Autor: A. B.. 
   Los partidos comunistas italiano y español coordinan sus acciones contra España  :   
 Togliatti y Carrillo proclaman las delicias de la República y condenan xla Monarquía. 
 Arriba.    24/06/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOS PARTIDOS COMUNISTAS ITALIANO Y ESPAÑOL COORDINAN SUS ACCIONES

CONTRA ESPAÑA

Togliatti y Carrillo proclaman las delicias de la República y condenan la Monarquía

Londres 23. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Roma es siempre una ciudad que brinda

excelentes oportunidades turísticas, pero en primavera, ya a las puertas del verano, esos encantos se

multiplican, sobre todo para el viajero castigado por las inclemencias meteorológicas de los países fríos.

Saltar de la estepa rusa a la soledad de la campiña romana es una experiencia que bien merece ser vivida.

Para el titulado secretario del partido comunista español, el camarada Carrillo, aquella gira suponía

sacudirse los tiritones del invierno y el tedio que envuelve la existencia humana en el paraíso del

socialismo. Roma en primavera era el objetivo, y a fin de alcanzarlo con éxito sólo hacía falta un visado.

A su vez, para conseguir éste, se necesitaba un pretexto. Coordinar las acciones del partido comunista

italiano y español fue el ingenioso motivo alegado.

La idea tuvo éxito. Santiago Carrillo y Palmiro Togliatti han podido mantener en Roma sesiones de

trabajo, y de las otras, con el ambicioso proyecto de regir desde las orillas del Tíber los asuntos de

España. Los desvelos de los dos estadistas especializados en las técnicas del Gobierno a distancia o

teledirigido acaban de materializarse en un jugoso comunicado conjunto. Suele ocurrir que ese tipo de

documentos entre delegados de verdad con poderes efectivos abundan en tópicos y vaguedades. Esta vez

también estuvo a punto de suceder el mismo fenómeno para imprimir, sin duda, más verosimilitud a la

tertulia, romana. Pero se rectificó oportunamente.

El deber de las fuerzas demócratas de todo el mundo es presionar más activamente para la "liberación"

española de los tentáculos del imperialismo, afirma el texto del papel enriquecido con aquellas dos

ilustres firmas. El movimiento comunista internacional tiene que reactivar la lucha con la mira puesta en

ese objetivo." Según medios bien informados, los reactivadores tuvieron la intención de no añadir más

salsa al preparado; pero, muy cauto, el dirigente forastero hizo ver que esas frases homeopáticas no

constituían material bastante para justificar el visado del viaje y las facturas de Roma. Se debió de hablar

acerca de los gastos de la gira, y tal vez por ello el "Daily Worker", órgano inglés del partido comunista,

comete hoy la imperdonable audacia de citar al secretario español con los nombres de Santiago Carillo.

Así, pues, y con ánimo de aliviar los dolores de las cuentas, se añadió una coletilla. Don Palmiro y don

Santiago no dan su visto bueno al sistema monárquico. Las delicias republicanas, por el contrario,

obtienen su importante refrendo. Para que los españoles se regodeen en el republicanismo, el partido

comunista hace la extraordinaria oferta de permitir en nuestra patria jornadas electorales y unas Cortes

constituyentes. Y con este derroche de generosidad, los dos prohombres rubrican el histórico documento.

Los entusiasmos que el partido soviético siente ahora por que las urnas sean instaladas en España ha

levantado la moral de los observadores de política internacional. Después de todo, el problema de Berlín

y de Europa podría resolverse simpáticamente aplicando la doctrina encerrada en el documento de Roma.

Kruschef reclama la condición de "ciudad libre" para Berlín. Don Santiago y don Palmiro hablan también

de "elecciones libres" en España. Lo bueno sería satisfacer esas aspiraciones, más ampliamente aún. ¿Por

qué no dar gusto a Kruschef y al turismo comunista que en vez de limitar a Berlín el Estatuto de ciudad

libre no se extienda éste a toda Europa, incluida Rusia y satélites, mediante un sistema electoral como el

patrocinado para España?. El comunismo se muestra tan encariñado con planes locales de "ciudad libre" y

de "elecciones libres", que ninguna razón lógica se opondría a que la extensión territorial del proyecto

redoble los fervores soviéticos.

La tertulia de Roma y el comunicado pueden cambiar el curso de la Historia. Por eso, que el "Daily

Worker" se permita, jugando con el apellido, tachar de hombre caro al camarada Carrillo no sólo es

descortesía, sino también un grave pecado da falta de visión política. Por lo que se ve, hay mucho

"desviacionista por despiste" a causa del turismo comunista de alto nivel.—A. B.

 

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