Autor: López Raimundo, Gregorio. 
   El Partido Socialista Unificado de Cataluña ante las elecciones     
 
 El País.    29/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

El PAIS, domingo 29 de mayo de 1977

OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE (ELECTORAL)

El Partido Socialista Unificado de Cataluña ante las elecciones

GREGORIO LÓPEZ RAIMUNDO (Secretario general del PSUC)

A partir de las condiciones en que van a celebrarse las próximas elecciones tras 38 años de dictadura y sin

que hayan variado sustancialmente las leyes y órganos de poder dictatoriales, el PSUC, al igual que el PC,

considera que no se dan aún enteramente libres. No obstante, los comunistas catalanes vamos a participar

en ellas con la mayor decisión y entusiasmo, por entender que facilitan el desarrollo por la lucha de la

amnistía total, por la legalización de todos los partidos y, en general, por las libertades democráticas,

incluidas las nacionales de Cataluña, que constituyen el objetivo inmediato del PSUC y de la mayoría de

las fuerzas políticas catalanas.

Creemos que el problema clave que las elecciones nos plantean, como a los demás partidos partidarios de

la democracia, es impedir que Alianza Popular obtenga la mayoría, pues ello supondría, sin duda, una

involución del proceso democratizador y entrañaría el riesgo de vuelta a los métodos de Gobierno

característicos de los tiempos en que los líderes de Alianza Popular eran ministros de Franco.

Dadas las circunstancias que preceden y que rodearán las elecciones, y el carácter antidemocrático del

procedimiento electoral, en especial el del Senado, difícilmente saldrá de estas elecciones una mayoría de

izquierdas. Pero sí puede salir una mayoría que vaya del centro hasta la izquierda, capaz de cerrar el paso

a Alianza Popular, de dar a las Cortes funciones constituyentes y de elaborar una Constitución

democrática.

El PSUC y el PC hemos expuesto, reiteradamente, los principios fundamentales que, a nuestro juicio,

deberían comprender la futura Constitución, y hemos invitado a los partidos de centro y de izquierda a

suscribir un pacto constitucional, que podría servir de base para constituir, tras las elecciones, un

Gobierno de centro-izquierda que, mientras las Cortes elaboren la nueva Constitución, aplicará una

política dirigida a encontrar una salida progresista a la crisis económica.

Para Cataluña es vital lograr que las elecciones den una mayoría de centro-izquierda que reconozca su

personalidad nacional y su derecho a autogobernarse.

Los planes del Gobierno en relación con Cataluña consisten, como es sabido, en poner en marcha, tras las

elecciones, el Consejo General de Cataluña. Lo que sería este Consejo puede preverse si se tiene en

cuenta que es la fórmula que defienden López Rodó, Fraga, Esteruelas, Udina Martorell y demás líderes

de Alianza Popular, partícipes del centralismo cerril y reaccionario aplicado por el franquismo durante sus

cuarenta años de reinado.

Si triunfa Alianza Popular y se aplica el mecanismo previsto para instaurar el Consejo General de

Cataluña, no habrá en lo inmediato ni Estatuto ni forma alguna de autogobierno. Por eso hemos

considerado gravísima la decisión de Unión Democrática de Cataluña de abandonar la negociación

encaminada a presentar una candidatura unitaria de todas las fuerzas políticas catalanas que reivindican

los principios e instituciones configurados en el Estatuto de 1932, negociación que debía servir, también,

para promover para Cataluña el pacto constitucional a escala de toda España, a que nos hemos referido

anteriormente.

La deserción de Unión Democrática de Cataluña es aún más grave si se considera que el 23 de abril se

había hecho en la plaza de San Jaume de Barcelona, la mayor manifestación popular registrada desde el

final de la guerra civil en apoyo de la campaña volem l´Estatut, patrocinada por la Asamblea de Cataluña.

Esta manifestación, como las celebradas el mismo día ante los ayuntamientos de múltiples ciudades de

Cataluña, puso de relieve de la manera más vigorosa que el pueblo catalán reclama con casi completa

unanimidad la recuperación de la autonomía catalana, a partir de los principios e instituciones

configurados en el Estatuto de 1932, que una candidatura unitaria para el Senado enarbolando dicha

bandera lograría, sin duda, un voto masivo, que se convertiría, en la práctica, en un plebiscito.

