Autor: Arija, José Manuel. 
   El drama comunista     
 
 Diario 16.    27/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

JOSÉ MANUEL ARIJA

El drama comunista

El Partido Comunista de España está metido en una grave polémica donde lo peor de todo, podría ser que

no tuviera salida. Que se discutiera sobre posibilidades que no existen. Una lucha en el aire. Carrillistas,

renovadores y pro soviéticos son las tres tendencias en liza.

El carrillismo es el centro. Se define como eurocomunista en función de un dato positivo: aceptación de la

democracia burguesa y de las libertades individuales; y de un dato negativo: la Unión Soviética ha dejado

de ser el modelo deseable e incluso se la condena.

La derecha son los renovadores, también eurocomunistas pero a condición de que la democracia empiece

por dentro de casa.

La izquierda es el prosovietismo que ya no admite de pleno que la U.R.S.S. sea el paraíso, pero, bueno, al

fin y al cabo sería el purgatorio y el capitalismo el infierno. Izquierda y derecha reclaman democracia en

el interior del PCE, es en lo único que coinciden.

Renovadores

¿Pero qué pasaría si ganasen en el X Congreso los renovadores o los moscuteros? Si ganasen los

renovadores es muy probable que el partido se escindiera, porque la diferencia con el ala contraria es

abismal. Además, los eurorrenovadores apenas si tendrían frontera con el socialismo. Un renovador es un

pesoe de 1975, con mayores filigranas teóricas en virtud de que no tiene la posibilidad de alcanzar el

poder. Pero en la medida en que empezaran a ser consecuentes, en nada se diferenciarían del socialismo.

Probablemente los renovadores no contarían con la cúpula de Comisiones Obreras, con lo cual su PCE

todavía se debilitaría más. En cuanto a votantes, en las próximas elecciones generales podrían huir en des

bandada porque las señas de identidad comunista se perderían con un PSOE en alza y el atractivo del voto

útil.

La única salida que se vislumbra a los renovadores es el pacto con el «carrillismo» o marcharse del

partido. El astuto Carrillo sacude fuerte a los «picos de oro», porque los sabe débiles.

Modelo invencible

Sí ganasen los prosoviéticos; el comunismo volvería a la alcantarilla de Peridis de inmediato. Un PCE que

no condenase las invasiones soviéticas no podría ni aparecer en el Congreso de los Diputados. El modelo

ruso es invendible en Europa y en estos momentos en España sería un factor grave de desestabilización.

El espectacular viaje de ida y vuelta de los comunistas catalanes, hoy pro soviéticos, mañana euros, sólo

se explica porque entremedias estuvo el 23 de febrero.

Carrillo sabe que se juega el partido si se acerca formalmente a los pro soviéticos. Los votantes

comunistas, tras el fracaso de lo ocurrido en las elecciones francesas, también volverían la espalda a un

PCE dominado por la tendencia moscutera.

Así que a los comunistas, para seguir sin mayores problemas, sólo les queda la opción de Santiago

Carrillo. Es la opción ambigua con principios «euros» y miembros del comité ejecutivo pro soviético, con

declaraciones democráticas y sin democracia interna que satisfaga a todos.

Pero es que el PCE es un helado de tres gustos, que debe tomarse tal cual, porque no pueden separarse los

sabores. Se fundiría.

De capa caída

Y es que en el fondo, el comunismo en Europa occidental va de capa caída y a costa de pasar la aduana

como un socialismo vergonzante. Hasta rehuyen el empleo de la palabra que les define. No dicen

«comunismo es libertad», sino «socialismo es libertad»; nada de la «sociedad comunista», sino «la

sociedad socialista». Hablan de «luchar por el socialismo», y no de «luchar por el comunismo».

Sólo una especie de rutina histórica les justifica y alienta. Pero si se habla de unidad de la izquierda la

crueldad de la realidad de la historia vence a la rutina de la historia. Los partidos comunistas occidentales

sólo cumplieron a la perfección su papel de evitar los Gobiernos de progreso. Italia y Francia son los

ejemplos actuales.

Partidos comunistas potentes y Gobiernos de derechas, sólo con posibilidad de Gobierno socialista a

medida que el comunismo se debilita. Antes, incluso, era la mano directa de la Unión Soviética la que se

encargaba de impedir el acceso al poder de la izquierda en Europa.

En fin, renovadores y pro soviéticos luchan por ganar una batalla sin sentido ya que la victoria de uno u

otro significaría su disgregación. Carrillo, con sus veinte años de secretario general del PCE a cuestas es

la única solución. Será bueno o malo, pero no hay otra. Y es que el drama no es Carrillo, sino la

existencia misma del partido comunista.

Iglesia cerrada

Cuando a los PC se les acabe su militancia religiosa, sus teorías como dogmas, sus líderes con dimensión

carismática, su organización como iglesia cerrada y sus consignas definitorias del bien y del mal, el

partido se derretirá como el hielo al sol. Sólo en el congelador podrán mantenerse.

Pero eso significará que han perdido su peso en la sociedad, y su influencia en la clase trabajadora. Hace

50 años era cuestión de tiempo la desaparición de la sociedad capitalista y el advenimiento del

comunismo. Ahora es el comunismo quien lucha contra el tiempo para no desaparecer.

 

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