Felipe González no cree en el eurocomunismo     
 
 ABC.    13/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

FELIPE GONZALEZ NO CREE EN EL EUROCOMUNISMO

«El eurocomunismo no es más que una tentativa táctica y estratégica para evitar e1 anquilosamiento

definitivo de los P. C. en el seno de sociedades que no corresponden a tu proyecto político: las sociedades

pluralistas, precisamente, que marginan poco a poco a los partidos que no aceptan el pluralismo», acaba

de declarar Felipe González al semanario francés «Le Point».

Según el secretario general del P.S.O.E., desde que en 1921 los comunistas se separaron del socialismo

han estado marcados por la tesis leninista del «centralismo democrático» en virtud de la cual proponen a

la sociedad un modelo democrático que no han aplicado nunca en el seno de su propio partido.

Efectivamente, los miembros del Comité Central del P.C.E. no han sido elegidos por nadie.

El ccentralismo democrático» lesiona gravemente la credibilidad de los P. C. occidentales, asegura el

señor González. Hasta que no pase ese «rubicón» el eurocomunismo no será aceptable y. cuando

lo pase, será muy difícil distinguirlo del socialismo. Conclusión tácita: dado ese paso, el P. C. E. debería

reintegrarse inmediatamente en el P. S. O. E.

Lo sorprendente es que el señor Carrillo llega a la misma conclusión que el señor González, partiendo de

premisas distintas, obviamente: «Entre un comunista y un socialista verdadero marxista no existe

diferencia.» («Le Monde», 28-6-77.) Carrillo va más allá: «Es más fácil realizar un socialismo

democrático en un país de capitalismo evolucionado. Por ejemplo, si de golpe el pueblo de los Estados

Unidos se pronunciase por el socialismo, es seguro que ese socialismo que se implantase allí sería el más

avanzado.» Parece deducirse que es más fácil implantar el socialismo en Norteamérica que en la Unión

Soviética. Es decir, que el principal obstáculo para la implantación de ese socialismo no es el capitalismo,

sino el comunismo tipo soviético. Una conclusión que hace menos de cuatro años habría parecido

delirante en boca de un secretario general de un Partido Comunista,

Felipe González tiene fundadas razones para criticar al P. C. E. la ausencia de democracia interna, pero él

mismo contribuye a complicar la ceremonia de confusión de la izquierda al asegurar que la única

diferencia importante estriba en la tesis del «centralismo democrático», ¿En lo demás existe una

comunidad de ideas y de objetivos? ¿No acabaremos los españoles de saber individualizar a socialistas y

comunistas en esa extraña simbiosis marxismo teòrico-socialdemocracia práctica que ofrecen en sus

programas?

En la entrevista que citábamos al principio. Felipe González se muestra atraida por el programa de Olof

Palme, pero «ideológicamente más alejado de él que de Francois Mitterrand», El P. S. O. E. se ha

mantenido hasta ahora en un cómodo limbo entre esos dos extremos, pero sin acabar de definirse en

particular y para España. Un partido que tiene 1a responsabilidad que supone el 29 por 100 de los votos

de los españoles no puede permitirse ambigüedades.

No estaría de menos que el señor González fuese tan explícito sobre su propio partido como lo ha sido

sobre el P. C. E.

 

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