Autor: Marlasca, Manuel E.. 
   Vergonzoso     
 
 Pueblo.    22/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

VERGONZOSO

TITULABA ayer esta columna «enfrentamientos". Me referia a los posibles dimanados de la polémica

modificación de la ordenanza cuarta, referida a viviendas unifamiliares. Me parecían absurdos los

enfrentamientos cuando el propio gerente de urbanismo, Valentín Barriga, se sometía al diálogo con los

propietarios de viviendas unifamiliares y a -rectificar si me demuestran que estoy equivocado».

Han pasado veinticuatro horas y ya tenemos el primer enfrentamiento, El que gusta de llamarse -más

sólido grupo parlamentario», es decir, el PSOE, y el Ayuntamiento andan a la greña precisamente en

razón de la modificación de la ordenanza cuarta. Uno tendría que pensar que al Partido Socialista le duele

el tema por dos sitios: por el de la Colonia de los Socialistas —Ciudad Jardín en el pasado régimen — y

por la especulación.

Sobre todo si el PSOE interpreta como otros que la modificación de la ordenanza supondría facilitar la

especulación del suelo, que es algo así como nombrar la bicha en la ideología socialista. Lo que ocurre es

que las prisas, el idioma y otras muchas cosas hacen cometer errores gordísimos. Y el antiespeculador

resulta ser, a la vista de una nota apresurada, más especulador que nadie.

Yo estoy seguro que el PSOE simplemente, está mal informado. Estoy seguro que, al referirse a la

ordenanza 3 de 1372 se refería a cualquier otra que limitara las alturas por debajo de las catorce plantas

que faculta la citada ordenanza 3. Lo que ocurre es que las prisas, las palabras y quizá hasta el

desconocimiento de las leyes municipales permiten esos patinazos.

El Ayuntamiento se lo ha tomado con buen humor y dice que, hombre, que cómo los socialistas, que están

en lo de la socialización del suelo, quieren edificios de catorce plantas... Yo creo que no es ni una cosa ni

la otra. Que no es ni que los socialistas se nos hayan convertido en especuladores, pero tampoco puedo

admitir que el Ayuntamiento —lejos, por supuesto de postulados socialistas — lo sea.

Ocurre. simplemente, que el PSOE en vez de buscar en ordenanzas (¿no dijo Arespacochaga que los

diputados tendrían que aprender muchas cosas de Madrid y de política municipal?), se ha ido por lo

facilón de los calificativos. Y, en vez de aportar soluciones, que es lo que le hace falta a Madrid, llena su

nota de Prensa de epítetos como ilegal, vergonzante, degradación y -¡cómo no! — herencia del

franquismo.

Aquí, también en Madrid, esto haciendo falta el diálogo lejos de insultos o calificativos. Porque ni la

aprobación fue ilegal; ni vergonzante es lo que el PSOE pretende (hay que consultar el diccionario, donde

verá que vergonzante es tener vergüenza, mientras vergonzoso es no tenerla); ni aquí se ha hecho una

modificación con el deliberado propósito de cargarse las viviendas unifamiliares. Y así con notas así, no

dialogamos n u n c a. Simplemente llegamos a cosas vergonzosas, no vergonzantes.

 

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