Autor: Cavero, José. 
 Más de cien preguntas a Martínez Esteruelas. 
 Las elecciones, pronto     
 
 Arriba.    03/10/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 207. 

CIEN PREGUNTAS A MARTÍNEZ ESTERUELAS

DOS veces Ministro, Ministro de dos cosas, don Cruz -muchas veces citado,

graciosamente, como Cruyff en la Prensa en sus años de mando-, es hoy presidente. Presidente de

UDPE, Unión del Pueblo Español, asociación- partido clasificado nítidamente «de derechas», o

«franquista», o «continuista». Veamos qué dice el propio don Cruz de estos epítetos «colocados desde

fuera». Martínez Esteruelas es, por decirlo de forma gráfica, un «contestador automático». Y de ello

puede dar buena idea el dato de las ciento y pico de preguntas y respuestas que nos hemos hecho -

recíprocamente- en algo menos de media hora de conversación. Todo un récord. Toda una conversación

intensa, y en ocasiones incluso tensa.

-Decía usted que era uno de los oradores más rápidos de la Cámara legislativa... ¿Tiene inconveniente

en que utilice el magnetófono?

-Ningún inconveniente. En cuanto a que fuera de los más rápidos al hablar...

(Y ríe. Reirá muchas veces durante la media hora de nuestra entrevista. Reirá brevísimamente. Apenas

esbozará la sonrisa, apenas apuntará en los labios para volver a la seriedad habitual en un gesto rápido.

-Es un defecto como otro cualquiera, ¿no?, eso de hablar rápido...

-¿Cómo van, señor Martínez Esteruelas, estas reuniones de las Juntas Provinciales del UDPE, esas otras

reuniones en orden a crear la alianza de fuerzas conservadoras?...

-Muy bien. ¿La Alianza? En marcha; ya lo creo...

-¿Con todos esos nombres de ex ministros que se mencionan?

-Por lo menos. Por lo menos, con esos nombres que se citan.

-UDE, por ejemplo, ya ha dicho que no sabía nada acerca de las supuestas conversaciones de su

dirigente, Silva Muñoz...

-Nosotros seguimos nuestro diálogo con los dirigentes de grupos.

-Pero cabe suponer que exista previamente algún acuerdo entre estos jefes de fila; por lo menos, con los

Comités ejecutivos de los grupos respectivos...

-Nosotros seguimos nuestro camino con las personas con quienes estamos dialogando. En cuanto a si

cuentan con el respaldo de esos grupos me imagino que sí. Yo puedo juzgar por mí mismo y por UDPE.

Los demás supongo que obraran de la misma forma, claro. Que cuenten con la ratificación de los jefes

provinciales autorizando la negociación.

-¿Se encuentran ya en pleno período preelectoral?

-¿Quién?

-Los grupos políticos que aspiran a integrarse en la Alianza, y concretamente el que usted preside, la

Unión del Pueblo Español...

-Nos estamos preparando, sí. Dispuestos para, en el momento en que se diga, lanzamos a la campaña. ..

-Pero ya a la "caza" y captura de asociados y militantes.

-Hombre, por supuesto -¿Cuántos tiene UDPE? -Noventa y tres mil.

-¿Se trata de la asociación política que más firmas ha recogido, que más carnés ha distribuido?

-Bueno, carnés nosotros no repartimos de momento. Contamos por fichas. Sí, creo que somos el grupo

más numeroso.

-Se supone que, por lo menos, tendrán noventa y tres mil votos...

-Muy por lo menos, claro. Hay que medir los resultados que se pueden obtener -si se consigue

previamente esa Alianza de que hablábamos, que yo creo que sí-, con unos efectos multiplicadores muy

elevados. Yo pienso que la Alianza, en conjunto, moverá al setenta por ciento del electorado español.

-Eso es mucho, ¿no? -Sí, claro.

-¿Qué papel puede hacer, en tal caso, la izquierda?

-No sé. No es nuestro problema.

