No a la Ley Sindical     
 
 Hora de Madrid.     Página: 1,10. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

OCTUBRE 1969

Número 14

NO A LA LEY SINDICAL

El 25 de Septiembre, Solís convocó a la prensa para presentarles el Anteproyecto de Ley Sindical. Diez

días antes, el P.C. y las CC.00. lo habían publicado, cuando aún estaba clasificado como secreto oficial. A

pesar de una referencia a "informes falsos" aparecida en una nota verticalista, los corresponsales

extranjeros y periodistas nacionales pudieron comprobar "cómo el informe que les era entregado era

idéntico al que habían recibido, días antes, enviado por el Comité de Madrid del P.C." (B.B.C., emisión

nocturna del 51069); "que el resultado del "secreto", no ha podido sorprender a nadie, porque no lo había"

(Diario de Barcelona). En definitiva fue un secreto a voces" (Madrid).

Es interesante resaltar este hecho, porque da pié a que las protestas contra esta reglamentación antiobrera

ganen en extensión y profundidad. Solís intentaba, a base de gripes, mantener el secreto oficial el máximo

de tiempo posible, a fin de que coincidiera la presentación publica con la de las Cortes. Intentaba cortar

las protestas que estamos presenciando ahora. Es un punto importante el que ha conseguido la clase

obrera arrancando al Gobierno este secreto.

En los ambientes obreros, la indignación es grande. Nadie esperaba ninguna modificación sustancial, pero

tampoco un simple cambio de terminología. Ningún obrero creía en importantes transformaciones, pero sí

en una mayor soltura y agilidad. Sin embargo el criterio general es que el nuevo proyecto, deja al

sindicalismo en el mismo lugar que estaba. Por ello, los comentarios y discusiones en torno a la Ley,

están proliferando. Asambleas, delegaciones de trabajadores, cartas, concentraciones, son el prólogo de la

respuesta obrera. Destacan en estos días la asamblea de Pegaso y los escritos de los trabajadores del

Banco Exterior, Artes Gráficas, Banco Mercantil o Industrial, Banco Hispano Americano. En el primero

de ellos, los representantes ponen de manifiesto su decepción que creen compartir con muchos

trabajadores españoles; señalan que no han intervenido en su redacción y que su contenido no responde a

los deseos del mundo del trabajo. Después de indicar las profundas discrepancias del texto, con las

recomendaciones de la Iglesia y de la O.I.T., finalizan pidiendo un sindicalismo auténtico, integrado y

dirigido exclusivamente por trabajadores. En el mismo sentido está redactada la carta elaborada por los

vocales de Artes Gráficas. Únicamente difiere de la anterior, en la solicitud de ayuda a los procuradores

del tercio familiar, para que estos pidan la anulación del proyecto. Es interesante este llamamiento, puesto

que la ley sindical no sólo afecta a los 12 millones de trabajadores, sino a la totalidad del país, pues en

torno a ella se está discutiendo una parte muy importante de nuestro futuro político.

(Sigue en la pág. 10)

( Viene de la página; No a la ley da Solís)

Que ello es así lo prueba el vivo interés que ha manifestado la prensa por el Anteproyecto. Casi la

totalidad expresa su repulsa a los verticalistas. Hablamos, naturalmente, de los periódicos no oficiales.

Aunque estos comienzan a unirse a la crítica, a causa del tan traído y llevado artículo 30, Destaca el diario

católico "YA" que, desde que se conoció la ley, está desmenuzando la editorial tras editorial. También

"NUEVO DIARIO" sobresale en la denuncia del Anteproyecto, aunque últimamente parece haber bajado

el tono de las acusaciones. Igualmente en periódicos de otras capitales, se dispara con artillería pesada

contra Solís. "LA VANGUARDIA". "Rínsamiento Navarro", “Correo Catalán", "Diario de Mallorca",

"Diario de Navarra", "Tele-Expres”, se han sumado con sus protestas. Si dispusiéramos de espacio,

podríamos publicar cientos de recortes periodísticos que darían una idea de la negativa nacional a la ley

de Solís.

Ni siquiera han pasado treinta días, y la protesta es general. No recordamos, bajo la dictadura franquista,

ningún proyecto tan dura y unánimemente rechazado. Es evidente que desde el poder podrán promulgar

cuantas leyes quieran, pero dudamos mucho de su puesta en práctica. Pues, como dicen las CC.00. de

Madrid: "La ley, con todo su reglamento, irá por un camino y nosotros, los trabajadores, con nuestra

lucha, por otro".

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