Los jóvenes políticos. Miguel Angel Pino. 
 Luchamos por los derechos de la juventud     
 
 Pueblo.    08/08/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

MIGUEL ÁNGEL PINO

(Secretario general de las Juventudes Socialistas)

"Somos una organización autónoma del PSOE a nivel orgánico y a nivel político"

"Actualmente no existen discrepancias con el partido"

"La plataforma de organizaciones políticas juveniles no satisfizo a nadie en sus reivindicaciones"

"Hasta hace poco sólo se podía actuar a nivel de calle; ahora hay que hacerlo a nivel de parlamento y a

nivel de calle"

"No rechazamos a los socialdemócratas auténticos, aunque seamos fundamentalmente socialistas"

"Una Constitución no pude ser democrática si desconoce los derechos de una juventud que ha luchado por

la democracia como nadie lo ha hecho en este país"

Según datos de su secretario general, las Juventudes Socialistas tienen contabilizadas más de 15.000

fichas de militantes, aunque esperan la recogida de nuevas filiaciones de los miembros incorporados en

los últimos meses. Miguel Ángel Pino, secretario general de Juventudes Socialistas, tiene veintiocho anos,

está casado y es natural de Sevilla. Es delgado, nervioso y con una gran expresividad de gestos, y habla

con un inconfundible acento andaluz.

Procedo de una familia de clase media. Mi padre ex funcionario del Estado, un hombre caracterizado por

una postura no franquista, que siempre ha confiado en sus hijos. Desde pequeño he estado provocado por

las cuestiones políticas, aunque mi maduración procede de la época universitaria. Mis primeros contactos

en la Facultad de Derecho de Sevilla los tuve con amigos del PSOE y del PCE; en aquel entonces yo

militaba como independiente en el Sindicato Democrático.

Dentro del SDEUM llegué a la vicepresidencia de la delegación de alumnos de mi facultad. La

universidad me ayudó a una aproximación intelectual a través de un análisis científico de lo que era el

socialismo, por lo que pasé a militar en las Juventudes Socialistas del PSOE. Cuando acabé la carrera

estuve un año como abogado laboralista en Sevilla, y más tarde pasé a Gijón, donde permanecí dos años,

de donde salí para trabajar en alpinos casos en Bilbao y otras ciudades.

En el País Vasco y a instancias de los compañeros de la UGT defendí el de los trabajadores de la Naval,

de Sestao, donde había unos 5.000 obreros afectados por el conflicto. Luego volví a Sevilla, donde he

estado hasta hace diez meses; en los últimos tiempos no me ha hecho casi imponible compartir la asesoría

laboral y las actividades políticas, por lo que me dedico exclusivamente a las Juventudes.

—¿Cómo resultaste elegido?

Hace un año y medio se reunió el Comité Nacional de Juventudes Socialistas, dentro del cual se planteó

un debate entre las bases sobre la política de alianzas y el futuro de la organización. Yo participaba en una

de las opiniones políticas que se contrastaban en esta reunión. Las propuestas se sometieron a discusión, y

al cabo de los dos meses, el Comité Nacional se volvió a reunir y se eligió una comisión ejecutiva nueva,

de la que salí elegido como secretario.

—¿JJ SS es una organización autónoma del PSOE, un apéndice del partido o una «correa de transmisión»

del «hermano mayor»?

Somos una organización autónoma a un doble nivel: orgánico en cuanto que nosotros elegimos nuestras

propias, direcciones y celebramos nuestros propios Congresos, y político en cuanto que poseemos una

autonomía política.

Tenemos capacidad para elaborar nuestra propia política Juvenil dentro de una línea paralela a la del

Partido. Algunas organizaciones juveniles se definen como "Independientes" de los partidos, nosotros

hablamos de autonomía; precisamente aquellos que más hablan de independencia es porque son más

apéndices de los partidos.

—¿Cuál es la edad y la composición social de los militantes?