-¿Pero tan escaso margen les van a dejar a los s grupos de izquierda?

-Si es que no se trata de dejarles margen o de no dejarles. Pero nosotros aspiramos -y creemos

posible- a conseguir el setenta por ciento de los votos. Y de hecho alguna voz de la izquierda se ha

apresurado a decir que libertades, sí; pero elecciones, no. ¿Qué quiere decir eso? Usted, ¿cómo lo podría

explicar?

A VOTAR TOCAN

-Explíquelo usted, si es tan amable...

-Desde mi punto de vista, el derecho al sufragio es una de las libertades. Y que es tan importante como

las demás libertades. Luego, sin sufragio, no se acaba de entender la primera parte de los deseos de esa

voz de la izquierda. A lo largo del mandato del Caudillo se han ido ampliando las libertades existentes.

¿Qué quiere que le diga? Negarle la madurez a un pueblo que ha trabajado como el español, y que se ha

sacrificado como el español, me parece una audacia. El pueblo español está ya bien maduro...

-¿A quién conviene que se retrase la fecha electoral?

-A nosotros, no.

-¿A alguien sí?

-Le acabo de citar un testimonio. Creo que esto no es un problema de conveniencia de partidos, sino un

interés nacional. Cuanto antes se clarifique la situación, mejor. Por lo tanto, a mi juicio, les elecciones,

pronto. Eso si: pronto, en el lenguaje nuestro, no quiere decir urgentemente, como solución de

emergencia. Quiere decir cuanto antes, mejor; sin distorsionar las cosas?

-¿Antes de junio próximo?

-Las fechas señaladas por el Gobierno nos parecen espléndidas.

-¿UDPE está con el Gobierno?

-Es independiente.

-¿Hasta qué punto?

-Del todo.

-Desde la llegada de Adolfo Suárez a la Presidencia, ¿mas o menos que antes?

-No, igual. Independiente siempre y en toda situación. Queda clara esta situación si se han leído

atentamente las notas de Unión del Pueblo Español con ocasión de la designación de Adolfo Suárez, con

ocasión de Ios mensajes del Presidente, el planteamiento de la reforma constitucional... La posición de

independencia queda clara. No sólo por las afirmaciones que en estas notas se manifiestan, sino porque

las actitudes que se toman son totalmente independientes. Por lo tanto, se puede coincidir o no coincidir

con el Gobierno...

-¿Pero se atreven a criticarlo?

-Me parece que está demostrado suficientemente que sí. En nuestro mensaje de reacción a la reforma

constitucional hay siete puntos de crítica más clara que el agua...

-Una crítica muy suave...

-No se trata de si... El problema de una crítica..., el fondo de una crítica no está en la educación con que

se produzca. Aspiramos a tener siempre hábitos civilizados de crítica, ¿eh?, que a veces se echan de

menos. Entonces parece que los planteamientos de Unión del Pueblo Español dejan ver clara su

autonomía.

EL PODER

-De confirmarse esas cifras de previsiones electorales, de aquí a unos meses es fácil pensar que Cruz

Martínez Esteruelas vuelva a formar parte de un Gobierno...

-Ese no es el tema. Yo agradezco mucho la pregunta... Es decir, yo, si soy convocado a un Gobierno que

tenga una coherencia con el planteamiento que crea necesario o conveniente al interés público, entraré

con mucho gusto. Pero ésa no es la cuestión. La cuestión para nosotros ahora mismo es crear una fuerza

de importancia. Esto lo he manifestado ya en alguna otra ocasión y lo volveré a repetir en discursos que

tengo que pronunciar en Cartagena y en Murcia. Uno de los temas centrales va a ser éste. Estos días,

precisamente, Javier Carvajal, secretario general de Unión del Pueblo Español, lo dijo ante los

representantes de las provincias españolas con mucho acierto. Si hay que ejercer el Poder se ejerce. Pero

el tema no es ocupar los cargos públicos ni los escaños. Eso es connatural a la dinámica de un partido

político. Pero lo importante es crear una importante fuerza social.

