Joaquín Satrustegui: El secuestro de Oriol ha retrasado las medidas necesarias para pacificar los espíritus     
 
 ABC.    13/01/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JOAQUÍN SATRUSTEGUI: «EL SECUESTRO DE ORIOL

HA RETRASADO LAS MEDIDAS NECESARIAS PARA

PACIFICAR LOS ESPÍRITUS»

Precisamente el mismo día que se cumplía un mes del secuestro del presidente de Estado, don Antonio María de Oriol y Urquijo, el presidente del Gobierno recibía por vez primera a una Comisión de la oposición. En relación con estos dos temas, un redactor de Europa Press ha preguntado a don Joaquín Satrústegui, representante de los liberales en la Comisión negociadora de la oposición:

Ayer se cumplió un mes del secuestro de quien, por lo visto, es viejo amigo suyo, el presidente del Consejo de Estado, y precisamente ayer usted y otros tres delegados de la «Comisión de los nueve" trataron con el presidente del Gobierno el tema de la amnistía política. ¿Cree que la coacción que representa ese secuestro está entorpeciendo la concesión de lo que ustedes llaman «la verdadera amnistía política que el país necesita»?

• «Aunque nuestras trayectorias políticas hayan sido diferentes, es absolutamente cierto que desde la Juventud soy gran amigo de Antonio de Oriol. Estoy seguro que él no duda que mi inquietud, por su suerte es permanente, como la de su familia.

• Esa inquietud incide en mi preocupación por el tema de "la verdadera amnistía política», reclamada desde hace tanto tiempo por toda la oposición democrática, y que hubiera sido afrontado de una forma u otra por el Gobierno, inmediatamente después del referéndum.

• Es muy claro que la acción de los «G. R. A. P. O.» ha venido retrasando Injustamente la adopción de las medidas que son absolutamente necesarias para la pacificación de los espíritus cuando comienza una nueva etapa en que el pueblo español debería poder ejercer con serenidad y plenas garantías de libertad su soberanía.

• Quienes tienen secuestrado a Antonio de Oriol debería darse cuenta de ello y dejarle en libertad. Por lo que respecta al Gobierno, pienso que carece de sentido que el freno que efectivamente representa la coacción de los «G. R. A. P. O.» pueda tener por más tiempo un peso superior a la necesidad de resolver un problema muy hondo, así como las peticiones de las fuerzas democráticas y el clamor de todo el País Vasco.»

 

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