Misterioso congreso de comunistas españoles  :   
 Asistieron los míseros restos de los huídos hace veinte años. 
 ABC.    14/02/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

A B C. DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1960.

MISTERIOSO «CONGRESO» DE COMUNISTAS ESPAÑOLES

Asistieron "los míseros restos de los huidos hace veinte años"

Roma 13. "Política" de fecha 2 del actual inserta, bajo el título ´´´Carnavaladas rojas: ¡Comunistas

españoles en Congreso!", el siguiente artículo:

"No lo sabia nadie, pero en los pasados días, en lugar desconocido y aún no revelado, se ha reunido el

Congreso del partido comunista español. Un comunicado aparecido esta mañana en "L´Unitá" informa

sobre esta misteriosa reunión de exilados, en la que han tomado parte los míseros restos de los huidos de

la derrota roja de hace veinte años. Entre esos turbios restos sobresalían la vistosa Dolores Ibarruri,

tristemente conocida como "La Pasionaria"; el también tristemente célebre "general" Líster y otras ruinas

menores del estado mayor marxista, heroicamente escapados al extranjero con el botín de sus rapiñas, la

más gigantesca de las cuales fue la reserva áurea del Banco Nacional. La cada vez más exigua pandilla de

asesinos y de ladrones, en una serie de amenas deliberaciones llenas de fantasía, ha acordado "tomar las

medidas necesarias para la preparación de una historia de la guerra civil española". Desde hace veinte

años todos saben incluso los más insignificantes detalles de aquella aleccionadora gesta. Los máximos

protagonistas de ella han revelado todos sus episodios y todas sus interioridades. (El último, en orden de

tiempo, el célebre "Campesino", que logró huir de la U. R. S. S., ha contado cómo, por encargo de Moscú,

robó el tesoro del Banco Nacional en la época en que Ercole Ercoli—en el siglo Palmiro Togliatti—

vigilaba a los compañeros españoles por orden de Stalin. Aquel oro—perteneciente al pueblo ibérico—

emigró a Rusia y de allí no ha vuelto. Una parte ha servido para mantener cómodamente a algunos de los

mandantes del colosal robo, que se han conservado fieles a los ideadores soviéticos del golpe, tal vez

decidido por el mismo Stalin con la pericia del viejo desvalijador de Bancos en el Cáucaso.) Veinte años

después los criminales que lograron eludir el justo castigo de sus atrocidades se disponen a preparar una

historia de las mismas. Más vale tarde que nunca; pero aquellos genocidios, cuyos tremendos hechos han

sido confirmados con impugnables documentos fotográficos, han tardado cuatro lustros en conseguir

superar el desasosiego que su recuerdo les procuraba. De todas formas, será interesante leer las falsedades

que durante todo este tiempo habrán conseguido seleccionar para intentar la disculpa de tantas infamias

universalmente conocidas, desde las matanzas hasta las expoliaciones, desde las prepotencias hasta las

torturas, desde los agravios a la religión a los estupros, desde las torturas de la checa de Barcelona hasta el

saqueo de los Museos y de las galerías nacionales de Madrid. Togliatti y Nenni, sus cómplices y

sostenedores de "entonces", podrán echarles una mano.

SE LIBRARON DEL MAL CON LAS ARMAS EN LA MANO

Pero aún es más cómica y pretenciosa la afirmación—más españolesca que española— de que el partido

comunista posee una "sólida unidad", y que las deliberaciones del misterioso "Congreso" han demostrado

la creciente influencia y organización del partido en todo el país. Se ha tenido recientemente una

demostración de ello con motivo de la "huelga general" antifranquista decretada por la coalición de

exilados. Aquella "manifestación de fuerza" se resolvió, como se recordará, en un penoso fracaso, tan

clamoroso que la misma "Unitá" tuvo que admitirlo. Los españoles han sufrido el comunismo, lo han

conocido en pleno y aún lo recuerdan. Ya han tenido bastante; se liberaron de él con las armas en la mano

y no quieren volver a oír hablar de los verdugos "rojos", aun cuando ahora, bien reparados en el

extranjero, balan ofrecimientos de coaliciones "democráticas" y limosnean una amnistía, sin perjuicio de

incrementar su acción subversiva con toda clase de insidias, bulos, octavillas y campañas de

oposición."—Efe.

 

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