Autor: Chamorro, Eduardo. 
   ¿A quien teme el PCE?     
 
 Diario 16.    21/02/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EDUARDO CHAMORRO

¿A quién teme el PCE?

Chamorro entra en la polémica suscitada por un artículo-reportaje de

Xavier Domingo en «Cambio 16», en el que se subrayaba la negativa influencia

del PCE en la vida privada de Blas de Otero. Es una réplica a las duras

expresiones de los «profesionales de la cultura» Javier Alfaya y José Antonio

Gabriel y Galán.

Saben bien quienes me conocen que son escasas las cosas que me importan y

muy poca mi inclinación a la discusión y a la polémica.

Nací en Madrid, en 1946, de manera que resultan obvias mis razones para

considerar que tanto la discusión como la polémica sirven para bien poco.

Pero ahora resulta que la han tomado con un amigo mío.

No sabía yo que Xavier Domingo concitara tanto odio y tanta envidia. Un

reportaje suyo, publicado en «Cambio 16», en el que contaba la historia del

matrimonio eclesiástico de Blas de Otero con la cubana Yolanda Pina, subrayando

la negativa influencia del Partido Comunista de España en la vida de la pareja,

ha provocado un notable revuelo entre los profesionales de la cultura.

Cuarenta y tantos de estos caballeros firmaron una carta acusando a

Xavier Domingo de «pretender denigrar la figura del gran poeta Blas de Otero».

En el número 151 del semanario «La Calle», Javier Alfaya presenta a Xavier

Domingo como un conocido especialista en este tipo de libelos, se refiere luego

a la prosa excrementicia del periodismo amarillo y a Antonio de Senillosa como

autor de un lamentable artículo en «El País» entrando a saco en la vida privada

de un hombre, y explica que el fin de Domingo es demostrar que Blas de Otero fue

siempre un pelele en manos del PCE y que éste controló hasta su vida privada. El

articulo de Alfaya se titula «En defensa de Blas de Otero».

Acusaciones

En «El País» del 17 de febrero pasado, José Antonio Gabriel y Galán publica

un artículo en el que, bajo el título ¿«A quién temía Blas de Otero»7, se

esfuerza por presentar a un Blas de Otero tierno, bondadoso, fiel y

de exacerbada sensibilidad, como si Xavier Domingo hubiera presentado en su

reportaje a un poeta duro, malévolo, infiel y con menos sensibilidad que un

adoquín.

Y Domingo no había hecho tal cosa. Luego Gabriel y Galán le acusa de convertir

al poeta en su relato en una especie de pelele oligofrénico en manos del

demoníaco comité central del PCE. Y resulta curiosa la coincidencia en

los términos de las consideraciones de Alfaya y de Gabriel y Galán.

Yo me volví a leer el reportaje de Xavier Domingo, y no encontré nada de

denigratorio contra Blas de Otero. Lo único que cuenta mi amigo es una historia

de faldas y de política referente a un hombre con notable inclinación por ambas

cosas. También habla de un matrimonio eclesiástico con una cubana que no era del

gusto del PCE, seguido de una vida en común con otra mujer como si fueran

matrimonio (es decir, una situación en la que estamos casi todos). Y finalmente

expone la greña en la que andan la viuda legal y la ideológica por los duros y

el par de pisos que constituyen la herencia tangible del poeta.

Matrimonio eclesiástico

Ni Alfaya, ni Gabriel y Galán ni los cuarenta y tantos firmantes niegan el

matrimonio eclesiástico de Blas de Otero. A lo que sí llega Gabriel y Galán es a

afirmar que Yolanda Pina, la dama con la que se casó Blas de Otero, carece de

autoridad moral para enjuiciar a quien fue su desafortunado esposo. Lo que

menos importa es que la dama enjuicie o no a su esposo, que no lo hace. Lo

que resulta relevante es que sea Gabriel y Galán quien se crea con autoridad y

criterio suficientes para decir quién tiene y quién no tiene autoridad moral en

este asunto.

Por lo demás, Xavier Domingo no ha hecho otra cosa que lo que es tan viejo

como nuestro oficio, si no más, contar una historia. Si de esa historia se

infiere que el PCE manipula y se entromete en la vida privada de sus militantes.

Si hay alguien que ante tal cosa se echa las manos a la cabeza, se mesa los

cabellos y se rasga las vestiduras es que no se ha enterado de la misa a la

media o acaba de llegar de la República Malgache.

Por último, me divierte señalar el hecho de que si este plantel de atribulados

firmantes se inquieta ante la suposición de que Xavier Domingo utiliza a Blas de

Otero para arremeter contra el Partido Comunista de España, también podría

inquietarse ante la circunstancia de que ellos están utilizando a Blas de Otero

para defender al Partido Comunista de España. ¿A quién teme el Partido Comunista

de España?

También diré que, aunque esto sea una columna de opinión, uno pierde los hábitos

del reportero, y para escribir esto he hablado con abogados, con viejos

militantes del PCE y con gente que conoció a Blas de Otero mucho más que yo.

El resultado de mis conversaciones fue tan esclarecedor que me decidí a escribir

esta nota. Sería de mucho sosiego para unos cuantos que no hubiera necesidad de

volver sobre el tema. Como casi todas las polémicas españolas, ésta es aburrida

y prácticamente de seminario.

«Ni Alfaya, ni Gabriel y Galán, ni los cuarenta y tanto firmantes niegan el

matrimonio eclesiástico de Blas de Otero.»

 

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