Declaraciones exclusivas a Ya. 
 Felipe González: El dilema reforma o revolución está superado     
 
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DECLARACIONES EXCLUSIVAS A "YA"

FELIPE GONZÁLEZ: "El dilema reforma o revolución está superado”

Ayer martes, antes de cumplirse las veinticuatro horas de la

entrevista entre el presidente Suárez y el líder socialista Felipe González, pudimos conversar largamente

con éste sobre temas ideológicos y de fondo. Hay un tema capital: ¿Es marxista e1 PSOE? ¿Hasta qué

punto? ¿Con qué evolucionas?

Este ha sido el diálogo que hemos mantenido:

—Millones de españoles centran su atención en el PSOE tras el éxito conseguido en las elecciones y

desearían una precisión sobre cómo entiende este partido su marxismo.

—En el PSOE hay militantes que se declaran marxistas y militantes, muchos militantes, que no son

marxistas. El partido fue fundado sobre unos principios que podríamos calificar de ideológicamente

próximos al marxismo. Para nosotros el marxismo es una filosofía que terminó con la descripción de la

realidad para pasar a transformarla. Hoy, sin embargo, yo puedo decir que el que sea solo marxista en el

sentido tradicional no es marxista; es decir, que el que crea en el método dialéctico de Marx tiene que

saber agregarle las correcciones y aportaciones de teóricos marxistas y no marxistas que al paso del

tiempo han ido con formando una realidad veraz y pragmática.

—Entonces, ¿qué es válido de las doctrinas de Marx para la España de hoy?

—Fundamentalmente, lo que queda válido es el método dialéctico, que supone que el progreso de las

ideas y el progreso de las relaciones sociales se debe primero a la oposición entre dos estadios: de un

estadio se pasa a otro por oposición, por un enfrentamiento que no ha de ser violento. Lo que no queda

válido es todo lo que ha resultado barrido por la nueva composición tecnológica de la sociedad.

—Vamos a hablar de la aplicación de las doctrinas de Marx en la España de hoy. ¿Propugna el PSOE la

lucha de clases?

—No se trata de propugnar la lucha de clases o no propugnarla, sino de comprobar si existe un

enfrentamiento de clases que son antagónicas. Y hoy en España hay un antagonismo de clases. Hay unos

que se benefician del trabajo de otros. Ese antagonismo no está resuelto, ni mucho menos, en nuestra

realidad. Y no se trata de aceptarlo o no, sino de constatar que existe.

No creo que se organice la "gran coalición" Centro-PSOE en esta legislatura • los socialistas no tienen

ya resabios anticlericales

El dilema reforma-revolución, superado

—¿Y cómo se supera ese antagonismo? ¿Por lucha o por otros procedimientos?

— En política, tradicionalmente se ha hablado de que existe un dilema para el progreso: el dilema entre

reforma y revolución, entre evolución y lucha, en el sentido de combate. Yo pienso que ese

dilema está absolutamente superado, que es preciso crear unas reformas que sean irreversibles, que se

conviertan en transformaciones radicales de la realidad. La superación de este antagonismo está en

unas reformas tan radicales com exigen las diferencias de clase que hoy existen en el país.

—O sea, que, en cierto modo, se podría sustituir la "lucha de clases" por el término "reformas

irreversibles"...

—Sí, se podría perfectamente sustituir.

PROPIEDAD PRIVADA Y SISTEMAS DE EMPRESA

—¿Admite el PSOE para el futuro la propiedad privada de los bienes de producción?

—Depende de dónde se coloque ese futuro. Nosotros consideramos que una sociedad socialista no debe

permitir la propiedad privada de aquellos medios de producción que supongan dependencias de unos

hombres o de otros, pero sí la propiedad privada de los útiles necesarios a la convivencia y al desarrollo

integral de la persona humana. Ahora, en un presente y en un futuro próximo, evidentemente esta

sociedad no está alcanzable en sentido rápido. Creemos que es perfectamente compatible y diríamos que

incluso necesario el hacer convivir distintos sistemas de empresa. Por una parte, grandes empresas

nacionalizadas; por otra parte, pequeñas y medianas empresas de propiedad privada, en las que la

participación obrera en la gestión de la empresa sea fuerte, y por otra parte, pequeñas y medianas

empresas que disfruten del mecanismo de la autogestión en la cual los trabajadores sean quienes dirijan

los destinos de la empresa.

