Autor: Lertxundi Barañano, Roberto. 
   Tras un congreso histórico     
 
 Diario 16.    04/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Viernes 4-noviembre 77/DIARlO 16

Tras un congreso histórico

Roberto Lerchundi

(Secretario general del PC de EusKadi)

El PC de Euskadi acaba de finalizar su tercer congreso. Allá por el año 35, en lo que para muchos de

nosotros es un poco la penumbra de los tiempos, se constituyó como partido, en su primer congreso

celebrado en los sótanos de una taberna del barrio más castizo de Bilbao, el barrio de San Francisco. A

partir de entonces el PC está ligado para lo bueno y para lo malo, con la suerte de Euskadi.

En todos los avatares del reciente pasado, que son avatares de represión y de lucha, de vivir con la ilusión

puesta en los ideales de la libertad y la justicio, el PC de Euskadi ha conocido la misma suerte que su

pueblo.

Durante estos cuarenta años se puede afirmar, sin hacer figuras retóricas, que Euskadi, que el pueblo

vasco, ha estado ocupado, pisoteado encarcelado, amarrado... Pues bien, en cada celda, debajo de cada

bota, con los dientes prietos tras la mordaza, estaban los comunistas vascos, llevando su mensaje (porque

ha habido que mantener la moral de lucha por la libertad) de un mundo libre y socialista en el que

Euskadi se hiciera a sí misma como nación. Durante años tan duros para los luchadores por la libertad, los

objetivos políticos de ese largo periodo eran claros: acabar con el franquismo, termina con la dictadura.

Hoy, puesta la primera piedra de esa democracia, la política, la propia política revolucionaria, es mucho

más compleja que en los años pasados. Se trata ahora, no de acabar con algo como el franquismo, sino de

construir la democracia y profundizarla en su avance hacia el socialismo. Y todos sabemos por propia

experiencia que es mucho más complicado construir algo que derribarlo. De todas maneras, la forma en

que se sale de la dictadura en España, ha creado las bases de desarrollo de la política democrática: la

unidad de las fuerzas políticas, el papel de primer orden de los movimientos de masas y la rabiosa defensa

de todas las parcelas de libertad conseguida, son instrumentos que, siendo útiles para derrocar la

dictadura, son también absolutamente importantes e imprescindibles para construir la democracia.

Esta es la tarea política que interesa a todo ciudadano, a todo hombre o mujer, a los obreros y campesinos,

a los trabajadores de la cultura, a los pequeños y medianos empresarios, a bastantes de los grandes

incluso. Construir la democracia es también la tarea que interesa a los ciudadanos de Euskadi, de

Cataluña; de Galicia y de todas las regiones y pueblos de España.

Es una tarea compleja, porque la situación lo es, que necesita mucha fuerza, mucha energía detrás, es

decir, que es una tarea de consenso global de todas las fuerzas democráticas y no de este o aquel partido.

Nuestro tercer congreso, el de los comunistas vascos, ha servido para ordenar todavía más nuestras ideas,

para ponernos más de acuerdo sobre nuestra política, para reafirmarnos a nosotros mismos como un

partido obrero, democrático y nacional, y muy particularmente para ser el punto de partida de la directa

contribución a la construcción de la democracia y a la consecución dé la libertad nacional para Euskadi.

Hemos tenido ocasión en este congreso de comprobar nuestras insuficiencias, que no son pocas, de

aproximarnos mucho más a la realidad social y política de Euskadi, de crear condiciones para contribuir

con toda nuestra energía a la recuperación de la identidad de nuestra nacionalidad.

Un congreso que yo considero histórico porque va a dejar huella. Porque, fortaleciendo a nuestro partido,

va a croarse una correlación de fuerzas más favorable al conjunto de las fuerzas democráticas y el

conjunto de la izquierda. Porque confirma la vía pacífica y de masas hacia la democracia. Porque expresa

claramente que la única Euskadi libre será la que se realice en el marco de una España asimismo libre y

que avance hacia el socialismo.

Un congreso cuyos resultados se van a ver en el trabajo, no tanto en las palabras, pero yo me atrevo a

afirmar que el PC de España y el de Euskadi tienen tras de sí un pasado lleno de gloria y heroísmo, pero

que su presente y su futuro van a dejar chiquito a ese pasado.

 

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