Presentación de Unión del Pueblo Español en Madrid. 
 No cabe retroceder  :   
 Martínez Esteruelas. 
 El Alcázar.    04/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Presentación de Unión del Pueblo Español en Madrid

"NO CABE RETROCEDER"

(Martínez Esteruelas)

Con intervención de Martínez Esteruelas, Carvajal Ferrer y Fernández Xesta se celebró ayer en un cine

madrileño el acto de presentación de la Junta Provincial de Madrid de la Unión del Pueblo Español. Al

acto asistieron unos 500 miembros de este partido político. En primer lugar pronunció unas palabras

Fernández Xesta.

CONTRADICCIONES SOCIALES

Se refirió a la problemática de Madrid a las emigraciones internas, la rotación de los ciudadanos, la

aparición de pueblos y pueblos que se ven subsumidos por la capital, perdiendo su propia personalidad;

todo ello va configurando un sistema de contradicciones sociales incrementadas por el incumplimiento

generalizado del contenido Social de nuestras Leyes Constitucionales.

"En el pasado Congreso de U.D.P.E. añadió- se indicaban como valores esenciales de la organización

política Española, tres: la institución Monárquica, La Unidad de España y la Ley como norma; en estos

momentos la Unión del Pueblo de Madrid entiende que estamos asistiendo al hecho grave de que ninguno

de estos tres valores se respetan; la Ley no sólo no se cumple, sino que por parte de las propias

autoridades se permite su incumplimiento y se proclama como acto "democrático" tal incumplimiento; no

olvidemos que si la democracia ha de basarse en el mantenimiento del Estado de Derecho y este sólo se

sustenta en la Ley ¿cómo se puede hablar de democracia en un estado de permisibilidad de la ilegalidad?.

De otro lado, la desunión de España es uno de los logros buscados por ciertas fuerzas y grupos que bajo

los lemas más diversos encubren su deseo de autonomía y separación. Todo ello, indefectiblemente

conlleva al deterioro de la Institución Monárquica por la cobardía y la desvergüenza de quienes deben

acatar sus propias responsabilidades sosteniéndolas sobre sus hombros sin que las reboten ladinamente a

la más alta Institución de nuestra Patria".

ESTADO FUERTE Y PROSPERO

A continuación, Carvajal Ferrer, vicepresidente nacional de UDPE, señaló que nada sirve ocultar la

gravedad de la hora presente.

Las palabras engañosas y equívocas deben dejar paso a la verdad. No es tiempo de división, sino de hacer

realidad la unión de cuantos deseamos proseguir el camino de paz, concordia, desarrollo, progreso y

dignidad, seguido por los españoles en los últimos cuarenta años y que ahora, como nunca vemos peligrar

al margen de muchas adormecedoras palabras que se escuchan".

Es el momento -prosiguió el Sr. Carvajal- de poner fin al estupor paralizante que invade a millones de

españoles que asisten perplejos al desmantelamiento de un Estado fuerte y próspero, que cuenta en su

haber los mayores éxitos y conquistas económicas y sociales de toda la historia de España.

SEPULTAR LA RUPTURA

No deseamos el enfrentamiento, -prosiguió- sino el orden y la paz, deseamos sepultar para siempre la

ruptura entre dos Españas crispadas y por ello deseamos y buscamos un entendimiento entre los españoles

sobre la base de la empresa común de edificar una Patria todavía más justa, más libre y más democrática,

dentro de la Tradición española, que es un canto permanente de alianza entre el Rey y el pueblo, contra

los feudalismos de otros tiempos que hoy pueden llamarse oligarquías, marxismo, o vasallajes exteriores.

NUNCA FUE MAYOR EL PELIGRO

Por doloroso que sea -añadió- es precioso tener conciencia de que nunca fue mayor el peligro, ni la

confusión; ni mayor la división a nivel de grupos

políticos entre los españoles desde los lejanos días de 1.936 nunca la violencia afloró a la vida ciudadana

con mayor frecuencia, nunca el desastre económico estuvo más cercano, nunca la falta de solidaridad se

ha puesto con tanta claridad de manifiesto, aunque la claudicación de algunos pueda aparentar una

conciliación que no existe, porque en verdad la hipócrita invocación a la concordia nacional -en gran

medida lograda en treinta largos años de paz y convivencia- ha sido uno de los factores que más ha

contribuido a que se pierda, desde el resentimiento de quienes, por no aceptar la historia, están

condenados a revivir todos los errores, y aniquilar todo lo que de positivo ha sido hecho desde la pacífica

fecha del primero de Abril de 1.939.

RENACER LA AUTORIDAD

Es preciso -dijo luego- que el Gobierno haga renacer la autoridad, en la seguridad de que, si así lo

hace, estará apoyado por quienes exigimos el ejercicio del bien gobernar con todo el rigor que reclaman

los difíciles momentos que afrontamos.