-UDPE, innegablemente, tiene -por propio deseo o no- una cierta imagen de ser un grupo que trata,

eminentemente, de «mantener»

-Nosotros lo que tenemos es una actitud de evolución y puesta al día. De reforma. Y de respeto a lo que

hemos recibido. Y creemos que hemos recibido muchísimas cosas válidas. Ahora bien, hay que cambiar

todo lo que sea preciso cambiar. Sin poner en tela de juicio la legitimidad de lo existente ni la bondad de

eso existente.

-Pero, ¿no es cierto que en UDPE se han refugiado o se están refugiando muchos «nostálgicos»?

-En Unión del Pueblo Español no se «refugia» nadie. Va la gente.

-Esos esquemas, esas imágenes, ese cliché que hace de UDPE un grupo que intenta mantenerse en

posturas anteriores, ¿no son, consiguientemente, válidos y ciertos?

-Hombre, si las cosas se plantean por los rupturistas, pues, claro. Para quien quiere romper, todo el que

quiere evolucionar es un conservador. Entonces, el problema está en la misma dialéctica establecida de

reforma y de ruptura. Y el español podrá juzgar, en su momento, qué es lo que más le conviene al país: si

cambiar en la paz o ignorar el pasado y romper con todo...

REFORMA Y EVOLUCIÓN

-Son unos «slogans» muy trillados, ¿no cree?

-Sí; pero son los que se están manejando. Es decir, yo hablo de reforma frente a ruptura, y recalco este

tema porque a medida que se acentúan los criterios de ruptura y a medida que las declaraciones de la

oposición democrática -denominación que ellos mismos se atribuyen en exclusiva, como si los demás

no estuviéramos luchando por la democracia y trabajando por España-, qué duda cabe que, al insistir en

la posición de ruptura, nos obliga a reafirmar nuestra posición de reforma.

-¿Ustedes son reformistas o evolucionistas?

-Los dos términos vienen a significar la misma cosa.

-¿Prefieren una u otra catalogación?

-No. Las dos cosas son lo mismo. Es decir, ¿que usted podría fijar la diferencia entre reforma y

evolución?

-Hacía la pregunta, precisamente, por el uso que usted mismo ha venido haciendo de los términos...

-No. Ambos términos son perfectamente compatibles. Son dos aspectos de una misma cuestión. La

reforma dice razón de procedimiento, y la evolución, de ritmo.

-El ritmo actual de esa reforma, ¿es, a su juicio, el adecuado?

-Es bueno ese ritmo... Está bien el ritmo; pero para nosotros hay un planteamiento: que lo social y lo

económico no se deben posponer. Que son trabajo de cada día.

-¿Y UDPE ha elaborado ya alguna solución en esos dos campos de lo social y lo económico?

-Ha hecho un programa. Y esta preparando en estos momentos su criterio sobre lo que cree que son las

medidas de emergencia para la situación de emergencia que vivimos.

-¿Cree concretamente que UDPE es un grupo político de talante eminentemente social?

-Sí. Ese es nuestro propósito irrevocable.

LAS DEMAGOGIAS

-¿En qué grado?

-A todo lo que convenga al pueblo español sin demagogia. Es decir, que la diferencia con otros

planteamientos sociales y nosotros es que nosotros no haremos concesiones a la demagogia. Partiendo de

la realidad, como han hecho siempre tantas fuerzas españolas que han hecho la reforma social en este

país. Porque una de las etapas con menos ejecutoria social de este país ha sido, por ejemplo, la Segunda

República. En cambio, hay otras etapas, etapas fecundas, como, por ejemplo, la etapa de Franco, en la que

la ejecutoria social ha sido importante. Se han dado pasos que hay que mejorar, que hay que perfeccionar

y que hay que llevar a nuevas vías. Nosotros queremos reforma social y económica; pero con los pies en

el suelo, que es la manera de hacer de verdad las cosas.

-El «establishment» económico esta en UDPE?

-¿Qué?