El acuerdo para el Senado hubiese obligado, a la vez, a todos los partidos catalanes a defender un mismo

programa en la campaña electoral para el Congreso, garantizando así un frente común de las fuerzas

democráticas contra las fuerzas neofranquistas encabezadas por Alianza Popular.

Sobre esta base, y mediante una negociación con los poderes «lácticos», apoyada por las fuerzas

democráticas de toda España, el pueblo de Cataluña podría aspirar a que tras las elecciones se arrincone el

proyecto de Consejo General y se dé paso a un Gobierno provisional de la Generalitat, investido de las

facultades que estipula el Estatuto de 1932, con la misión prioritaria de convocar elecciones a un

parlamento catalán, al que correspondería elaborar un nuevo Estatuto acorde con las necesidades actuales

y con las preferencias de los electores, estatuto que sería después sometido a referéndum en Cataluña y a

la aprobación de las Cortes españolas.

Unión Democrática de Cataluña, que militó durante largos años al lado del PSUC en los organismos

unitarios catalanes, rechaza, ahora, participar con nosotros en una coalición electoral para el Senado,

incluso si en la lista no figura candidato alguno de nuestro partido, abriendo así la posibilidad de que

Alianza Popular gane diez de los dieciséis puestos en litigio en las circunscripciones catalanas.

Es evidente que, si Alianza Popular ganase la mayoría de puestos para el Senado en Cataluña,

disminuirían, peligrosamente, las posibilidades de que las futuras Cortes elaboren una constitución

democrática y, por ende, que Cataluña recupere a corto plazo su autonomía.

Considerando este peligro, el comité central del PSUC, en su reunión de principios de enero, decidió

supeditar toda cuestión secundaria a la obtención de una candidatura catalana unitaria, para el Senado y

que, para facilitar su confección, no propondríamos incluir en ella militantes del PSUC, sino

personalidades independientes.

Pero ni siquiera esta concesión bastó a Unió Democrática de Cataluña, que no aceptó ninguna fórmula

que les asociase con nosotros.

La deserción de Unión Democrática de Cataluña de la negociación unitaria, injustificable e

incomprensible a partir de los intereses de Cataluña, provocó, a continuación, la retirada de Convergencia

Democrática de Cataluña, Esquerra Democrática de Cataluña, Partit SOCIALISTA DE Cataluña (ex

Reagrupament) y del Front Nacional de Cataluña, que han preferido coaligarse con Unió Democrática de

Cataluña y presentar, con ella, una lista común para el Senado.

El Partido Socialista Unificado de Cataluña, junto con el Partido Socialista de Cataluña (Congrés) y con

la Federación Catalana del Partido Socialista Obrero Español, ha mantenido y mantiene firmemente el

proyecto de candidatura catalana unitaria para el Senado, que con el apoyo de Esquerra Republicana de

Cataluña, Estat Catalá y personalidades independientes registró tres candidatos en cada una de las

circunscripciones catalanas.

Esta presentación no interrumpirá, sin embargo, nuestros esfuerzos por lograr antes de las elecciones una

candidatura común para el Senado, que sería técnicamente posible mediante la renuncia o retirada de los

candidatos que se decidiese en común y la permanencia de sólo tres nombres en cada circunscripción

electoral catalana.

La presencia del PSUC en la batalla electoral tiene, por tanto, como objetivos inmediatos fundamentales:

1.° Lograr la amnistía total, la libertad de todos los presos políticos y que las elecciones sean lo más

limpias posibles.

2.° Cerrar el paso a Alianza Popular, es decir, al intento de vuelta al pasado dictatorial.

3.° Contribuir al triunfo de una mayoría de centro-izquierda en las futuras Cortes, que permita la

elaboración de una constitución democrática.

4.° Alcanzar en Cataluña una candidatura común para el Senado y convertir el Estatuto en bandera

electoral de todos los partidos catalanes, de modo que del resultado de las elecciones sea un plebiscito a

favor de la inmediata reposición de las leyes e instituciones autonómicas configuradas en el Estatuto de

Cataluña de 1932.

5.° Conquistar el máximo de votos para los candidatos del Partido Socialista Unificado de Cataluña al

Congreso y para la candidatura unitaria al Senado, y multiplicar los efectivos de nuestro partido para

proseguir la lucha por una Cataluña en que los trabajadores también cuenten, por una Cataluña libre en

una España democrática.

 

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