Autor: Bethencourt, Gonzalo de. 
 Felipe González, en Caracas. 
 Un Gobierno de concentración no es una formula mágica     
 
 Pueblo.    03/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Felipe González, en Caracas

UN GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN NO ES UNA FORMULA MÁGICA

• "En España hay capacidad de recuperación económica"

• "Lo que hace falta es un plan credible, que se pueda explicar al pueblo y que éste lo acepte"

• La redacción y aprobación de la Constitución puede llegar dentro de seis meses

CARACAS. (PUEBLO, de nuestro enviado especial Gonzalo DE BETHENCOURT.) Felipe González

llegó completamente solo a esta capital. Al llegar al aeropuerto de Maiquentia, el líder sevillano soportó

un aluvión de preguntas. He aquí algunas. Y también sus respuestas.

• NO A LA COALICIÓN

—Durante esta, semana. amplios sectores de la vida política y de opinión han insistido en la necesidad de

una crisis del Gabinete Suàrez y de la forja de un Gobierno de coalición o de concentración: ¿entraría el

PSOE en ese juego?

—Desde la perspectiva de estar en Caracas y de los rumores de que hay una crisis de Gobierno en puertas

no quiero hacer ningún pronunciamiento. El primer problema de los Gobiernos de coalición es averiguar

que significa eso. Creo que no existe un pronunciamiento posible en este momento, y nosotros, hasta

ahora, nos resistimos a pensar en que un Gobierno de coalición o de concentración sea la fórmula mágica

para solucionar la crisis.

—¿Cuál es entonces la fórmula salvadora, según Felipe González?

—La elaboración de un programa responsable por el Gobierno que ha obtenido la mayoría minoritaria, la

presentación a las Cortes de ese programa y la aprobación del mismo por el respaldo mayoritario de esas

Cortes. Si no se produce ese respaldo mayoritario deben intentarse otras fórmulas, pero hay que empezar

por utilizar la democracia. Y ya que el Gobierno tiene un Parlamento creo que debiera hacer una

exposición al Pleno de las Cortes de cuáles son sus programas económico, político, de orden público, de

política internacional y demás. Si se produce una mayoría sólida por parte de las Cortes, sea cual sea la

formación de ese Gobierno, éste habrá obtenido un respaldo considerable, Si no lo obtiene es que la

política gubernamental no es aceptada por la mayoría de los representantes del pueblo.

• EL TEMA REGIONAL, PROBLEMA GRAVE

—¿Que aportes ha hecho el Partido Socialista al borrador de la Constitución?

—Hemos hecho un estudio completo, pero no lo hemos querido articular porque nos parece que hay que

hacer un gran esfuerzo por abandonar cualquier actitud que sea demasiado doctrinaría en la elaboración

de la Constitución. Establecer las reglas de juego de que se sientan cómodos todas los partidos políticos

exige el esfuerzo de la relativización de cada uno. Entendemos que el problema más grave que puede

plantearse es el tema regional o de las nacionalidades. Toda la articulación orgánica del Estado debe dar

respuesta a ese problema y, si no la da, no habrá estabilización de la democracia. Pienso que la redacción

y la aprobación, por el Pleno de las Cortes, de la nueva Constitución puede llegar dentro de seis meses.

—¿Se vive una nueva era en España?

—Sin duda alguna. Yo diría que se vive una especie de eclosión de libertad. Lo que ocurre es que toda la

articulación del engranaje democrático es una cosa lenta y se considera que en España no se ha hundido

el aparato del Estado, como sucede casi siempre cuando una dictadura desaparece, sino que se ha dado un

proceso de sustitución de unas instituciones por otras sin que se hunda el aparato del Estado.

— ¿Están dadas las condiciones para que ingrese España en el Mercado Común Europeo?

— Desde el punto de vista político, no hay ningún obstáculo Ese punto de vista era el freno que

históricamente se oponía siempre a la demanda de nuestro ingreso. Desde el punto de vista

económico, tanto el M. E. C. como España tienen muchísimos problemas que resolver antes de

que se produzca la fusión definitiva.