-Si el «establishment» económico, la gran fuerza del dinero, está en UDPE.

-Nosotros no tenemos un compromiso con ningún tipo de fuerza como no sea por la negociación que

estamos haciendo con otras fuerzas políticas. Nosotros estamos abiertos al diálogo con todas las fuerzas

sociales. Con toda clase de fuerzas, sean obreras, sean empresarias, sean del tipo que sean. Ahora,

también es cierto que nosotros partimos, que queremos compatibilizar, que nos parece un camino

razonable, en España y fuera de España, un sistema basado en la libre empresa, con un sistema de

productividad social. Que, evidentemente, en muchas naciones ha dado un resultado estupendo, ¿no?

-¿Les molesta que digan que están ustedes en la extrema derecha?

-En la extrema derecha no sólo nos molesta, sino que es inexacto.

-Pero alguno de los grupos de esa Alianza en ciernes sí parecen muy próximos...

-Bueno, los calificativos se dan desde fuera, ¿no? A gusto y a veces con intención.

LAS SOLUCIONES

-En el terreno de la económico, ¿qué soluciones han aportado o pretenden aportar?

-Partimos de la base de que lo primero es salir del «impasse» en el que nos encontramos. Con medidas

que sólo se pueden tomar desde un Estado fuerte. Y segundo, inmediatamente, debe establecerse una

reforma fiscal que tenga dos finalidades: que las empresas sean fuertes y que la justicia social, de

tendencia a la igualdad, se realice con firmeza. La reforma fiscal, para nosotros, tiene que buscar la

nivelación entre las clases, tener un pensamiento y una tendencia firme y coherente de lucha contra la

desigualdad; y, de otra parte, conseguir el fortalecimiento de la empresa, que es la base, en definitiva, que

permite crear la riqueza, que luego se redistribuye. Es decir, que para nosotros, sin la exclusión de otras

cosas, los dos temas claves en la reforma de tipo socioeconómico -lo social y lo económico son muy

difíciles de separar- son los dos puntos de partida, ¿eh? Primero, remediar la gravísima situación

económica que tenemos, tomando las medidas adecuadas, enérgicas medidas. E inmediatamente tomar

otra serie de medidas, cuya clave -ya son las medidas hacía el futuro-, las medidas permanentes, cuya

clave es la reforma fiscal.

-¿Son ustedes el 18 de Julio?

-Nosotros partimos del 18 de Julio.

-¿Son ustedes los vencedores de la guerra civil?

-Bueno, esto... Yo tengo cuarenta y cuatro años. Nací en 1933...

-Pero detrás de usted, ¿no cree que...?

-Creo que muchos hombres, por lo menos los que yo conozco, que son muchos que hicieron la guerra en

las filas nacionales, no se consideran vencedores. Se consideran que lucharon, que cumplieron con su

deber en un momento determinado, y ahí están los hechos.

-¿Qué atractivo tiene UDPE para las clases populares?

LAS ELECCIONES , PRONTO

-Si nos comprenden, como muchos nos están comprendiendo, sabrán que nosotros buscamos una

sociedad de clases medias, equilibrada y serena, en que el obrero no es victima de la pasión

revolucionaria de unas cuantas minorías.

-Las clases medias, según se cree saber, están creciendo y son ya muy amplias en este país...

-Es un hecho.

EL MINISTRO «DURO»

-¿Y cuentan con ellas?

-Creo que sí. Nosotros queremos ser... Tenemos vocación populista. Clases medias no es un concepto

contrapuesto a clases obreras. Hay muchísimos obreros que integran las clases medias. Es decir, por

primera vez, España tiene ahora clases medias. El concepto de clase media en España desde el año 1936

era un concepto cogido un poco por los pelos; era un concepto que... determinados lazos de tipo espiritual

configuraban a una persona, cualesquiera que fueran sus niveles de renta y su situación económica. Hoy,

en el sentido sociológico, nuestras clases medias son amplias. Con las consecuencias espirituales

inherentes a esa situación.