Partimos de una pirámide de edad muy ancha por abajo y muy estrecha por arriba. Esto quiere decir que

tenemos muchos jóvenes de catorce, quince, dieciséis y diecisiete años, y que a medida que se va

ascendiendo en edades, el número disminuye.

Las composición es muy satisfactoria porque tenemos una base muy variada, pese a ser la organización

juvenil de un partido de clase. El porcentaje estudiantil es bastante grande, pero no el total, tenemos un

cincuenta por ciento de estudiantes, teniendo en cuenta que a los dieciocho años, la mayor parte de los

jóvenes españoles siguen estudiando.

—¿Hay alguna edad límite para pertenecer a Juventudes?

—Hasta ahora la edad límite son los treinta años, pero tenemos en estudio dos propuestas: una mantener

esta edad; otras partidaria de rebajarla, limitándola a los veinticinco años, porque quizá a partir de esta

edad los más mayores se pueden disociar de los intereses de los más jóvenes.

—¿Existe algún control de tipo ideológico para el ingreso o aspiráis a la militancia por la militancia,

aumentando artificialmente el número de los afiliados?

—La entrada está controlada por los comités locales y provinciales. No se exige más que una capacitación

mínima. No se le hace ningún examen de marxismo, pero sí se pide que tengan unos conceptos

ideológicos y una idea global de lo que es el socialismo. Creemos que muchos militantes se forman

dentro de la organización y van adquiriendo una práctica política concreta.

—A veces se ha oído que vuestras juventudes encarnan el ala radical del PSOE, quizá por concomitancias

con la situación alemana, en la que los "justos" vienen a ser la izquierda del Partido Socialdemócrata...

—Discrepancias con el partido las ha habido aquí en España, como prueban las crisis de 1921 y 1935.

Ahora no hay esas discrepancias. Las Juventudes Socialistas hemos trenzado y elaborado doctrina sobre

estas relaciones para que no exista esa disociación. Las Juventudes no son ni deben ser el ala radical del

PSOE. En cualquier caso, tan radical como las Juventudes debe serlo el partido.

Entendemos que el papel de las Juventudes debe estar en la revitalización de criterios del partido. La

aportación de JJSS al PSOE actual es muy importante; la mayoría de los miembros de la actual ejecutiva

proceden de las Juventudes. En la situación actual no hay discrepancias.

Como organización juvenil de un partido, habéis participado en la creación de una plataforma con otras

organizaciones; plataforma que, sin embargo, ha enmudecido poco después de su constitución.

—Si, antes de la creación de Coordinadora Democrática existía un acuerdo para la constitución de una

plataforma de organizaciones políticas de la Juventud, aunque la constitución publica salió a la publicidad

más tarde que la de Coordinadora Democrática, Pero esa plataforma prácticamente no ha existido, sí

ha satisfecho a nadie en sus reivindicaciones. La dinámica política la ha anulado como ha anulado a

Coordinación, sin necesidad de una desaparición formal.

-- ¿Pero creeis que aplazo medio se irá hacia un acuerdo o articulación con los otros grupos juveniles en

unas reivindicaciones que son comunes a todos los jóvenes españoles?

Creemos que se va a seguir adelante en una coordinación entre las organizaciones juveniles, aunque hoy

se dan unas circunstancias muy distintas a las de hace unos meses. Ahora tenemos que darnos cuenta que

la política se tiene que hacer a nivel de parlamento y a nivel de calle; hace unos meses sólo se podía

actuar a nivel de calle. Por otra parte, nuestra organización, por su representación parlamentaria a través

del PSOE va a tener un papel parlamentario muy importante y asumirá las reivindicaciones que son

comunes a los jóvenes de nuestro país.

—Prescindiendo de la cuestión de la mayoría de edad y el voto a los dieciocho años, ¿qué problemas más

urgentes crees que tienen, planteados los jóvenes españoles de 1977?