• EL PESO DEL PASADO

— Recientemente, como consecuencia del ataque al djputado socialista Jaime Blanco, se ha originado

una demanda de destitución del ministro del Interior. ¿Podría por ello resquebrajarse la unidad

interna del régimen?

—Creo que no. Creo que ese ataque es un hecho aislado y grave. Lo que ocurre es que la inercia del

pasado pesa mucho. El hecho es grave, pero, dentro de la gravedad, pertenece mucho mas a la inercia del

pasado que a un problema de la democracia actual.

—En un reciente editorial del semanario Interviú se aseguró que «en España no ha pasado nada» y que no

pasará hasta que no se rija el país por una politica de bloques parlamentarios ¿Existe alguna posibilidad

de que el PSOE establezca esa política de bloques?

—No comparto esa opinión. En España, el 15 de junio ha sido un acontecimiento histórico irreversible,

pase lo que pase en el futuro. Por tal razón, no se puede decir que no ha pasado nada. En cuanto al

Parlamento, las fuerzas están perfectamente definidas. El Gobierno Suárez gobierna en minoría, rayando

con la mayoría. Para que el Gobierno, en la Cámara Baja, tenga mayoría necesita el apoyo de alguna

fuerza política. Si toma el apoyo de Alianza Popular, la imagen de escoramiento hacia una posición de

derecha muy reaccionaria resulta peligrosa. Si toma el apoyo del Partido Comunista, esa imagen,

lógicamente, también seria muy peligrosa, El Partido Socialista, en el espectro de la izquierda, posee un

número limitado de representantes, igual que los otros partidos, de manera que nunca se alcanza la

mayoría desde la oposición, salvo si se pone de acuerdo con la derecha más reaccionaria, representada por

Alianza Popular. Esto seria un pacto negatívista e imposible de establecer, porque sólo es un pacto para ir

contra el Gobierno y no para hacer una política alternativa.

• LA MANO TENDIDA HACIA LOS OTROS SOCIALISTAS

—¿Cómo se están transitando los caminos que confluyan en la unión de todos los partidos socialistas?

—Puedo decir que de las diecinueve o veinte siglas que recababan para si el nombre de socialismo, el

fenómeno del 15 de Junio, objetivamente estimado, ya es bastante unitario en si mismo; hay ciento

dieciocho diputados del PSOE (renovado), en tanto que el reino de todas las otras siglas socialistas reúnen

sólo seis diputados.

Estimo que el mejor juez de la cuestión no es el análisis estilístico universitario, sino el pueblo. Después

de las elecciones, la actitud del PSOE renovado ha sido la de luchar de nuevo por la unidad, incluso con

el PSOE histórico.

—¿Le entregó el Gobierno Suárez una bandera de triunfo al PSOE con la devaluación de la peseta?

—Creo que no. La devaluación de la peseta ha sido la primera operación económica del Gobierno

después del 15 de junio. Era una ope. ración absolutamente inevitable, lo cual no quiere decir que uno

esté de acuerdo con dicha operación, porque una devaluación, si no se inscribe en un conjunto de

programa económico, puede ser un auténtico desastre y no servir para nada. Había que haber hecho la

devaluación junto con otras medidas económicas que no se programaron y que parece que se intentan

ahora, pero ya un poco desfasadamente.

—¿Cómo prevé usted la solución del problema económico español?

—Aparte de que soy biológicamente optimista, y me va muy bien, creo que en España hay capacidad de

recuperación económica. Lo que hace falta es un plan que sea credible, que se pueda explicar al pueblo y

que tenga una coherencia suficiente como para que la clase trabajadora se sienta capaz de aceptarlo.

Tratada así, la crisis es perfectamente superable.

Después de este diálogo con los periodistas nacionales y extranjeros, el dirigente sevillano se despidió del

embajador de España en Venezuela y. acompañado por dirigentes de Acción Democrática, comenzó una

visita tan apretada de actos como la de Colombia.

 

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