-El Ministro Martínez Esteruelas, ¿fue un Ministro «duro»?

-Yo no soy hombre duro. A veces, sin embargo, hay que tomar medidas duras.

-Probablemente se esperaba de él mayor liberalidad.

-Sí... Y también yo esperaba otras cosas. Es decir, también yo esperaba que todos -y muchos lo

hicieron- partieran de la base de que el servicio público tiene que funcionar.

-¿Arregló algo la Universidad a su paso por el Ministerio de Educación?

-Yo no puedo juzgar eso. Yo lo que digo es que tomé medidas. algunas no de efecto inmediato, y por

ello, más difíciles de enjuiciar.

-¿Sigue muy de cerca, con mucho detenimiento, la actividad de los ministros de esta hora?

-Mire usted: yo, en estos momentos, debo preocuparme de todos los aspectos de la vida política, y, por

tanto, el tema de la Educación es uno de los aspectos de los que me debo preocupar. De otra parte, desde

luego, Dios me libre de la inelegancia de un seguimiento, como a veces se hace, de los seguidores en el

mismo Departamento.

-Se ha publicado que Cruz Martínez Esteruelas estuvo a punto en algún momento de ser Ministro de la

Gobernación del actual Gabinete...

-No tengo la menor noticia mas que la que dieron los periódicos. La misma que usted tiene.

LA PERPETUACION

-¿Echa de menos aquel tiempo de Ministro?

-Bueno, vamos a ver. Es decir, no lo echo de menos porque realmente estoy completamente metido en

actividades públicas. Pero yo me encariñe del Ministerio; de eso no hay duda ninguna. Pero no del

Ministerio por un ansia de poder, sino de la tarea confiada. Tiene cosas apasionantes. A pesar de lo duro,

de lo difícil que es el ejercicio de esa función. Pero qué duda cabe que no es una función cualquiera. Que

es una función atractiva. Digamos que incitante y apasionante.

(Vamos a cambiar de temática, a volver sobre los pasos anteriores.)

-¿En qué grado intentan ustedes, intenta esa Alianza de Asociaciones, hacer sobrevivir el franquismo?

-Bueno, mire usted. La expresión «sobrevivir el franquismo» es una pregunta que pudiéramos llamar

casi... Nosotros pensamos que el mensaje de la obra de Franco, en todo lo que tiene de válido, se perpetúa

en la Historia de España como las obras positivas que hubo en la misma Historia. Como la obra de los

Reyes Católicos, la obra de Carlos III.

-Me refiero a si ustedes piensan utilizar el nombre de Franco para conseguir adhesiones y votos en su

campaña electoral.

-Utilizar no es la palabra exacta, ¿eh?

-¿Emplear?

-Nosotros vamos a hacer honor a su nombre. Cosa que algunos no están haciendo.

-¿Pero van a emplear ese nombre?

-A emplearlo, no. Tampoco. A hacer honor a su nombre.

-¿Querría explicar un poco?...

-Que vamos a obrar desde la fidelidad. Sin que eso suponga ningún tipo de inmovilidad, sino en

conciencia de que las cosas hay que hacerlas y de que lo que hay que cambiar hay que cambiarlo. Pero

nosotros obraremos desde el honor.

-¿Concederían determinadas críticas a ese período de cuarenta años?

-Depende: ¿al período o a la persona?

-A ambas cosas...

-Al período está abierta la crítica, por supuesto. Y también a la persona está abierta la crítica siempre

que se haga con honorabilidad y con decoro.

LA MEMORIA

-¿Se está obrando así? -No siempre.

-En la actualidad, ¿cree que se está «pasando»?...

-No sé si pasando; pero sí que algunas personas que han faltado al decoro. Y usted lo sabe tan bien

como yo.

-¿En qué forma estarían ustedes dispuestos a defender ese nombre?

-Pues, mire usted: en los términos que le he hablado de defender el decoro de una persona importante en

la Historia de España, con cualquiera de los medios que una sociedad civilizada permite.

