Autor: Carrillo Solares, Santiago. 
   La cuestión esencial     
 
 Diario 16.    26/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

La cuestión esencial

Santiago Carrillo

(Secretario general del PCE)

El D16 publicaba el día 24 en primera página un enorme titular que decía: ´´Carrillo acepta la candidatura

de Suárez. El secretario general del PCE confiesa: soy pro Suárez."

En la página 2 se añade a esta sorprendente información, entre otras cosas, que yo "no ponía reparos a la

idea de que Suárez continúe siendo el presidente del Gobierno tras las elecciones."

Francamente, no imagina quién ha podido facilitar tan disparatada información sobre el cambio de

impresiones habido el miércoles último en la comisión de los "diez"; si hubiera sido un miembro de

Alianza Popular, interesado en perjudicar tanto al presidente Suárez como a mí, no lo hubiera hecho

mejor.

Es obvio que ni yo soy "pro Suárez" ni acepto, ni dejo de aceptar, la candidatura del actual presidente.

Ingenuidad

Cuando un representante de fuerzas centristas, don Joaquín Satrústegui, preguntó a los componentes de la

comisión de los "diez" cuál sería su posición ante un posible acuerdo entre el presidente Suárez y los

partidos de centro —liberales, democrata-cristianos y socialdemócratas—, al llegar mi turno de respuesta

me limité a decir, en resumen, que;

a) Ese es un asunto que concierne a dichos partidos, que tienen el derecho a asociarse con Suárez si

encuentran identidad entre las posiciones suyas y las de éste.

b) Que para mí estaba claro desde que fue formado el actual Gobierno que independientemente de ciertas

declaraciones tácticas, el presidente aspiraba a desempeñar un político de primera fila en la nueva

situación política que está surgiendo. Sí alguien creyó en algún momento que Suárez iba a presidir las

elecciones, sin participar de uno u otro modo en la contienda política, y sin tratar de capitalizar su acción,

incurrió en pecado de ingenuidad, cosa grave en política.

c) Que las próximas elecciones no van a ser todavía auténticamente democráticas, pues, entre otras cosas,

para ello debería haberlas presidido un Gobierno de amplio consenso nacional y democrático, capaz de

desmontar el aparato político de la dictadura, y de establecer libertades y garantías plenas para todos.

Ampliar el cuadro

No habiéndose logrado esto la cuestión esencial no es si Suárez se presenta o no a las elecciones; la

cuestión esencial es si el tinglado político de la dictadura va a ser utilizado, o no, para que Alianza

Popular obtenga una victoria que significaría el retorno al franquismo, más o menos disfrazado.

Y esta cuestión esencial sólo dejaría de serlo si las fuerzas democráticas, desde el centro a los comunistas,

de común acuerdo, estuvieran dispuestas a no participar en elecciones que no fuesen presididas por un

Gobierno de amplio consenso, único caso en que podrían darse garantías plenas para todos.

Como, por el momento al menos, la situación no es ésa, a mí me parece puramente artificial dividir al país

entre partidarios o adversarios de que el presidente Suárez se presente a las elecciones.

La opción esencial para las fuerzas democráticas hoy es otra:

¿Vamos o no a las elecciones dentro de las condiciones en que están planteadas?

Ir a esas elecciones, ¿hará avanzar o no el proceso hacia la democracia?

Si la respuesta de los partidos democráticos es favorable a participar en las elecciones, entonces la única

política posible es ampliar al máximo el cuadro de las fuerzas dispuestas a suscribir un pacto

constitucional que asegure el libre juego democrático a todas las familias políticas del país y el más

amplio respeto a los derechos humanos. Logros muy improbables si el neofranquísmo de Alianza Popular

gana.

 

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