Don Manuel Fraga:. 
 Es deber de todos contribuir a una vida pública abierta, digna y responsable     
 
 Informaciones.    22/12/1975.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

DON MANUEL FRAGA:

"Es deber de todos contribuir a una vida pública abierta, digna y responsable"

MADRID 22. |INFORMACIONES

ESTIMO que es deber de todos el contribuir a que esta etapa que comienza se base en una vida pública abierta, digna y responsable», dijo el vicepresidente para Asuntos del Interior y ministro de .la Gobernación, don Manuel Fraga, al dar posesión, el sábado, a los altos cargos del Departamento, en un discurso en el que expuso en términos generales sus objetivos y sus actitudes al iniciar su nueva gestión.

En este acto hablaron el subsecretario cié la Gobernación saliente, señor Peralta España, que resaltó la labor realizada por el señor García Hernández y su confianza en la evolución de las estructuras y conservación de las esencias inmutables de la Patria en la institucionalización de la Monarquía, y el nuevo subsecretario, señor Romay, que tuvo palabras de agradecimiento para el ex ministro señor Carro, a cuyas órdenes trabajó, y señaló su decisión de colaborar en la labor de Gobierno.

A continuación, don Manuel Fraga pronunció el siguiente discurso:

"Señoras y señores: Al dar posesión a un grupo de hombres que vienen a ayudarme en bu tareas de este Departamento, quisiera iniciar unos modos a los que pienso atenerme mientras me corresponda ejercer sus graves responsabilidades.

Pienso hablar poco y claro, porque entiendo que las funciones de Gobierno deben desempeñarse con sobriedad y poniendo más énfasis en los hechos que en las palabras. , Pero es obligación indudable de los hombres públicos el explicarse e indicar hacia donde quieren ir; tanto más necesario cuanto que sólo podrán realizar sus intentos, al servicio del bien común, con la cooperación de todos.

PLENA Y LEAL DEDICACIÓN

Diré, pues, en primer lugar, que agradezco profundamente la confianza de S. M. el Rey y del presidente del Gobierno al confiarme un puesto de tanta responsabilidad, prometiéndoles que haré cuanto pueda por corresponder a su llamamiento, con una plena y leal dedicación. Sé que ellos harán lo mismo, y aún más y mejor.

Añadiré a continuación que, una vez más, entiendo mi tarea como un servicio al Estado, y así se lo exijo a ellos. Se puede servir a España de muchas maneras; yo he creído siempre que servir al Estado español es una de las más importantes, justamente porque, dentro de la disciplina y responsabilidad colectiva del Gobierno, nos va a tocar el desempeño de alguna de las potestades más fuertes y delicadas del Estado; declaro que las entiendo como un grave fideicomiso al servicio de toda la nación, con todas las consecuencias y sin ninguna excepción ni discriminación.

Mido, pues, cuidadosamente mis palabras, como mediré mis hechos; no vacilaré tampoco en que éstos sean los que requiera la seguridad del Estado, que es la primera función de la comunidad política y la que justifica las cargas y sacrificios de la ciudadanía.

ESTADO DE DERECHO

Esa seguridad es la de todos. No puede lograrse más que dentro de un Estado de derecho. La paz, dijo San Agustín, es la tranquilidad del orden. El orden, a su vez sólo lo es si merece el dictado de justo; no es justo si no participan en su definición todos los ciudadanos, sabiendo que, como dijo Su Majestad en el primer mensaje de la Corona a las Cortes y a la nación, nadie debe esperar privilegios, y todos deben tener la certeza de que su causa será oída.

Esa seguridad general tiene enemigos en todas partes y en todas situaciones; la violencia es, desgraciadamente, una constante en las sociedades humanas. Los que recurren a ella, por ventajas personales, como el ladrón, o los que aspiren a utilizarla como medio de cambiar para sus causas el orden social, deben saber que se enfrentarán con un poder decidido, tanto más puesto que se ofrece a estudiar y poner en práctica las reformas necesarias.