-¿Cree que ese setenta por ciento de supuestos votantes sigue siendo franquista?

-Mire usted; si no se trata de ser o no ser franquista. Yo creo que está, esa mayoría del país, en los

términos en que estamos nosotros: de respeto a su memoria. Mucho más que algunas minorías, que están

tratando de jugar y de hacer daño a esa memoria por procedimientos inconfesables.

-¿Qué consideración le merece la oposición?

-El respeto que se debe a todo el mundo.

-¿Y Coordinación Democrática?

-El respeto que se debe a todo el mundo. En estos momentos, a mí, lo que me preocupa

fundamentalmente es la construcción de la alianza que estamos tratando de lanzar. Y en cuanto a la

oposición, no hay que olvidar que es de muy diversa procedencia y tendencias. Me da la impresión de que

están unidos más por «antis» que por «pros». Para explicarlo de alguna manera. Que les unen más cosas

negativas que positivas.

-¿No es cierto que hay más líderes, ahora mismo, en la oposición y en la izquierda, que entre ustedes?

-Lo veremos.

-¿Esta cuestión de hallar líderes es, justamente, uno de los problemas con que se halla enfrentada la

derecha española? ¿O su excesivo personalismo de los existentes?

-Esperemos que eso no sea así... Y tampoco parece que en la oposición falte personalismo.

LAS FORMAS POLÍTICAS

-Usted mismo, ¿a qué líder eligiría para ponerle al frente de esa gran alianza de fuerzas conservadoras?

-De eso hablaremos. Es pronto.

-¿La han bautizado ya? ¿Será la FAMO, como ya una publicación ha adelantado?

-No; esa es otra cosa que no tiene nada que ver con este tema. Por mis referencias. Hay muchos intentos

de unión, y FAMO es uno de ellos. Pero es otra cosa distinta de la alianza de que estamos hablando.

-¿A qué se dedica el señor Martínez Esteruelas en nuestros días?

-Ejerzo mi profesión de abogado; alguna función empresarial, y la mayor parte de mi tiempo está

destinada a la actividad política.

-¿Cuánto tiempo, aproximadamente?

-Pudiéramos decir que... Pudiéramos decir que la mitad de mi tiempo. Y, por supuesto, los sábados y

domingos, enteros.

-¿Cree que son ya muchas las personalidades que se están «liberando» de otros quehaceres para

dedicarse exclusivamente a la política activa, sin tener cargos políticos?

-Este es un tema que pudiéramos llamar replanteamiento de las formas políticas, de los modos políticos

en España. De momento, creo honradamente que debemos valemos de nuestros propios medios y de

nuestro trabajo para vivir, y no cargar sobre nuestros partidos nuestros problemas personales. O sea, que

hay que hacer un esfuerzo, por las tardes y las noches, o los sábados y los domingos, para dedicarse a la

política; pero no ser una carga para nadie. El futuro dirá si otros modos políticos obligan a replantearse la

vida a quienes nos dediquemos a la política.

-Usted, recientemente, ha escrito un libro. ¿Con qué tesis?

-En «Cartas para un humanismo social», más que una tesis hay un esquema de ideales. Lo que se busca,

una vez más, es una aproximación a definir hombre y comunidad. Se trata de enfrentar al sentido gregario

que nace de ciertos socialismos el sentimiento de que la persona debe tener un sentido de esfuerzo y de

esperanza y un sentido del estímulo, y que la comunidad debe crear un clima de seguridad que garantice

al hombre contra todo azar. Que le dé la serenidad que el hombre necesita, pero no elimine el margen de

personalidad y de opciones personales. En esencia, esa es la «tesis», por lo menos, de la primera parte del

libro.

LAS OPCIONES

-¿En alguna situación votaría usted socialista?

-Bueno, no sé exactamente todavía qué es el Partido Socialista en España. Son varios los partidos

socialistas...

-Me refiero si votaría a la ideología socialista,..

