Declaraciones a Le Point. 
 Felipe González no cree en el eurocomunismo  :   
 No debemos ceder a la tentación de un Frente Popular. 
 ABC.    10/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC MIÉRCOLES, 10 DE A G O S T O DE 1977.

DECLARACIONES A «LE POINT»

FELIPE GONZÁLEZ NO CREE EN EL EUROCOMUNISMO

´No debemos ceder a la tentación de un Frente Popular"

(De nuestra Redacción.) «En España, en esta fase de estabilización de la democracia —y quizá en

cualquier otra circunstancia—. no debemos ceder a la tentación de un Frente Popular», ha declarado el

secretario general del Partido Socialista Obrero Español, Felipe González, al semanario francés «Le

Point».

En sus declaraciones a Eugene Mannonl y Armando Puente el dirigente socialista extrae su postura sobre

el eurocomunismo y las relaciones entre el P. S. O. E. y el P.C.E.

—¿Por qué evitar el Frente Popular ?. ¿para eludir la bipolarización de la vida política española?, ¿su

dramatización?

—Para evitar su dramatization. Y para evitar, sobre todo, una reorganización de las fuerzas hostiles a una

unión de la izquierda. Debemos tener paciencia y actuar con un gran realismo para no comprometer una

experiencia que siempre ha sido muy frágil entre nosotros: la ex periencia de la demo cracia.

—¿Cree usted en el eurocomunismo?

CENTRALISMO DEMOCRÁTICO Felipe González

—Desde que en mil novecientos veintiuno se separaron de los socialistas, los comunistas están marcados

por la tesis leninista del centralismo democrático, por la concepción de su partido como el partido de la

clase obrera y por su rechazo del juego pluralista de los partidos, Y esto se mantiene en el

comportamiento de todos los Partidos Comunistas. Hablar como lo hace el Partido Comunista de «el

Partido» revela. Inconscientemente, una tentación totalitaria. Toda esta actitud viene condicionada por la

estructura misma de los Partidos Comunistas, por su vocación hegemònica.

El eurocomunismo no e» más que una tentativa táctica y estratégica para evitar el anquilosamiento

definitivo de los Partidos Comunistas en el seno de sociedades que no corresponden con su proyecto

político: las sociedades pluralistas, precisamente, que marginan poco a poco a los partidos contrarios al

pluralismo.

Hay un limite de credibilidad que ningún Partido Comunista ha traspasado hasta ahora.

—¿Cuál?

—El centralismo democrático. Continúa siendo el fundamento de un partido que pretende ofrecer un

modelo democrático a la sociedad, pero que no es capaz de ofrecérselo a sí mismo. Por supuesto, si los

comunistas pasasen el rubicón de eso que ellos llaman el centralismo democrático seria muy difícil

distinguirles de los socialistas. Pero también la razón de ser de su partido desaparecería...

CONSOLIDAR LA DEMOCRACIA

—Durante los mítines en los que usted participa sus oyentes ondean con frecuencia banderas

republicanas...

—Lo que importa hoy es consolidar la democracia. Esto no significa que no exista, frente a la solución

monárquica, una solución republicana. Pero plantear ahora el tema sólo serviría para entorpecer el

proceso democrático.

De todas formas, los socialistas continuaremos siendo republicanos, racionalmente republicanos, con el

grado de racionalismo que implica el razonamiento que acabo de hacer.

—La crisis económica es lo que preocupa, por encima de todo, a los españoles. ¿Cree usted que el señor

Suárez o sus ministros podrán combatirla?

—Como se dice en mi tierra, en Andalucía, ellos, más que cantar, canturrean. Algunas de sus medidas son

aceptables, pero, en general, mientras que la inflación y la deuda exterior se consideran como los grandes

problemas, el paro se aborda como un problema marginal.

—¿De qué dirigente se siente usted más cercano? ¿De Allende. Soares. Helmut Schmidt. Francois

Mitterrand?

—Siempre hay una trampa dialéctica en este tipo de comparaciones. A mí me atrae mucho Olof Palme.

Pero estoy Ideológicamente más alejado de él que de Francois Mitterrand. Sin embargo, el socialismo

sueco tiene a su favor realizaciones magníficas. Entre otras, haber conservado durante cuarenta años el

Poder.

 

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