—Entonces el PSOE piensa más en la autogestión que en la cogestión.

—Son etapas del mismo proceso. Creemos que en la situación presente de la empresa española se debe

comenzar por un control de los trabajadores que debe evolucionar hacia una cogestión obrera para llegar a

la autogestión, en la que los trabajadores dirijan la propia empresa.

—¿Cuánto duraría ese proceso?

—Depende mucho de las transformaciones sociales que se den en el pais. Por ejemplo, si un Gobierno

acometiera unas reformas fundamentales en profundidad como pudieran ser la reforma agraria y la

reforma fiscal, posiblemente ese proceso se acortaría mucho; si durante los próximos años se practicara el

capitalismo de rapiña de las últimas décadas, el proceso se alargaría.

Sí a las nacionalizaciones

—Un proceso de este tipo requeriría nacionalizaciones...

—Sí; el término nacionalizaciones, que asusta a mucha gente, no es un motivo para asustar. En Francia,

nadie se asusta de que una de las empresas más fuertes y más rentables, la Renault, sea una empresa

nacionalizada. En este país hay determinados sectores (energético, eléctrico, petróleo) que debieran estar

ya nacionalizados. Si durante años el Instituto Nacional de Industria ha sabido socializar las pérdidas

tomando las empresas que no eran rentables, y cuando las ha hecho rentables las ha entregado al capital

privado, ¿por qué las empresas que sean rentables no van a ser tomadas por el Instituto Nacional de

Industria u otra institución que nacionalice de hecho?

—¿Cómo ve el PSOE la nacionalización o el control del crédito?

—En realidad, pensamos que si hubiese una ley que permitiera un eficaz control del crédito y del flujo

monetario, incluso se podría pensar en que la nacionalización de ese sector se hace innecesaria. Ahora

bien, si los sectores más poderosos en el mundo bancario se niegan a la existencia de esa ley de control

eficaz, evidentemente la nacionalización se hace imprescindible. No se trata de expoliar a nadie de sus

propiedades, sino de indemnizar de una forma que permita el pago escalonado, bien en deuda del Tesoro

que no suponga una sangría ni para los propietarios—los accionistas—ni para el pequeño ahorrador, que

es el que debe quedar absolutamente salvado en cualquier operación de crédito, bien a través del control o

de la nacionalización.

EL PSOE, PRAGMÁTICO Y REVOLUCIONARIO

—¿Es el PSOE un partido socialista "revolucionario" o un partido socialista "pragmático"?

—El PSOE es un partido socialista. Lo cual supone que ha de ser pragmático en cuanto ha de saber

moderar su forma de actuación a las circunstancias históricas y a las circunstancias geográficas en que

opera. Y es un partido revolucionario en cuanto que no acepta el sistema de injusticia del método

capitalista de producción y aspira a transformarlo. El PSOE quiere

ser tan radical como exigen sus principios socialistas y tan moderado como marcan las circunstancias

históricas por las que atraviesa nuestro país.

—¿Es el PSOE un partido de clase, de la clase obrera, o aspira a ampliar su militancia a otros estratos de

la sociedad? ¿Tiene el PSOE un techo por encima del cual no le interesa buscar clientela?

—Cuando hablaba de que la moderna tecnología ha modificado muchas de las teorías marxistas se

podría haber agregado que uno de los presupuestos que más claramente ha modificado es la concepción

del término proletariado o clase obrera. Hoy, para nosotros, la clase obrera está compuesta por todos

aquellos que dependan de un salario y de unas relaciones laborales. Para nosotros, tan clase obrera es el

obrero tradicional de las fábricas como el médico de la Seguridad Social, o el abogado de una empresa, el

profesor universitario, o el maestro de una escuela. Son clase obrera porque están facilitando su capacidad

de trabajo a cambio de un salario. No hay, por tanto, techo para ningún hombre o mujer que dedique su

esfuerzo al trabajo.