Nos dirijimos. Concluyó el orador: a la inmensa masa de españoles que desean ser libres dentro de las

leyes que garanticen su esperanza en una armónica convivencia; que desean mirar hacia el futuro sin tener

que pasar por el bochorno de ser desleales; que rechazan al marxismo que contradice la raíz misma de su

sentimiento cristiano familiar y de la vida toda; que no aceptan la ruptura de la Patria lograda en siglos de

grandeza y sacrificios; que aspiran a una reforma perfectiva para alcanzar nuevas metas de transformación

económica y social basadas en la justicia; y a un Estado fuerte capaz de garantizar la continuidad y

defensa de las instituciones dentro del marco del derecho, sin que tenga que ponerse en peligro cuanto el

pueblo ha conseguido desde las ruinas de la revolución al renacer de España.

EL REVANCHISMO Y LA UTOPIA

El Presidente de UDPE cerró el acto con la siguiente intervención:

La voluntad de ruptura -dijo- tan organizada, tan presionante sobre la vida española de hoy, quiere

hacer tabla rasa de todo ese pasado reciente movida por el revanchismo y la utopía. Una etapa de cuarenta

años que más que etapa es obra fecunda en lo social, en lo económico y en lo político, no puede ser

borrada de la historia ni convertida caprichosamente, por mucho que sea el volumen de voz que se emplee

en un simple paréntesis. Una vez más tenemos que decir abiertamente que nos sentimos solidarios de la

obra de Franco, que la necesidad de perfeccionar y de reformar no puede empañar ni su validez ni su

hondura. Pero no es ésta la única reflexión que suscita el rupturismo. Todas las generaciones que hemos

vivido el tránsito de una España postrada a una España vigorosa, hemos de decirles a los más jóvenes

nacidos en tiempos menos dramáticos que no puede desarbolarse la nave, que no puede maltratarse el

esfuerzo personal y colectivo del pueblo día tras día y año tras año, corriendo tras el señuelo de una

revolución sin salida.

EXISTEN SOLUCIONES

Se dan en medida alarmante todos los signos contrarios a la esperanza: el enfrentamiento, la angustia y la

duda.

Pese a todo no podemos abandonarnos. Ello equivaldría a precipitarse en una caída definitiva. Existen

soluciones y hay que trabajar por ellas. Anticipamos el sentido de nuestra respuesta: la actitud reformista

que valora el legado recibido y aspira a un orden político de plena participación, en el seno de la

monarquía española, a una política social profunda y decidida y a la continuación del desarrollo

económico sin el que los objetivos anteriores serían ilusorios.

EL DESARROLLO ES EL FUTURO

La Unión del Pueblo Español entiende que afrontar los problemas económicos constituye una prioridad

insoslayable que demanda objetivos claros y coherencia y energía en las medidas económicas, sin

aplazamientos de ningún genero, porque en definitiva, en la empresa común del desarrollo, nos estamos

jugando, nada más y nada menos, que nuestro futuro como pueblo.

El objetivo fundamental -añadió- de la política social en la democracia participativa a la que

aspiramos, consiste en la igualdad de opciones. Hemos de luchar con todas nuestras fuerzas contra la

desigualdad de partida. El principio de igualdad es el fundamento insustituible de la democracia.

EN MANOS DE LOS ESPAÑOLES

Pocas veces se ha podido decir, como en esta hora crítica que la historia de España está en manos de los

españoles.

Este es el momento -destacó- en que el pueblo español debe hacer ejercicio de su soberanía y acreditar

ante el mundo que el destino de España sólo pertenece a los españoles. Este es el más noble fruto de

cuarenta años de nuestra historia. Haber creado las condiciones que hacen al pueblo depositario auténtico

de la soberanía. No olvidemos sin embargo que el ejercicio de su soberanía no es sólo un derecho

irrenunciable de los españoles, sino una exigencia, un vínculo que nos compromete a todos con España.

Este gran compromiso nacional, del que todos hemos de ser solidarios, nos impone obligaciones muy

concretas:

- Frente al particularismo, la realización de una empresa común.

- Frente a la desintegración y la insolidaridad, la propuesta de una política nacional.

- Frente a la retórica minoritaria de los clubs políticos, una acción real y mayoritaria que entronque con

los auténticos intereses del pueblo y que es en definitiva, la verdadera democracia.

TRABAJAR POR LA LIBERTAD

Queremos servir sin miedo y sin reservas a la nación. Os proponemos una gran empresa nacional que

haga fructificar y multiplicarse todo el inmenso caudal de recursos y anhelos acumulados por esta España

a la que todos amamos, sin que se pierda ningún esfuerzo por humilde que sea ni se justifique ningún

egoísmo o privilegio.

Yo os pido que no tengáis miedo, que no os dejéis llevar por el desánimo o el desaliento en esta hora

difícil en la que nuestras calles vuelven a vivir la zozobra y el sobresalto cuando el grito de las minorías

trata de acallar la voz profunda y auténtica de un pueblo que ama la paz y que se sabe en mayoría.

Despojaos del miedo y hagamos eficaces en las próximas elecciones todos nuestros propósitos de bien

común. Sabéis que intentamos una gran alianza con grupos y personas que están animados de los mismos

o análogos ideales. Trabajemos todos, sin personalismos, por esa unidad que España necesita. Yo os

exhorto a ello. Y también a una toma de conciencia indispensable: somos un pueblo que ha sufrido y

luchado por levantarse de su postración y recuperar su identidad nacional. No cabe retroceder. España

puede ser más.

4 -OCTUBRE - 1976

 

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