—Lo más importante es al reconocimiento constitucional de los derechos de la Juventud. Nos atrevemos

a afirmar que una Constitución no puede ser democrática si desconoce los derechos de una juventud que

ha luchado por la democracia como nadie lo ha hecho en este país. Pero tenemos miedo que si la

constitución tarda seis meses en redactarse, el problema del voto y la mayoría de edad a los dieciocho no

estará resuelto para las elecciones municipales, por problemas de censo o problemas técnicos. Pero

también hay que abordar otros derechos de tipo cultural, social o económica que deben ser garantizados.

Desde la protección a la infancia hasta la garantía de una igualdad salarial y una posible revisión de la ley

de Relaciones Laborales, además de la enseñanza,.. Pensamos que la concretización de una carta

constitucional de la juventud es lo primero que hay que sacar adelante.

—En los días siguientes a las elecciones se han escrito diversas opiniones sobre el papel que va a

desempeñar el PSOE en este próximo período, invitándosele a una acentuación de la línea

socialdemócrata por encima de todo. Con Juventudes, ¿ocurre algo semejante?

—Yo también he leído estas especulaciones. El PSOE es un partido socialista definido por su historia y

por sus congresos. No admitimos ninguna clase de manipulaciones desde el exterior, leo no quiere decir

que en el partido no militen socialdemócratas consecuentes,.. Nosotros entendemos que el concepto

socialdemocracia hasta hace poco no ha tenido un sentido peyorativo, no hace falta recordar que Rosa

Luxemburgo se consideraba socialdemócrata.

El partido es socialista y lo seguirá siendo. La formación social española exige un partido socialista. Sin

embargo, socialdemócratas existen en el partido y esto no va en detrimento de la pérdida del carácter

socialista; ellos entienden la socialdemocracia como un ritmo más lento del proceso de transición al

socialismo, piensan que va a ser más evolutivo... El que militen socialdemócratas no quiere decir que

atenten contra el contenido de clase del PSOE.

—¿Y ese proceso de transición lo ves capitalizado por una fuerza política en concreto o por una

convergencia de distintas organizaciones?

—No se puede valorar una teoría válida respecto a un proceso de transición al socialismo en el caso

español. Depende del análisis de la formación social y de la correlación de las fuerzas políticas. También

del peso especifico político de cada partido de la izquierda y del resto de los partidos de un país.

En España aún no sabemos si se va a apoyar en un partido, o, al modo francés, en el programa común de

la izquierda. Muy posiblemente va a depender de las opciones que se sigan manteniendo. Por ahora, el

PSOE ha demostrado que no sólo es el primer partido de la izquierda, sino también el primer partido del

país.

—¿Qué importancia le dais a la promoción de las actividades culturales dentro de las Juventudes

Socialistas?

—Hasta ahora se ha trabajado por libre en este terreno, cada cual ha desarrollado esas actividades a su

modo. Pero ahora hay que estructurar esas actividades: cine, teatro, literatura; especialmente a partir del

próximo curso. En septiembre tendremos nuestro Congreso de las Juventudes y todo esto se va a

potenciar. Tenemos elaborados, unos principios sobre la educación de la juventud; por ejemplo,

podríamos apoyar organizaciones como los Halcones Rojos, que funcionan en Europa Occidental y que

procuran una concretización socialista de losniños a partir de los ocho años.

—¿Pero eso no equivaldría a un control ideológico de la juventud?

—En absoluto; estamos totalmente en contra de cualquier "lavado de cerebro" de la infancia y

la juventud. Ese tipo de educación que pretendemos seria, fundamentalmente antiautoritaria,

procurando destacar lo que de comunitario tiene la vida social, ayudando al niño a realizarse dentro de

una sociedad más justa por la que debe luchar. En el congreso de septiembre también hay que tratar la

problemática de la juventud en los barrios, los clubs y los ateneos juveniles, etcétera.

 

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