Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Tensiones en el P.S.O.E.     
 
 Informaciones.    08/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Tensiones en el P.S.O.E.

Por Abel HERNANDEZ

LOS ojos de los observadores han estado atentos estos días al desenlace de la borrasca que ha azotado a la

U.C. D. y al Gobierno Suárez. Casi nadie se ha dado cuenta de la que conmueve en estos momentos las

vigas maestras del P.S.O.E., en la acera de enfrente. No es casual que el presidente Suárez, por medio de

su porta voz, anuncie, públicamente que hay que robustecer a la oposición (es decir, al P.S.O.E.) como

alternativa de Poder. Don Felipe González se apresuró, nada más llegar de Caracas, a echar una mano al

primer ministro, acosado por problemas internos. Amor con amor se paga.

La verdad es que, de acuerdo con testimonios socialistas y con testimonios de fuera, en el principal

partido de la oposición se está desarrollando en estos momentos una auténtica batalla sorda por el control

del mismo. La lucha —que no es una escaramuza— se centra en Madrid, pero tiene amplias derivaciones.

No es, sólo un problema de digestión del desbordante éxito electoral el 15 de junio (que también). Lo que

está en juego es imponer, en el P.S.O.E, la línea socialdemócrata (personificada en el señor Múgica),~lo

qué dulcificaría la alternativa dé Poder, o la línea marxista radical, personificada en la Ejecutiva por el

señor Guerra.

La «guerra a Guerra» parece un hecho. La reentrada en el P.S.Ò.E. de don Miguel Boyer, un hombre que

se fue con el señor Fernández Ordoñez al Centro Democrático por estimar que la impregnación marxista

del P.S.O.E. era tal que sofocaba las posibilidades socialdemócratas dentro del partido, es significativa y

potencia la linea Múgica, quien ha declarado en alguna reunión interna: «Para mí es antes libertad que

socialismo», poniendo en cuestión el slogan electoral: «(Socialismo es libertad.» A juicio de destacados

militantes madrileños, el reingreso de Boyer hará que muchos abandonen el partido ,y se queden en la

U.G.T., en actitud combativa e independiente de las directrices políticas, lo que facilitaría la fusión con

U.S.O.

La ofensiva contra don Alfonso Guerra es en realidad contra el «aparato». Si no se ha conseguido todavía

la marginación de este joven militante, que movió la campana el 15 de junio, es porque hacía falta el visto

bueno del «hombre fuerte» señor Gómez Llorente, cosa que aún no ha sucedido.

En esta operación U.C.D.P.S.O.E. de acercamiento de posiciones (que ha sido uno de los detonantes de la

pasada borrasca ucedista), parece que no han estado ausentes algunas destacadas personalidades

socialdemócratas de U.C.D. que incluso han acariciado la idea de «trabajar con el P.S.O.E.». Algunas de

estas personalidades ocupan puestos relevantes en el Gabinete Suárez. La vuelta de Boyer se interpreta

como un puente tendido a este eventual entendimiento de pasado mañana. Parece que al ala psoeista

moderada le agradaría la candidatura del señor Turrión, procedente del P.S.O.E. histórico, para la

Alcaldía de Madrid. Este sector socialdemócrata, de influencia creciente, confía en robustecerse con el

trasvase de personajes, tales como el señor Prat, del histórico. Don Felipe González está intentando

capear el temporal.

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