado día 5, fecha en la que se cumplían los cincuenta años de la proclamación de la República —

aniversario que fue en Portugal oficialmente conmemorado bajo el signo de la unidad de todos los

portugueses, hoy más necesaria que nunca—, algunos marxistas "nacidos en tierra lusitana", como dice

un periódico de Lisboa, se reunieron en París en un almuerzo con personas como la señora Kahn, de la

Liga de los Derechos del Hombre; el señor Frischmann, en nombre del partido comunista francés, y otros

cuantos comensales de la misma filiación. En Londres no faltó otro pequeño ágape similar, y en éste tomó

parte nada menos que el famoso Caraciolo Cabral, personaje que apareció últimamente en el Tribunal

Internacional de la Haya como agente de la India y declarando contra Portugal; no obstante el apellido

que lleva. Todos estos patriotas democráticos hablaron largamente sobre colonialismo, y mandaron un

telegrama al presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas afirmando "su solidaridad con los

pueblos de las colonias portuguesas en su lucha anticolonialista" Sería repugnante, comenta "Diario da

Manhá", si ellos no fuesen ya comunistas. Y añade que la unidad moral de la nación exige la repulsa

implacable de la traición.

Una vez más la maniobra está a cargo de grupos y organizaciones que todos sabemos lo que son, en las

que se refugian y se amparan gentes que renunciaron al honor de su nacionalidad y que existieron siempre

en todos los tiempos y en todas las partes. Moscú cuenta sólo con esos; y ésos, gracias a Dios, no son

nadie. Hoy, todos los periódicos lisboetas publican un resumen de la carta de "La Pasionaria" hablando de

la Unión Socialista Ibérica. Es otro detalle que queda registrado y que no caerá en saco roto.—Ignacio de

ECHALAR.

 

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