Autor: Fuente y de la Fuente, Licinio de la. 
   La Oposición, en la presidencia     
 
 Pueblo.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LA OPOSICIÓN, EN LA PRESIDENCIA

LAS entrevistas del presidenta con diversos líderes de la llamada oposición democrática» constituyen, desde mi punto de vista, un hecho positivo, en le linea que mucho» venimos propugnando de establecer un día lago lo más amplio posible del Gobierno con las fuerzas políticas del país e incluso de éstas entre si, para intentar un acercamiento de posiciones y un cierto acuerdo da principio, en torno a! desarrollo de los grandes temas de la política nacional en este momento, entre les cuales ocupan lugar preferente el proceso electoral y la delicadísima situación económica, con sus inevitable» secuelas sociales.

La última entrevista con los señores .

Salvan y Pujol tiene, sin duda, una significación especial dentro de esta línea, Al referirme a ella en concreto, no puedo, sin embargo, dejar de apuntar dos consideraciones

La primera es su excesivo «sensacionalismo», acrecentado por la celebración en la propia Presidencia de una rueda de Prensa que, a mí juicio, no debió celebrarse allí, sino en cualquier otro lugar. Por respeto A la neutralidad de la Presidencia en esta fase del proceso político, por conside ración a las demás fuerzas políticas del país, que, obviamente, tienen derecho al mismo trato, y porque creo que en estos contactos importa más la seriedad y el rigor de los planteamiento que la espectáculoridad de las presentaciones,

La segunda consideración gira en torno a la dificultad de encontrar el exacto sentido de la representatividad con que comparecieron ante el presidente los señores Tierno y Pujol, .dada la confusa situación y aparente inestabilidad actual de la llamada Coordínación Democrática y la inclusión en la misma del Partido Comunista, cuyo líder acaba de ser procesado por aso elación ilegal, lo cual crea la extraña y paradójica situación de que una asociación considerada delictiva, con su líder procesado, estuviera representada en I* Presidencia de! Gobierno por los dos visitantes. Es una situación que tiene que ocasionar no pocos quebraderos de cabeza al presidente y a la propia oposición, cara a sucesivos encuentros, si se mantienen las cosas como están.

A Tal vez me extienda otro día más sobre este delicado y actualísimo teme de la política nacional. Hoy no quería hacer otra cosa que dejarlo apuntado, dentro del juicio positivo que me merecen los contactos que pueda hacer el Gobierno en este momento con las diversas fuerzas políticas del pais, que son algo mas, por supuesto, que las que con mayor o menor efectividad comprende Coordinación Democratica.

En todo caso, creo que el referendum da al Gobierno una autoridad indiscutible para sus diálogos con unos y otros. Pero desde esa autoridad el Gobierno debe ahora estimular con su acción un «agrupamiento» esencial de las fuerzas políticas y no su disgregación. Y debe procurar un principio de entendimiento y aceptación por esas fuerzas del proceso electoral y de la política a seguir en estos meses en algunos aspectos esenciales.

Las normas electorales no debería., salir sin contactos previos con las fuerzas políticas que van a entrar en su juego. de uno u otro signo. Ya sabemos que los criterios de unos y otros serán dispares y a veces contrapuestos, Pero convendría oír las razones de tinos y otros, intentar puntos de en incidencia y en cualquier caso que esas fuerzas se sientan corresponsabilízadas, y no ¡«sorprendidas", por las que se adopten Y que deben ser respetadas por todos. EL respeto a la

ley y a la autoridad debe ser condición y exigencia de cualquier negociación.

A Creo que debe acabarse cuanto antes con el juego de la ilegalidad y la tolerancia, d» las «ventanillas» y la clandestinidad. Por respeto al país y por respeto a la democracia, las elecciones deben realizarse dentro del máximo respeto a la ley. No puede cuestión tan importante ventilarse entre tolerancias y «fueras de juego». Las reglas deben ser claras, flexibles y abierta». Pero deben ser respetadas por todos.

En otro caso, el pueblo no respetará los resultados y tai vez acabe perdiéndole todo respeto a la política. Hay aquí una grave responsabilidad del Gobierno. Y otra no menos grave de la llamada oposición democrática, que no puede seguir empeñada en desconocer las leyes y actuar desde la ilegalidad, sistema que puede ser ventajoso para ciertos grupos, mientras sea permitida; pero es gravemente peligroso como ejemplo para la convivencia ciudadana.

Por otra parte, y aunque no sepamos todavía el tiempo que falta para las elecciones, en el juego político de los próximos meses, debería entrar un cierto consenso acerca de las medidas esenciales en materia económico-social, con e! fin de que la delicadísima situación actúal no se agrave tanto que ponga en peligro el propio proceso electoral y sus resultados. La culminación de la reforma política es esencial para nuestro país, porque no es la primera vez que digo que abierto un período de reforma, hay que terminarlo, cuanto antes, ya que las Instituciones existentes quedan deterioradas y hay que articular y poner a funcionar lo más pronto posible las nuevas. Pero este objetivo puede dificultarse no sólo por razones políticas, sino por una aguda crisis económica que desencadene efectos sociales insuperables,

España no puede seguir en la cuesta abajo del endeudamiento exterior, la inflación, la falta de Inversión y el paro. Una cuesta abajo salpicada además por los baches del orden público, frecuentemente alterado, las huelgas «salvajes» y la inseguridad jurídica en los conflictos políticos y en los economico-sociales.

Por muy acertada que sea la aplicación de la discrecionalidad y de los límites entre lo tolerable y lo intolerable, por parte de) Gobierno, nunca podrán ser suficientes para generar la seguridad y la confianza que el desarrollo económico y el proceso político necesitan.

Los empresarios españoles necesitan un horizonte de seguridad para programar sus inversiones y desarrollar sus empresas, y los trabajadores necesitan puestos de trabajo, seguridad en el empleo y que la Inflación no empiece a devorar sus incrementos salariales, apenas conseguidos. Las familias españolas, el ciudadano medio, quiere que sean compatibles la libertad y la paz, el ejercicio de los derechos de cada uno y el respeto a los ajenos, la defensa de los propios intereses y el sentido de responsabilidad y solidaridad social.

y todo esto hay que conseguirlo por el ejercicio de la autoridad del Gobierno, por la conciencia de responsabilídad de las fuerzas políticas en el destino del pais y por el diálogo y el posible entendimiento de unos y otros. Para ello hay que negociar, transigir, evitar radicalismos y ser conscientes de que España necesita la colaboración de todos. Este nuevo ensayo de democracia liberal que vamos a intentar no tendrá éxito sí una vez más nos viéramos, gobernantes y políticos de diversas tendencias, como enemigos Irreconciliables, y nos interpusiéramos como barrera de incomprensiones entre España y su pueblo

Licimio DE LA FUENTE

PUEBLO 29 de diciembre de 1976

 

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