—El éxito electoral ha dado al PSOE una relación con un sector muy amplío de la sociedad española que

ha entregado a ese partido su confianza sin estar identificado ideológicamente con su programa. ¿Hasta

qué punto se encuentra con una clientela nueva a la que tendrá que atender?

—Efectivamente, cinco millones de votos supone que tenemos que saber hacer las cosas de manera que

cumplamos con esa aspiración de cambio que la sociedad ha manifestado al votar al PSOE. Tenemos que

saber dar respuesta a toda la amplitud de este electorado y confiamos en que no le vamos a defraudar.

Al servicio de la clase trabajadora

—Entonces, ¿es el PSOE hoy un partido interclasista, de masas procedentes de las diversas capas

sociales?

—En cuanto a sus militantes, un porcentaje muy elevado—más del setenta por ciento—está formado por

mujeres y hombres de la clase obrera en sentido neto; el resto de la clase trabajadora profesional;

maestros, abogados, etcétera. Los intereses que el PSOE defiende son los intereses de la clase que

trabaja, lo cual no quiere decir que no se pueda hablar de que hay un componente interclasista dentro del

partido. Aquí se encuentran personas que ocupan estratos muy diferentes dentro de toda una capa de

asalariados y trabajadores; el partido los recibe con alegría y piensa que en ese sentido ha ampliado

mucho su sector social dentro del ámbito tanto de militantes como de votantes.

—Ha dicho usted que el socialismo está a medio millón de diferencia del Centro, ¿Cuál va a ser la táctica

para ganar esos votos sin perder los ya logrados ?

—La verdad, es que si las elecciones se hubiesen celebrado después de algún tiempo de vida democrática,

estoy convencido de que los votos del Partido Socialista se hubiesen incrementado de manera importante.

La necesidad de improvisar en estos elecciones, el hecho de que el aparato de poder estuviera

monopolizado por un grupo en concreto, ha hecho que perdamos un numero de votos considerable, que

creemos que en las próximas elecciones—las municipales—vamos a tener.

"NO CREO QUE HAYA GRAN

COALICIÓN CENTRO-PSOE"

—¿No tienen ahora, lo mismo el Centro que el PSOE, el problema de que carecen de partidos con los que

coaligarse para lograr una mayoría en las Cortes? ¿Tendrá que haber, si no ahora, quizá antes de las

próximas elecciones legislativas, una "gran coalición Centro-PSOE ?

—Ni el Centro Democrático, que al barrer a Alianza Popular se coloca claramente como el partido de la

derecha, ni el PSOE, que al quedar muy separado en votos del resto de los partidos de la izquierda, se

convierte en el partido de la izquierda, van a buscar apoyo en otros partidos porque se van a autoabastecer

en el enfrentamiento que supone una política de derechas y una política de izquierdas. Yo no creo que se

organice esa "gran coalición" en esta legislatura.

—Tierno y otros dirigentes del PSP han acusado a veces al PSOE de querer tener un monopolio del

socialismo, de no querer renunciar a esa sigla cargada de tradición. ¿Qué posibilidades hay de conseguir

un socialismo unido?

—En primer lugar, nosotros siempre hemos dicho que la sigla PSOE es un patrimonio de todos loa

socialistas de este país. Y en segundo lugar, si a nosotros se nos puede decir que reivindicamos un

monopolio del socialismo, desde luego, en las urnas el pueblo algo de eso ha dicho. Lo cual no significa

que nosotros estemos cerrados a que todos los socialistas puedan disponer del patrimonio que supone el

partido fundado por Pablo Iglesias. Justamente en estos días el comité federal va a hacer una declaración

expresa invitando nuevamente a un proceso de unidad de los socialistas, que deben militar en un solo

partido para incrementar la eficacia del socialismo.