-El socialismo, como yo lo entiendo, puede ser de dos modos: la social- democracia, de tipo sueco o

alemán, que es ideológicamente liberal, con una fuerte política social, demoliberal, y lo que es el

socialismo en sentido estricto, que es marxista. Fíjese el dilema tan amplio que acaba usted de

plantear. Es usted quien tiene que pronunciarse por una de las dos cosas...

-¿No se encontraría usted, dadas esas metas socioeconómicas que ha apuntado anteriormente, cómodo

en una social- democracia?

-Yo creo que para realizar una gran política social no hace falta ser socialdemócrata. Por lo tanto, no es

cuestión de que me encontrara a gusto o no. Pero lo que busco, lo que pretendo, lo que yo creo, no

necesita de la social- democracia para realizarse.

-Pero parece evidente que en esa socialdemocracia estarían mas acentuados esos rasgos profundamente

sociales que antes apuntó...

-Mire usted, eso en la ejecutoria práctica de cada país se pueda comprobar. No siempre la

socialdemocracia ha sido la vía más eficaz para la adopción de política social, ni muchísimo menos.

-¿Y en este país?

-En este país, desde luego, las realizaciones del socialismo en el Poder no han sido...; claro que han sido

pocas las etapas socialistas en el Poder. Pero el saldo de política social en el treinta y unotreinta y tres no

fue, precisamente, el más acertado...

MIEDO Y CONFUSIÓN

-¿Tienen ustedes miedo a la democracia?

-En absoluto. Ninguno. Ya le he dicho antes cuáles son los planteamientos de que partimos y a qué

aspiramos. Miedo, ninguno. Por eso tenemos, no diré prisa, por ir a unas elecciones; pero si deseamos que

se clarifique este país.

-¿Cree que es más fuerte la ultraderecha que la izquierda?

-¿Por qué califica usted lo que somos nosotros de ultraderecha por segunda vez?

-No. no. En ningún momento les he calificado de tales. Me refiero... Supongo que existe una

ultraderecha...

-¿A quién se refiere usted?

-Supongo que a la derecha de ustedes existe uno ultraderecha.

-No, no; cuando usted dice una cosa se refiere a alguien.. Cuando habla de la ultraderecha, ¿a quién se

refiere?

-A las fuerzas de ultraderecha.

-Bien, ¿por ejemplo? Porque es evidente que nosotros no somos ni ultraderecha ni izquierda... De modo

que tendrá que explicarme a dónde va su pregunta.

-Voy a repetirle mi pregunta concreta: ¿Cree que la ultraderecha, las fuerzas de ultraderecha. son más

poderosas que la izquierda?

-Explíqueme qué es la ultraderecha, por favor, según su terminología...

-Las fuerzas que están a la derecha de ustedes...

-Estoy seguro que esas fuerzas... Pues, en fin. Yo respeto a los derechas, a los izquierdas, a los

ultraderechas y al centro. Pero, con todo ese respeto, quiero decirle que las fuerzas de ultraderecha, en

España, no son, ni mucho menos, grandes.

-¿Son. a caso, más temibles, las ultra- izquierdas?

-¿Por qué no hablamos de cosas que no sean ultras? ¿Eh? El ultrismo siempre trae problemas...

(Oportunamente ha apcrecido «Dingo» en el salón. «Dingo» es un perrazo de tres años, perfectamente

limpio y educado, con ganas de jugar. Pasándole la mano por el lomo parecen aliviarse las

tensiones repentinas. Hay una pausa que aprovechamos para hablar de «Dingo» y de la vida no política de

nuestro interlocutor.) Pero las susceptibilidades reaparecen..., aun siempre de la mayor corrección y

diálogo suelto.

LOS «HOBBIES»

-¿Qué «hobbies» tiene?: ¿leer...?

-Leer, pasear, oír música, comer con los amigos..., charlas...

-Una vida típicamente burguesa -intenta uno bromear.

-¿Burguesa? Bueno: ¿usted qué «hobbies» cree que debe tener un antiburgués?

