Autor: Azcárate, Manuel. 
   Los bloques y la distención     
 
 El País.    16/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

INTERNACIONAL

EL PAIS, sábado 16 de diciembre de 1978

TRIBUNA LIBRE

Los bloques y la distensión

MANUEL AZCARATE

Del Comité Ejecutivo del PC E

Durante mi recién viaje a EEUU, tuve ocasión de escuchar una exposición del señor Holst, dirigente

socialdemócrata y subsecretario de Defensa de Noruega, sobre las «ventajas» de 1a OTAN par» contener

las tendencias agresivas. Argumentos en el mismo sentido se pueden escuchar en Moscú referidos al

Pacto de Varsovia. En mi opinión, esas tesis ton hoy menos verdad que nunca; 1a perduración de los

bloques militares choca con la necesidad, cada vez mas apremiante, de la distensión en el mundo.

No quiero decir con esto que se puedan identificar la OTAN y el Pacto de Varsovia. Aquélla nació en

1949, cuando EEUU tenia todavía el monopolio atómico, con evidentes propósitos agresivos. El Pacto de

Varsovia fue una réplica que se constituyó en 1955.

No obstante, los dos bloques militares tienen hoy, en una serie de aspeaos, efectos semejantes, y

negativos, sobre la vida internacional. ¿En que se manifiesta el anacronismo histórico, tanto de la OTAN

como el Pacto de Varsovia?

Su papel estrictamente militar ha disminuido considerablemente. El equilibrio hoy existente se basa

mucho más en las armas nucleares almacenadas en EEUU y en la Unión Soviética que en las bases aéreas

o navales, u otros dispositivos militares, dislocados en diversas panes de Europa y del Mediterráneo. Por

ello, no es exagerado decir que los bloques militares se convierten cada vez más en instrumentos de

hegemonía política, tanto en Occidente como en el Este.

El bipartidismo en crisis

A la vez, desde el punto de vista político, el bipolarismo en las relaciones internacionales, dimanante de la

etapa de posguerra, está empezando a entra en crisis. Es verdad que EEUU y U URSS cuentan hoy con

arsenales nucleares suficientes para una destrucción total. Pero capacidad de destrucción no es capacidad

de hegemonía. La ideología de la superioridad del modo de vida americano que tuvo fuertes impactos en

los años 50, ha sufrido un crac.

Entre las fuerzas revolucionarias, la perspectiva de un futuro socialista se asocia cada vez menos al

modelo soviético.

Surgen en la vida internacional nuevos polos cuya influencia de irradiación son indiscutibles: China,

sobre lodo después de su pacto con Japón; el tercer mundo; el movimiento de los países no alineados;

África, con el nuevo auge de los movimientos de liberación de sus pueblos. Y algo que nos loca más de

cerca: La tendencia en Europa occidental a más autonomía e independencia.

En esta coyuntura, una de las secuelas más negativas de los bloques militares es que sirven de estímulo a

una demencial carrera armamentista. Los guarismos que La expresan alcanzan niveles astronómicos. El

70% de los gastos mundiales en armamento corresponden a la OTAN y al Pacto de Varsovia; y el 50% a

EEUU y a la URSS.

En su reunión de Washington del mes de mayo pasado. La OTAN decidió que cada uno de sus miembros

aumentase sus presupuestos militares en un 3%. Esto ha provocado serias oposiciones en una serie de

países que se resisten a La presión norteamericana..

Conservar el equilibrio

¿Y qué ha ocurrido en la reciente reunión del Pacto de Varsovia, en Moscú? La actitud adoptada por

Rumania, negándose públicamente a aceptar algunas de las propuestas presentadas en el orden militar,

plantea problemas de fondo que interesan vivamente a la opinión pública mundial.

El equilibrio militar que se ha creado entre los dos bloques es un hecho objetivo de la situación

internacional No se trata de modificarlo. Pero si existen ya hoy armas nucleares, de un lado y de otro, que

pueden destruir tres o cuatro veces la humanidad, ¿qué sentido tiene incrementar aún mis los armamentos

para poder destruirla, digamos, unas cuantas veces más?

Por eso, el problema candente de hoy es conservar, el equilibrio, no hacia arriba, sino congelando,

controlando los niveles existentes, para poder luego entrar en un proceso de reducción y desarme.

Es esta una opción decisiva para el futuro. Una reducción de los gastos militares permitirla abordar, con

posibilidades completamente nuevas, los tremendos problemas de una gran parte de la humanidad, como

el subdesarrollo, la, miseria, las epidemias, etcétera.

La actitud de Rumania demuestra, asimismo, una afirmación de Las voluntades de independencia

en el seno mismo de los bloques militares. Esas comentes centrífugas se pueden estimular unas a otras. Y

el inicio de un control de armamentos, el surgimiento de nuevas formas de seguridad, no basadas en los

bloques, les darían aún mas vigor.

En esa perspectiva, aparece cada vez mis realista la posición sustentada por el Partido Comunista de

España, en favor de la disolución simultánea de los bloques militares. Europa es el lugar del mundo de

mayor concentración de armamentos. Y la creación, por ejemplo, de zonas desnuclearizadas, de zonas

sometidas a un control sistemático de armamentos por un Lado y por otro, y de otras iniciativas

desarmamentislas, podrían crear un nuevo clima de seguridad y distensión.

La distensión, la alternativa

Europa es hoy un continente pluralista. La disminución de los factores militares facilitará una

competición en otros terrenos: políticos, culturales, ecológicos, formas de vida, etcétera.

Avanzar hacia una Europa basada en la cooperación y la distensión es la única alternativa frente al circulo

vicioso de la carrera armamentista que hoy amenaza de un modo muy directo.

Mi impresión es que Rumania ha entendido este problema; y por eso su gesto no es simplemente

coyuntural.

España puede desempeñar un papel especifico en estos problemas. Su prestigio actual, como país

democrático, es indiscutible. Está fuera de los bloques, si bien asociada al sistema occidental por sus

pactos bilaterales con EEUU. Pero, sobre todo, tiene, por causas históricas, relaciones estrechas con el

mundo árabe, con América Latina; en general, con el Tercer Mundo. Dentro de un ano, en 1980, se

celebrará en Madrid 1a Tercera Conferencia sobre Seguridad y Cooperación Europea, continuación de las

de Helsinki y Belgrado. Todavía es imposible prever en que ambiente se desarrollará. Pero es obvio que a

España le interesa que en ella aparezcan en primer plano los problemas de control y reducción de

armamentos, de distensión y colaboración entre los países de nuestro continente.

 

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