Autor: ;Marsá, Fernando J.. 
 Cristina Almeida, abogado y concejala de Madrid. 
 El PCE es un partido consignero     
 
 Diario 16.    27/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

BAJO LA POLÉMICA DE LA RENOVACIÓN...

Cristina Almeida, abogado y concejala de Madrid

El PCE es un partido "consignero"

Para Cristina Almeida, concejala madrileña y defensora a ultranza del eurocomunismo, el problema del

PCE es que se trata de un partido «consignero» que ha sabido luchar por la democracia, pero en el que

está por hacer la propia revolución interna que permita a los militantes ser auténticos demócratas

Texto y fotos: Paz COGOLLOR y Fernando J. MARSA

—¿Existen en el seno del PCE expresiones diferenciales del eurocomunismo?

—Por supuesto, el eurocomunismo no es sólo una teoría determinada, sino toda una concepción de la

sociedad y de la vida misma. Y sí, creo que en el Partido existen numerosas tendencias, incluso dudaría si

todas son verdaderas tendencias eurocomunistas, o son tendencias stalinistas, tendencias reaccionarias,

tendencias pro soviéticas, todas ellas amparadas con un alo de eurocomunismo.

—¿Existe contradicción entre los postulados del eurocomunismo y el funcionamiento interno del partido,

un funcionamiento cuajado de mecanimos y tics stalinistas?

—Totalmente, el funcionamiento falla y sobre todo en las conductas personales. No tenemos una imagen

eurocomunista porque no somos personalmente eurocomunistas. Recuerdo cuando iba a los pueblos y me

decían: eso del «eurocomunismo» está muy bien para que se lo crean, pero nosotros... tú ya sabes

compañera.

«El partido no responde a la idea del eurocomunismo, es un partido «consignero», un partido en el que la

gente no es demócrata de por sí, un partido que ha sabido luchar por la democracia, pero que no hemos

hecho nuestra propia revolución democrática interna que nos permita ser auténticos demócratas del

socialismo en el partido.

—¿Qué pasa con Santiago Carrillo?

—Lo que dice Santiago va a misa. No soy anticarrillista, los problemas del partido no son de personas.

Hay un equipo organizado para mantener una determinada estructura de poder, estructura que hoy está

impidiendo el debate y la imagen democrática del PCE.

Tenemos veintidós diputados, yo les tengo amor a todos, pero miras el grupo parlamentario y se te cae el

alma a los pies. De los veintidós hay ocho que intervienen y los demás... Es gente muy valiosa, muy

luchadora, que merecen todo tipo de agradecimientos, pero no necesitan el agradecimiento electoral.

—¿Se puede hablar en el PCE de falta de cauces para la libertad de expresión?

—Este es un país educado para no ser demócrata, ahora la gente es demócrata en el sentido de defender

su propia libertad. La estructura del PCE es una estructura más de autodefensa que de creatividad

democrática. Tienen miedo que esa creación democrática cuestione la propia existencia del aparato

burocrático de poder.

Si se fueran cuestionando, hoy, uno por uno, las personas que componen la dirección, el balance sería

terriblemente negativo. Hay más méritos del pasado que realidades de presente.

¿Cómo entiende la polémica de las tendencias?

—Es impensable que nosotros vayamos a ser un monolito. Podremos serlo en la acción, pero ese

monolito, indudablemente, sería mucho más rico si tuviera una discusión fructífera y amplia. Por un

debate mucho más rico que por el miedo a no poder expresarte. Porque ahora se te ocurre decir: la Unión

Soviética es lo mejor, y te ponen ya un parche. Que Santiago Carrillo no lleva los pantalones bien

planchados y eres un «anticarrillista». Que dices: Fidel Alonso es un burro y te tachan de antisindicalista.

Y si hablas bien eres un piquito de oro.

—¿Por qué la polémica sobre la democratización del partido no se da tan fuerte en otras formaciones

políticas?

—Hay partidos que se consideran demócratas porque sí, y somos los comunistas los que tenemos que

demostrar que también lo somos. Partidos stalinistas, hasta la UCD. La credibilidad democrática del PCE

para mí es mucho más profunda que la que exige la sociedad, que la cumplimos perfectamente.

Nosotros tenemos los modelos de países socialistas con su falta de libertad. No quiero ahora entrar en esa

discusión. He estado en los países socialistas cantidad de veces, firmaría un montón de cosas, otras no.

Estaría en la oposición en estos países, pero mucho más lo estaría en Alemania, por ejemplo.

—¿Qué pasará en el X Congreso?

—La verdad es que no espero demasiadas cosas. Se va a intentar luchar contra el absolutismo de Carrillo.

El X Congreso viene muy determinado por el congreso del PSUC, que se lo ha puesto en bandera a

Santiago, ya que saldrá como el gran eurocomunista renovador frente a los pro soviéticos.

 

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