Felipe González: No está justificado el Gobierno de concentración     
 
 Ya.    09/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Felipe González: No está justificado el Gobierno de concentración

Felipe González, primer secretario del PSOE, expone la opción de su partido frente a la tesis del Gobierno

de concentración en un artículo que incluirá el próximo número de "El socialista".

Reflejamos ahora unos párrafos de su postura:

En democracia, un Gobierno de concentración es siempre un Gobierno contra "natura" en el cual se

confunden criterios alternativos de poder y el por qué y el para que de gobernar. Un Gobierno de

concentración sólo se justifica cuando, una vez ensayadas todas las fórmulas democráticas, el país sigue

amenazado en su funcionamiento por circunstancias objetivas que exigen olvidar la representación de

intereses de los distintos grupos políticos, sus criterios y modos de afrontar la solución de los problemas,

para defender únicamente la supervivencia de las instituciones.

A mi juicio, no sólo no se han agotado las fórmulas democràticas, sino que ni siquiera se han empezado a

ensayar. Al hilo de las informaciones de numerosos sectores de opinión, se tiene la sensación de que e1

Parlamento no funciona. La afirmación no me parece del todo justa, pero es cierto que el Gobierno ha

procurado dar una sensación de continuismo peligroso para el restablecimiento de 1a democracia. Las

cortes no tienen aún normas precisas de funcionamiento, pero están ahí como organismo de

representación de la soberanía popular. Ante ellas el Gobierno debe rendir cuentas de sus proyectos en

materia de política interior, de las relaciones industriales, de política educativa, de política económica,

política exterior, etc.

Todo ello sin restar la eficacia que el ejecutivo necesita, pero con la conciencia plena de que las Cortes,

en su función de control de la marcha política que el ejecutivo debe imprimir a la vida del país, podría

reforzar o negar el proyecto gubernamental.

En todo caso, lo que se nos puede exigir es que hagamos funcionar la democracia sin catastrofismos

políticos, sin alarmismos innecesarios, conociendo la dimensión y la profundidad de los problemas y los

renunciamientos partidarios que esto exija.

No se nos puede pedir que gobernemos porque las circunstancias expresadas de modo catastrófico por

algunos interesados asi lo exijan, sin explicar e1 pura qué se nos pide que gobernemos. Los socialistas

queremos ser fieles a ese para qué, y si entramos a formar parte de un Gobierno, sea cual sea su

composición, ha de ser compatible para nosotros el por qué gobernamos y el para qué gobernamos. Lo

contrario sería diluir nuestro carácter y negar nuestro futuro como alternativa de poder.

En todo caso, si estuviéramos convencidos de que lo que peligra es e1 restablecimiento mismo de la

democracia, aceptaríamos cualquier sacrificio. Pero no lo estamos, sino todo lo contrario.

 

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