-Tal vez no tenga tiempo para tener «hobbies»...

-¿Una imagen tan ideal tiene usted del antiburgués? O sea, que no lee, no pasea, no oye música...

-Puede ser un pluriempleado...

-Pues no se crea usted que yo salgo de rositas en el trabajo. O sea, que usted parte de la base de que los

antiburgueses trabajan más que nosotros, y no oyen música, no leen, no pasean...

-Quien no sea burgués no tiene por qué ser antibugués. supongo...

-¿O es que cuando ellos leen, oyen música pasean, eso no es tener «hobbies»; es otra cosa?

-¿A quién lee Martínez Esteruela? (Se hace preciso romper de nuevo esa frialdad creciente, ese

desentendimiento.)

-A todos. Todo...

-¿Llevó el Ministro Esteruelas a muchos jóvenes a puestos ejecutivos?

-He procurado hacerlo. He procurado hacerlo.

-¿Consiguió hacer fructificar el diálogo con los universitarios en aquel período?

-Sí, ciertamente. La convocatoria a la participación se hizo con el máximo de ambición y con el máximo

de ilusión y hubo respuestas muy diversas.

-¿Usted hubiera devuelto a la Universidad a los profesores Tierno, Aranguren, García Calvo?

-Mire usted: yo me encontré con ese problema sentenciado judicialmente. Eso no tenía más tratamiento

que la amnistía de que ha sido objeto o la revisión judicial. Y ésta era técnicamente imposible entonces.

-¿Pero sí le hubiera gustado?

-A mi no me gusta proscribir a nadie nunca.

MAYORÍAS SILENCIOSAS

-Durante su época de Ministro, ¿se recuperaron o huyeron más «cerebros»?

-Vinieron algunos... Pero honradamente le digo, que fue fruto de una serie de circunstancias en la que

yo fui un coadyuvante para que volvieran. Ochoa, Grande Cobián, los contactos con Oró, con Grisolía...

Y con más gente de menos nombre. Pero usted sabe que la estructura universitaria está basada en un

sistema de oposición, y la incorporación de estos hombres tenía que ser por vía de unos contratos

especiales. Y no siempre era fácil, teniendo en cuenta que la competencia que tentamos eran las

Universidades donde esos «cerebros» se encontraban. Raramente es un problema de remuneración, eso

hay que dejarlo bien claro. Es un problema de instalación. Venían de establecimientos con todas las

posibilidades técnicas...

-¿Con la aparición de los partidos políticos, la Universidad deberá tender a su progresiva

despolitización?

-Esperemos que sí. Todavía no tenemos datos.

-¿Qué presencia tiene UDPE en la Universidad?

-Hay chicos universitarios en UDPE.

-¿No es su «fuerte»?

-Es uno de sus componientes; pero, ciertamente, no es todavía una fuerza importante.

-¿Cree que en la Universidad española predomina alguna ideología o alguna tendencia?

-Mire usted, según mi experiencia, más que ideología predomina una ciudadanía. La Universidad es un

reflejo del cuerpo social de eso que se llama la mayoría silenciosa. En la Universidad hay mucho de eso.

Aunque, sí, la imagen exterior pueda parecer más bien de una «minoría vociferante». La mayoría

silenciosa, en este caso, es gente que busca que la Universidad funcione. Pero, sí: ¡cuántas cosas dan una

imagen distinta de la real!

- «La Alianza que negociamos moverá al 70 por 100 del electorado»

- «No nos conviene que se retrase la fecha electoral»

- UDPE es independiente del Gobierno

- «Tenemos actitud de evolución y de reforma»

- «Hemos recibido muchas cosas válidas del franquismo»

- «Nuestros propósitos irrevocables son eminentemente sociales»

- «Es inexacto que seamos la extrema derecha»

- «Es urgente salir del "impasse" económico. Y luego proyectamos atacar la reforma fiscal»

- «Tenemos vocación populista»

- «No tenemos miedo alguno a la Democracia»

José CAVERO

 

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