Manolo Marín, el diputado más joven. 
 Hay que desdramatizar las Cortes     
 
 Diario 16.    29/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Miércoles 29junio 77/DIARIO 16

Manolo Marín, el diputado más joven

"Hay que desdramatizar las Cortes"

Me marche de España porque me sentía asfixiado aquí, y en el extranjero tomé contacto con las fuerzas

políticas del exilio y, de entre ellas, opté por el socialismo.

Manuel Marín González, veintisiete años, soltero, natural de Ciudad Real, miembro del PSOE, será, junto

con otro militante del mismo partido que representará a Murcia, el más joven de los diputados electos en

las pasadas elecciones, que ocupara plaza en las Cortes.

—Existe en este país algo que antes se nos había negado —valora Marín—, La juventud, al asumir su

propia responsabilidad y a pesar de la carga de inexperiencias que arrastra, puede aportar grandes cosas.

Dos años de "liberado"

Es licenciado en Derecho por Madrid y se doctoró en la rama de Comunitario en Nancy. Obtuvo en

Brujas el diploma de altos estudios europeos y fue contratado posteriormente como profesor adjunto en la

Universidad de la misma ciudad belga, para el Departamento de Ciencia Jurídica.

—Tomé contacto con el partido en 1973, durante el curso de una sesión del Tribunal Russell. El

responsable del PSOE en Bruselas, Francisco López del Real, fue quien me introdujo. Nadie tuvo que

convencerme de nada. Yo llegué al socialismo por reflexión intelectual y por razones humanísticas. Vine

a España en 1975, ya directamente, a trabajar para la organización como "liberado". Empecé en el

Departamento de Asuntos Extranjeros, con Luis Yáñez, y después trabajé con Nicolás Redondo,

encargado de la reorganización de las federaciones.

En la Secretaría de Organización

En el XXVII Congreso del PSOE era miembro de la comisión organizadora con Alfonso Guerra. Más

tarde, y en ese puesto desempeña funciones ahora, es nombrado coordinador de la Secretaría de

Organización, de la que Alfonso Guerra es secretario.

La labor que desarrollamos organizando las federaciones —expresa— resultó eficaz. Hubo que

emplearse a fondo, trabajar muy duro, pero en un año reorganizamos diecinueve en todo el país.

Actuábamos a escala de encuestadores sociales en las zonas rurales. Se trababa contacto con la gente, se

preguntaba por vecinos socialistas, y de ahí partimos para establecer contactos. Aquello fue una tarea

importante en la que intervinieron todos los compañeros.

Los santones

Su inmediata incorporación a las Cortes no le quita el sueño, a pesar de los "grandes" nombres entrenados

en el escaño de los últimos cuarenta años.

—A derecha y a izquierda va a haber santones, ya lo sé. No nos preocupan. Ya nos enfrentamos a ellos en

la reciente campana y no nos arrugamos. Además, no creo que personas como Fraga nos vayan a enseñar

nada.

Sobre los aires nuevos que pueden trasladar al Parlamento las presencias de diputados "inmaduros",

opina:

—El lenguaje de la campaña no ha sido fruto de la casualidad. Lo hemos empleado intencionadamente. Y

en ese campo hay que seguir trabajando. Tenemos que romper los esquemas establecidos y desdramatizar

la magnificiencia teatral de las Cortes.

Por las ocho horas

Fuera de su dedicación política la actividad que desarrolla es nula:

—En los dos últimos años hemos estado totalmente absorbidos como para poder haber dedicado tiempo a

otra cosa que no sea el partido. Aunque sé que esto puede provocar la sonrisa, dentro del PSOE estamos

tratando de conseguir que la jornada de trabajo se fije en ocho horas, porque ahora se establece en doce y

en trece por jornada. De todos modos, es obvio que estamos viviendo un periodo excitante de la historia

de España.

Es consciente de que no pertenece al "cliché" más progresista, a escala de partidos, en el que se mueve la

juventud politizada.

—Me consta eso, claro. Pero también me consta, y me molesta, el esnobismo de un sector de la juventud.

Ya está muy claro que, en política, el esnobismo se paga caro. Entre los grupos de la extrema izquierda

estoy de acuerdo en que se da menos, que entre nosotros el fenómeno de la mística de grupo, pero es que

muchas veces, al evitar eso, también se cae en la inoperancia política.

Socialdemócrata, no

Admite que su cargo puede modelar personalidad, deteriorar criterios asumidos.

—Yo pudiera estar condicionado por una proyección de signo burocrático. Es posible. Los demás son

quienes deben juzgarlo.

De la socialdemocracia piensa:

—Es una formulación más dentro del socialismo, que puede coexistir con otras formulaciones dentro del

PSOE. Pero no es mi opción personal. Que quede claro.

De las tensiones entre PSP y PSOE deduce:

—En los contactos, las diferencias de tipo ideológico, de praxis, no existen. La única diferencia es la de

militar en una organización política o en otra. En PSOE pienso que representa a la mayoría de los

socialistas de este país. El PSP tal vez se convierta en el partido testimonial de grandes tesis

revolucionarias, pero sin arraigo en la calle. No obstante, puede crecer.

La memoria histórica

La victoria de su partido en las elecciones la entiende así:

—Gracias a la memoria histórica de Pablo Iglesias hemos conseguido tantos votos como para haber

quedado en segundo lugar. Pienso que, de celebrarse elecciones dentro de cuatro años, el partido tendrá

más votos todavía. Aunque también soy consciente de que nos han votado muchos tibios políticos. Pero

es igual: vamos a ser el partido de masas que necesita España.

Está de acuerdo con esa moda del "tiro al líder" impuesta por los ácratas:

—Yo también hubiese colocado figuras socialistas como blanco. Al primero de ellos a Alfonso Guerra,

que es mi jefe.

 

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