Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   La hora de la responsabilidad     
 
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LA HORA DE LA RESPONSABILIDAD

Querido director: Mientras el vendaval atmosférico agota España en estos días y el huracán de cierta propaganda política contraria • al referéndum trata de azotar las conciencias ciudadanas con rachas fuertes de un peligro cierto, recomendando el votar "no", el voto en blanco o el abstenerse, leía yo, en el "Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados", del 26 de septiembre de 1931, un discurso de don José Ortega y Gasset ante las Cortes Constituyentes. He anotado, para, que no se me perdiesen en las revueltas de los recuerdos, frases como estas: "... hemos sido traídos aquí para colaborar en la forma de una Constitución, y nuestro deber es ño construirla según la, dibujaríamos si estuviéramos solos en España, sino al revés, supeditando nuestras preferencias intimas a lo que el pueblo nuestro, dados su contextura y su momento, exige." Y esta otra: "Yo he votado ya y volveré a votar otras veces, en contradicción con mis ensueños, a beneficio y en pro de la necesidad nacional, de la realidad de nuestro pueblo."

En el referéndum del día 15 próximo no se somete a decisión popular una ley de Reforma Política, sino una ley para hacer después la reforma política. Esto debe quedar bien grabado en las mentes.

No es la reforma política, es el paso primero y obligado para poder Hacer esa reforma política por la que claman tantos. ¿Quiere el pueblo la reforma política?

Es a esto, y nada más que a esto a lo que hay que contestar ahora, con la consulta popular que, se va a Hacer.

El rechazo del proyecto de ley plantearía una delicada situación, que originaría esta pregunta: ¿No se quiere reformar nada y que todo siga igual ? No se sabría, en verdad, si esa seria la decisión popular. Habría que buscar otras fórmulas para poder entender ese "no". ¿ Cuáles? ¿Una intervención directa del Rey para resolver la situación constitucional creada, con toda la gravedad política que esa intervención pudiera tener ? ¿Convocar nuevas Cortes por el procedimiento actual y que aquéllas hicieran una proposición de ley, o con las Cortes actuales presentar el Gobierno otro proyecto de ley? Porque el "no" al referendum no cambiaría la Constitución vigente, sino que más bien pudiera reforzarla y prorrogarla al no saberse la voluntad popular del "no", que cabe interpretarlo, aunque sea con error, como un decir que nada cambie. Pero continuaríamos sin saber qué es lo que el pueblo quiere en verdad.

El pueblo debe hablar constitucionalmente en el referéndum. El cómo ha de ser la reforma política no es lo que se va a preguntar ahora; esa reforma, política vendrá como consecuencia de las elecciones a diputados y senadores que son los que, en las nuevas Cortes, harán la reforma.

El voto en blanco es simplemente cumplir con una obligación ciudadana, la de emitir el voto, pero no es manifestarse En cuanto a la abstención que se está pidiendo por diversos sectores políticos, es como un alzarse de hombros el ciudadano y venir a decir: "A mi me da todo igual," Pero estamos ante una trascendente decisión política en la que la indiferencia n» debe tener lugar, porque la democracia, al algo tiene- Importante, es la posibilidad de I* participación del pueblo en el gobierno de la nació», y el no acudir a las urnas no es, precisamente, un ejemplo de participación, sino, más bien, una demostración de menguada educación política.

Nos estamos acercando al día 15, en el que sonará la hora de la responsabilidad ciudadana; la hora de la verdad política, que es la de emitir el voto en respuesta a la pregunta que en el referéndum se hace. La feroz intransigencia de unos y otros hizo siempre muy difícil la convivencia entre nosotros. Por eso el pueblo debe hablar y responsabilizarse en la decisión política que se le pide, con la fuerza y la rasión de los votos.

Si el pueblo, mediante los votos en blanco o con la indiferencia de la abstención no quiere manifestar su voluntad, ello supondría una llamada a que su soberanía se le sustituya o se, le suplante. Y esto, a nuestro entender, pudiera ser como una llamada a la dictadura de uno u otro signo.

A. J. GONZÁLEZ MUÑIZ

 

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