Tras su estancia en Chile, llega a Bogotá el secretario general del PSOE. 
 Felipe González, en el corazón de la dictadura     
 
 Pueblo.    01/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Tras su estancia en Chile, llega a Bogotá el secretario general del PSOE

FELIPE GONZÁLEZ, EN EL "CORAZÓN DE LA DICTADURA"

PUEBLO El viaje, por sus resultados, bien merecía la pena

"Las cosas en Chile no son tan simples como se ven desde fuera" "Pienso que dentro de 15 días saldrán en

libertad Snachke y Carlos Lazo" "Tuvimos libertad para hablar con los periodistas y para movernos"

"Pienso insistir con el Gobierno español para que cuando liberen a Snachke y Lazo puedan residir en

nuestro país"

BOGOTÁ. (De nuestro enviado especial. Gonzalo DE BE THANCOURT)— La fatiga se le sale por los

ojos, por el rictus de los labios por el desmayo en que a veces caen sus brazos y manos tan inclinados a la

acción. Felipe González está de nuevo en Bogotá. Viene de Santiago de Chile. Ha llegado cuando, en

Madrid, la madrugada de hoy daba paso a la mañana.

—¿Como viene Felipe González del corazón de la dictadura?

El líder socialista recobra, por un instante, la viveza que caracteriza su estilo

—Llego otra vez a Bogotá cansado, pero contento porque estimo que el viaje, por sus resultados, bien

merecía la pena. Creo que habrá éxito en mis gestiones, sobre todo en lo relativo a Eric Snachke y Carlos

Lazo,

—Aquí se comentó que el caso Lazo estaba mucho más duro de pelar que lo de Snachke

—Cuando salgan, lo harán los dos al mismo tiempo. E1 tratamiento de ambos casos resulta muy

semejante. Están incursos, con otros acusados más, en el célebre proceso de las FACH (Fuerzas Aéreas

Chilenas).

—¿Para cuándo estima que se producirá la libertad y el posterior exilio de ambos?

—Pienso que dentro de unos doce o quince días. Si así no fuese, estoy dispuesto a volver a Santiago cada

dos meses para insistir en mis peticiones.

—¿Primera impresión sobre Chile del secretario general del PSOE?

—Para ser muy honesto tengo que reconocer que las rosas no son tan simples como se ven desde fuera.

Digamos que hice algunos contactos personales que se gastan dimensión política. También hice contactos

,con las autoridades —la ministro de Justicia y el presidente de la Corte Suprema, principalmente—,

dentro de la rueda que era necesario montar para impulsar el proyecto que me llevó a Chile.

—¿Captó Felipe González sensación de miedo o angustia en el pueblo chileno?

—En mi opinión hubo un recibimiento nutrido —unas doscientas personas en el aeropuerto de

Santiago—. Allí se hicieron presentes de todas las tendencias ideológicas, además de funcionarios del

Gobierno y unos agentes encargados de la seguridad de nuestra delegación y que nos acompañaron

a todas partes. También estaba Nabor García, de nuestra Embalada.

Los diplomáticos españoles, tanto en Santiago como en Bogotá, nos ayudaron mucho. Comparando la

situación actual chilena con lo que sucedía en nuestro país diez años atrás hay cosas que en aquella

España, e incluso en la de los años posteriores, resultarían inexplicables.

—Un ejemplo.

—Mencionaré dos. La libertad de los periodistas para acercarse a nosotros y preguntarnos lo que se les

antojó y nuestra absoluta libertad para movernos. Claro que junto a esto hay otras cosas inexplicables, en

sentido contrario, como que existan quinientos desaparecidos, que me consten, y que no se haya dado

convincente explicación oficial alguna sobre tales desapariciones.

—¿Pesa mucho en el ambiente el toque de queda?

—Lo que pasa es que el toque de queda comienza a las dos y media de la mañana y concluye a las cinco.

Yo diría que a veces los ciudadados se adaptan a las circunstancias. El chileno medio ya ve el toque de

queda como una cosa normal. Creo sinceramente que mi visita a Chile constituye una experiencia muy

interesante y que la situación chilena resulta muy especial.

—¿Conducta inmediata, de Felipe González en relación con su viaje chileno?

—Voy a producirme con prudencia, porque creo que con ella puedo favorecer la solución del asunto que

me hizo viajar al Cono Sur.

—¿Planes para esta nueva estancia bogotana?

—Descansar todo el tiempo que permanezca aquí. Lo mismo si son tres que treinta horas: En mi

programa oficial, al término de esta visi, ta a Sudamérica, me resta una entrevista, el próximo sábado, con

el Presidente venezolano Carlos Andrés Perez. Espero llegar a Madrid el próximo lunes.

Tuvo el retorno de Felipe González a Bogotá una parada, y quizá fonda, en Lima. Allí hubo apoteosis

gonzaliana. Más de mil personas, la mayoría apristas que acompañaban a su jefe, Víctor Raúl Haya de la

Torre. Víctor Raúl y Felipe dialogaron durante algunos minutos. Comento con el político sevillano esa su

parada en Lima.

—El paisano se sonríe y dice:

—Sí, esa escala técnica limeña tuvo gracia. La gente aplaudió mucho y gritó unas cosas muy divertidas.

Por cierto que estando en Lima se me acercó una señora, que se identificó como la embajadora chilena en

Perú, y me pidió un autógrafo. Claro que se lo di. ¿Por qué no?

—¿Cómo se puede cerrar el círculo de las gestiones de Felipe González en favor de los detenidos

chilenos?

—Pienso insistir ante el Gobierno español para que acepte que cuando liberan a Snachke y Lazo

puedan viajar y residir en nuestro país., El diálogo, celebrado ante Belisario Betancur, único colombiano

que averiguó 1a hora exacta del regreso del socialista bético, se acaba. Felipe se despide de su

copartidario y compañero de viaje Leopoldo Torres, quien regresa a Madrid, y comienza a caminar para

perderse en la noche bogotana con claro ánimo de descanso, junto con los tres enviados especiales de

publicaciones hispanas que le acompañaron en su peregrinación hasta «el corazón de la dictadura. Por

cierto, que los colegas madrileños sólo pudieron trabajar con libertad veinticuatro horas después de su

llegada; Todo un día les llevó recibir las inapelables credenciales extendidas por los servicios de Prensa

chilenos para poder desempeñar su tarea sin complicaciones.

 

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