Autor: Cueva Alonso, Justo de la. 
   Carta abierta a Gregorio-Peces Barba     
 
 Diario 16.    20/08/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

CARTAS

Carta abierta a Gregorio Peces-Barba

"Te escribo esta carta a las ocho cuarto de la mañana. Acabo de bajar a comprar los periódicos y te he

"visto" tres veces en D16. Dos, en fotos. Una en la portada, como uno entre "cuatro de los grandes del

PSOE"; otra, en tercera, por amor de tu puro, calificado como "uno de los pocos lujos de los monacales

socialistas". La tercera, y la más importante, en un magistral artículo tuyo sobre "Los problemas jurídicos

de las escuchas telefónicas".

Esas tres llamadas a recordarte que me hace el D16 de la mañana me empujan a escribirte sobre el PSOE,

nuestro PSOE, la República y el partido de Derecho.

Me tranquiliza leer que, según dice el enviado especial de D16, "el espinoso tema de forma de Estado y

de Gobierno no lo va a soslayar el PSOE". Me intranquiliza bastante la inmediata coletilla que reza

"aunque no lo va a hacer cuestión fundamental".

Una feliz expresión

Pero es que, además, Gregorio, tú, eres quien ha acuñado la feliz expresión de que el PSOE tiene que ser

un partido de Derecho para expresar la necesidad del respeto por todos los estatutos del partido. Y no

olvido, ni puedo olvidar, que has actuado con coraje político y personal, de forma congruente, cuando,

invocando precisamente esos principios, ejerciste tus funciones de presidente de la mesa electoral de la

Federación Socialista Madrileña, permitiéndome el ejercido de mi derecho de voto, del que pretendía

abusivamente privarme un acto nulo de la Comisión Ejecutiva del PSOE.

Y ello con independencia de las diferencias, a veces profundas, que nos separan en la concepción y en la

práctica de la acción política, y que son notorias para nuestros compañeros.

Pues bien, Gregorio, todas esas circunstancias te colocan con una grave responsabilidad frente al

tratamiento del tema de la República en la discusión constitucional.

Porque tú fuiste también, Gregorio, quien presidió el mismo Pleno del XXVII congreso, que aprobó el

"Estatuto de libertades públicas" empujado por la delegación de Madrid (con participación personal tuya

en la inspiración).

Pero que también aprobó una conclusión que dice; "El PSOE propugna la instauración de una República

Federal de Trabajadores, integrada por todos los pueblos del Estado español", empujada también por la

delegación de Madrid (con participación personal mía y de Margari).

Y ahí es donde entra el problema del partido de Derecho. Porque todas las resoluciones del congreso del

partido obligan a todos los militantes hasta que se celebre el próximo congreso.

Y sí no defendéis en la discusión de la Constitución, con energía y con decisión, como cuestión

fundamental, que debe ser el pueblo español el que, libre e informadamente, decida si quiere República o

Monarquía (decisión que el PSOE declaró en el XXVII congreso que aceptará, aun reafirmando su

vocación republicana), estaréis lisa y llanamente, traicionando las resoluciones del congreso.

El congreso manda

No hay salida, Gregorio. No podéis, ni el Comité Permanente del grupo parlamentarlo, ni el Comité

Federal del partido, ignorar ni variar una resolución del congreso del partido. No podéis, legítimamente,

claro. Salvo que rompáis la condición de partido de Derecho. Salvo que no os importe perder el carácter

democrático del partido y caer, de hecho, en un centralismo democrático que, por repudiarlo, nos costó

una grave escisión en los años veinte y cuya repulsa es todavía, a nivel verbal, una constante en la

propaganda que del PSOE hacemos a los españoles.

Sencillamente, no podéis dejar de plantear como cuestión fundamental el tema de la República. Para

poder hacerlo, sí lo considerabais imprescindible por razones políticas, de táctica o de coyuntura o de

cualquier otra urgencia, teníais una vía y sólo una: convocar un congreso extraordinario del PSOE.

Porque sólo un congreso puede modificar las resoluciones del congreso anterior. Concreta

mente, el artículo 34, apartado a), de los estatutos federales prohibe expresamente al Comité Federal,

órgano supremo entre congreso y congreso, alterar las resoluciones de los congresos anteriores que tiene

que aplicar.

La credibilidad socialista, Gregorio, es un tesoro político que no podéis despilfarrar los que en este

momento ocupáis la dirección política y parlamentaria. Porque la opción y el proyecto socialistas son, por

socialistas, mucho más que la mera suma de los hombres que en este momento los dirigís. O que los

hombres que en el pasado los dirigieron o que los que en el futuro los dirijan.

Las cabriolas le están permitidas todas— a la derecha, que no es más que la encarnación de la defensa de

unos intereses egoístas y en histórico retroceso. Le están vedadas a la izquierda porque para ella su sangre

y su vida son la honradez y la coherencia del proyecto de sociedad nueva que persigue y que la justifica.

Confío mucho, Gregorio, en que la coherencia y la honestidad socialistas, proverbiales, resplandezcan en

la discusión de la Constitición. Y confío mucho en ti para ello.

Con el afecto de siempre, recibe mis saludos socialistas.

Justo de la Cueva Alonso (Militante del PSOE, actualmente sometido a expediente disciplinario en

trámite).

 

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