Autor: Líster, Enrique. 
   Insurreción y revolución     
 
 Diario 16.    07/11/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 16. 

Lunes 7-noviembre-77 / DIARIO 16

LOS HEREDEROS

Insurrección y revolución

Enrique Líster

(Secretario general del Partido Comunista Obrero de España)

Hoy hace sesenta años, los bolcheviques tomaron el poder en Rusia e iniciaron así una nueva era en la

historia contemporánea. El debate iniciado por Lenin, Trotsky y su partido durante el tránsito del 6 al 7 de

noviembre de 1917, gravita todavía sobre el mundo. Es una referencia inexcusable. Pero lo que aquel día

fue patrimonio exclusivo de un partido de audaces revolucionarios, en la actualidad es reivindicado desde

diferentes visiones comunistas, que se reclaman herederas directas del histórico acontecimiento. Hemos

pedido la palabra a todos los partidos que en España asumen esta herencia, para que nos den su imagen

actual de aquel octubre.

Hoy podemos observar la tendencia a desfigurar el verdadero carácter y contenido de la Revolución de

Octubre. Para unos se trata de reducirla a la Insurrección, vaciándola así de la estrecha ligazón dialéctica

que existe entre el proceso revolucionario (lucha política, labor agitadora y propagandística, política de

alianzas, lucha en los "soviets", avance y retroceso de la revolución, maniobras de la contrarrevolución,

etc.) y la toma del poder en la noche del 6 al 7 de noviembre de 1917. Para otros "interpretadores" la labor

mitificadora consiste en reducir la Insurrección de Octubre a la toma del Palacio de Invierno. Y los hay

que aún van más lejos —como los euro-oportunistas—, que llegan incluso a reducir la totalidad de la

Revolución de Octubre a la mera toma del palacio de los zares. Estos "historiadores" le dan de lado con

una facilidad asombrosa a todas las medidas de preparación de la Insurrección, "olvidándose" además de

asociar la realización de la toma del poder por los bolcheviques con el conjunto de la teoría leninista

respecto a la táctica y estrategia revolucionarias.

Es preciso anotar que en toda una serie de trabajos actuales —me estoy refiriendo en este caso a estudios

salidos de las filas del movimiento o comunista internacional— aparece la idea de que la forma

insurreccional que revistió la Revolución de Octubre fue una cosa casi accidental, y que lo normal

hubiese sido un desarrollo pacífico de la Revolución rusa. En esta dirección van, por ejemplo, los

razonamientos de los autores franceses Fabre, Hincker, Seve, en su "Les comunistes et l´Etat"; el chileno

Teielboím, en su artículo "Más sobre el caso chileno", así como en numerosos trabajos de los euro-

oportunistas españoles.

Basta con leer atentamente los trabajos de Lenin —y no, como hacen ciertos historiadores, limitarse a

"citar" ciertos pasajes— para percibir claramente que el carácter relativamente pacífico que revistió una

etapa de la Revolución rusa, y la perspectiva de su posible desarrollo pacífico, y toma del poder en otra

etapa de la Revolución, constituye, según Lenin, "´una cosa muy vara y difícil".

Señalaré de paso que todos aquellos que se esfuerzan en simplificar la historia y los textos, el

pensamiento leninista —es decir, su teoría— no tienen miedo en hacer el ridículo: si las esperanzas y

esfuerzos de los bolcheviques estaban determinados por el deseo de una realización pacífica de la

Revolución, ¿cómo explicar entonces la rapidez y puntualidad con que llevaron a cabo la toma del poder?

El partido bolchevique poseía una experiencia considerable en materia insurreccional: la Revolución de

1905, la cual, como señala Lenin, sirvió al proletariado ruso de "ensayo general". Las enseñanzas

extraídas por Lenin de la experiencia de la Comuna de París y de la Revolución de 1905 quedaron

reflejadas en "Dos tácticas de la socialdemocracia..." y en "El Estado y la Revolución". Esas experiencias

históricas sirvieron de materia de referencia a la hora de preparar y llevar a cabo la Insurrección de

Octubre de 1917.

Los artículos, cartas, recomendaciones al Comité Central, escritos por Lenin durante los meses

septiembre-octubre, reflejan, de forma gráfica e indiscutible, la importancia que el líder de los

bolcheviques atribuía a la preparación de la toma del poder mediante una Insurrección. Se puede decir,

sin miedo a equivocarse, que no hubo improvisación ni en la preparación ni en la ejecución de la

insurrección bolchevique.

A mediados de septiembre Lenin dirigió una carta al Comité Central, donde planteó de manera enérgica la

necesidad de ir a la toma del poder. Dos puntos fundamentales constituyen lo principal de este escrito:

combatir la idea de que sólo cuando se tiene la mayoría "formal" se debe ir a la torna del poder y

"recordar, meditar acerca de las palabras de Marx sobre la insurrección: la insurrección es un arte".

La importancia que Lenin le presta a esta cuestión lo demuestra el hecho que al mismo tiempo que

enviaba la citada carta, redactaba otra en forma de artículo, "El marxismo y la insurrección", donde

vuelve a insistir sobre la necesidad de considerar la insurrección como un arte. Ya aquí esboza la

importancia que reviste el saber distribuir sus fuerzas en los puntos estratégicos del país, movilizar a las

milicias obreras y desplegar una intensa labor propagandística entre la tropa (sobre todo en los sectores

vacilantes). Y, como una de las conclusiones más importantes, Lento señala que sólo si se tiene en cuenta

la fuerza real de la que dispone el partido y si se sabe distribuir esas fuerzas se podrá "elegir el momento

certero para comenzar la insurrección".

Ahora bien, Lenin planteó el problema no sólo desde el ángulo puramente "teórico", —como lo

demuestra la "Carta al presidente del Comité Regional del Ejército, la Armada y los obreros de Finlandia"

y, sobre todo, la nota al Comité Central titulada "Consejos de un ausente"—, sino también en términos

prácticos militares: cada dirigente y cuadro del partido tie(…)

 

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