Autor: ;Marsá, Fernando J.. 
 Carlos Alonso Zaldívar, responsable de política municipal. 
 Me da más miedo la impotrencia de quienes rodean a Carrillo     
 
 Diario 16.    27/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Carlos Alonso Zaldívar, responsable de política municipal

«Me da más miedo la impotencia de quienes rodean a Carrillo»

Carlos Alonso Zaldívar, joven eurocarrillistas, miembro de la ejecutiva y responsable de política

municipal del PCE, uno de los negociadores de los pactos autonómicos, apoya a Santiago Carrillo para su

reelección y señala que «el problema es la impotencia de quienes están a su alrededor». El

eurocomunismo lo entiende no sólo como una cuestión política, sino también de organización.

—¿Hay contradicciones entre el eurocomunismo y el funcionamiento interno del PCE?

—Contradicción es una palabra muy neta en términos marxistas, yo no la negaría, pero lo que sí digo

claramente es que el desarrollo de una política eurocomunista exige unas formas de funcionamiento

interno adecuadas a esa política y éstas no son las que genéricamente tenían los partidos comunistas

marcados por la experiencia de la III Internacional.

—¿Por qué las tesis del X Congreso no reflejan, más que de pasada, la gravedad de la crisis de la

militancia?

—Es la tesis VII la que se refiere a temas relativos al partido, a la que se le podía hacer esta

consideración. La tesis cita, entre otros, este problema, pero no dice por qué se ha producido, por lo que

difícilmente es un documento capaz de decir cómo se puede superar.

—¿No tiene Carrillo un poder casi ilimitado?

—El problema de la prepotencia de un secretario general es muchas veces, y en el caso de Carrillo más, el

problema de la impotencia de quienes están a su alrededor. A mí me da más miedo la aceptada impotencia

de los que le rodean.

—¿Significa eso que Carrillo se morirá en el cargo?

—Mi opinión es que en el X Congreso hay que reelegir a Santiago Carrillo como secretario general.

Posiblemente no tendrá una votación unánime, tendrá mi voto. De todas formas, eso no es darle un cargo

vitalicio. En un PC es más fácil cambiar al secretario general que al comité central. Pienso que por

razones internas y, sobre todo, por razones de significación general, Carrillo es hoy la personificación, la

concreción más clara de la política eurocomunista a nivel de opinión pública española e internacional.

—El X Congreso supone para muchos sectores del PCE una última batalla, una última esperanza...

—Es cierto que hay camaradas que piensan esto. Evidentemente, hay que abrirse a cambios. Pero a la

hora de abrirse a cambios hay dos campos muy distintos. Hay quien dice: nos ha ido mal, porque lo que

tenemos mal es la política y tenemos que cambiarla. Claro, cambiar la política en un partido

eurocomunista. Pero hay que tener clara una cosa, en el campo de lo que podemos llamar el comunismo

en general, no hay más que dos áreas definidas: el eurocomunismo y lo que, con mil matices, es la del

comunismo soviético.

Entonces, a mí, quien me dice que nos ha ido mal porque teníamos una política equivocada y, aunque no

se dé cuenta, creo que tiene todo el riesgo o la voluntad de deslizarse hacia el área del comunismo

tradicional, que es el comunismo «made in U.R.S.S.».

—¿Y qué va a pasar con las tendencias?

—Las tendencias entendidas como una organización definida, con una disciplina en su seno, disciplina de

voto y una representación formalizada, no las creo buenas para ningún partido y, desde luego, para el

Partido Comunista.

Me baso en la experiencia de algunos partidos que tienen estas tendencias y que, realmente, lejos de

conseguir una dinámica interna más ágil, más democrática, lo que ocurre es que se multiplican los

aparatos y las burocracias. Lo que sí creo es que dentro del partido debe existir pluralidad de líneas de

opinión y una unidad en la línea de acción.

—¿Por qué la polémica sobre la democratización no se da, al menos, con tanta fuerza en el seno de otros

partidos?

—Por una razón muy sencilla: Para nosotros el problema de la democratización es el problema planteado

en un partido que ha sido militante y que quiere seguir siéndolo. Cuando nosotros hablamos de

democratizar, no es una frase. Hablamos del contenido maduro de esa frase, que es participar.

Lamentablemente, y esto no lo digo en un sentido ofensivo para nadie, los restantes partidos democráticos

que hay en este país tienen un nivel de participación en su seno muchísimo más bajo. En éstos u otros

partidos los problemas de democratización, de renovación, reflejan problemas de sectores reducidos, pero

en el nuestro no, en el nuestro son problemas del partido entero.

 

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