LIBERTAD DE DISCUSIÓN

Y UNIDAD DE ACCIÓN

—¿No hay riesgo de escisión de sectores de izquierda o derecha dentro del PSOE? ¿Integra más que

disgrega el socialismo el resultado de las elecciones?

—En este momento en el Partido yo creo que hay más unión de la que ha habido en los cien años de su

historia. Hay, evidentemente, distintas formas de entender problemas, pero dentro de nuestro Partido el

lema es libertad de discusión y unidad de acción. La unidad de acción se va a respetar. El resultado

electoral invita, naturalmente, a la unidad, a la integración de todo el socialismo.

—Y, es riesgo de una radicalización de la base, ¿se ve alejado como consecuencia de las elecciones y de

la trayectoria del Partido dentro de la legalidad?

—Creo que hay un sentido de responsabilidad muy grande en toda la base del Partido y que no va a haber

radicalismos verbales, folklóricos ni maximalismos de ningún tipo.

—¿En las Juventudes socialistas también?

—En las juventudes también. Como conjunto, las juventudes están en una posición de auténtica

responsabilidad, al margen de que pueda haber manifestaciones aisladas que supongan una cierta

modificación de sus presupuestos.

SOCIALISMO E IGLESIA

—Durante las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de éste se produjo un antagonismo entre un

anticlericalismo de amplios sectores socialistas y de un antisocialismo de amplios sectores catolicos.

¿Está esto superado?

—En nuestro país, la sociedad ha cambiado muy profundamente y parte de la sociedad es el socialismo y

parte es la Iglesia; por lo tanto, no pueden estar ajenos a este proceso de cambio. Entonces hoy día está

claro que la Iglesia para los socialistas no es la misma Iglesia de principios de siglo, ni el socialismo

puede ser el mismo socialismo para la Iglesia. Yo creo que hoy dentro de la Iglesia, en los creyentes e

incluso en determinados sectores del clero, hay unas posiciones sociales muchísimo más avanzadas que a

principios de siglo, que hay un entendimiento de que la socialización de diversos sectores de la sociedad

es algo inexcusable para el progreso de la justicia y que si algo hay que, al menos teóricamente, luche por

la fraternidad entre unos y otros son las tesis del Evangelio. Por otra parte, los socialistas, como han

comprendido esto, no tienen ya resabios anticlericales. Eso, naturalmente, no invalida el que dentro do la

Iglesia hay todavía sectores tremendamente reaccionarios, como en estos días se está viendo respecto a

las posiciones del voto, que algunos están incluso excomulgando hasta al presidente del Gobierno. Pero el

cuerpo de la Iglesia ha cambiado al compás que ha cambiado la sociedad y hoy el anticlericalismo en el

socialismo y e1 antisocialismo en el clero en su conjunto no tienen sentido.

INTEGRACIÓN EN LA EUROPA COMUNITARIA

—¿Cómo ve el PSOE la apertura del camino hacía la Comunidad Europea? El socialista francés

Mitterrand acaba de poner serios escollos en ese camino...

—Durante muchos años la Europa comunitaria ha negado el ingreso en base a criterios políticos. Ahora

que, parece que los criterios políticos van a desaparecer, no pueden argumentar económicamente.

Nosotros sostenemos que si los criterios políticos han estado impidiendo la integración de España en

Europa, ahora los criterios económicos no van a poder impedirlo. Lo que ocurre es que hay quien puede

estar actuando con vistas a sus propias elecciones—por ejemplo, en Francia en 1978 hay legislativas—, y

como el agricultor del sur de Francia siempre ha tenido problemas con el paso de productos españoles, tal

vez se está dando satisfacción a un electorado de tu propio país sin contar con que existe un problema

político y de justicia internacional con España, que está evidentemente por encima de los electorados

nacionales.

"La superación de este antagonismo está en unas reformas tan radicales como exigen los diferencias de

clase que hoy existen en el pais" "El PSOE será tan radical como exijan sus principios socialistas y tan

moderado como marcan las circunstancias"

"En el PSOE hay militantes que se declaran marxistas y muchos militantes que no son marxistas"

Radicales por principios y moderados por las circunstancias

 

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