Quiero dirigirme, al llegar a este punto, a las fuerzas, instituciones y servicios que directamente res non den del mantenimiento del orden público. Sé, y lo proclamo, que tenemos unas instituciones ejemplares y unos hombres de primera categoría. Es mi deber pedirles que redoblen sus virtudes tradicionales, de espíritu de servicio, de energía y de disciplina. En la lucha permanente por el orden, la justicia y el derecho me tendrán no sólo a su frente, sino en verdad a su lado, nunca detrás.

ESTRATEGIA GENERAL

Precísamente porque les empeño en estas palabras mi honor, he de exigirles que no olviden que son un instrumento del Estado, a las órdenes de un Gobierno que ha de llevar una estrategia general. Seguro como estoy de sus resultados, en un plazo razonable, no lo estoy menos de que tendremos disgustos, provocaciones y bajas. Responderemos a ello como un Estado civilizado y eficaz; sin la menor ingenuidad por mi parte sobre lo que esto quiere decir.

La seguridad será para todos los que quieran aceptarla como principio de la convivencia; se distinguirá cuidadosamente entre el adversario que legítimamente defienda una causa o una opción de poder y el enemigo, que hace la guerra a la sociedad, sin aceptar ninguna ley.

Supuesta esta función básica, en la que no tendremos (óiganlo todos los que se atribuyen funciones que nadie les reconoce, de vigilantes por cuenta y razón propias) más amigos ni enemigos que los del Estado, entendido como una institución permanente en la que cabremos todos, dedicaré toda mi atención a las múltiples y complejas funciones de este tradicional Ministerio de la Gobernación. Haré cuanto esté en mi mano para contribuir desde él, y en colaboración con todo el Gobierno, a una clarificación y flexibilización de la política interior

DEBER DE TODOS

Estimo que es deber de todos el contribuir a que esta etapa que comienza se base en una vida pública abierta, digna y responsable. En este espíritu orientaré las designaciones que me correspondan, las instrucciones que se impartan a los gobernadores y otros funcionarios, y la política general en cuanto a) ejercicio de los derechos ciudadanos.

Considero que la Administración Local es una de las claves de esa vida pública. España, nación una y varia, tiene en su tradición y en sus leyes recursos poderosos para estructurar una participación más rica y eficaz y de muchos hombres y mujeres en el cuidado directo de sus asuntos, sin barreras y trabas que hagan su esfuerzo estéril. Debemos aprovecharlas al máximo y perfeccionarlas

en lo posible, para que desde la barriada a la región, cada nivel administrativo encuentre un máximo de posibilidades para mejor enriquecer el acervo común.

Entran entre las competencias de este Departamento la Sanidad nacional y la acción benéfico-social, en múltiples e importantes manifestaciones. Me produce especial satisfacción tener estas dedicaciones que llegan a una tercera raíz profunda de la acción del Estado: defender una vida, sana y ayudar al más débil.

Seguridad, partícipación, acción social: he aquí tres vertientes de una función que abrumaría a hombros más seguros y fuertes que los míos, pero que asumo con fe en que el esfuerzo honrado, al que me comprometo, siempre logra algún resultado.

UNA ESPAÑA

RECONCILIADA

Si los hombres de mi generación pudiéramos, en el cumplimiento de nuestros deberes cívicos, dejar a la siguiente una España definitivamente reconciliada, activamente ciudadana y más sana y más alegre no podríamos lograr mayor honra. Y si a lo menos dejamos constancia de un intento serlo, mereceríamos perdón por los fallos inevitables en toda obra humana.

A este afán nos vamos a entregar desde hoy, en alma y vida. Sé que puede contar con la colaboración de cientos y miles de representantes y funcionarios ejemplares, a todos los cuales será mi obligación exigir el mismo esfuerza. Lo mismo pido a todos los ciudadanos, a cuyo servicio me ofrezco. Y a los altos cargos de este Departamento que hoy, tras brillantes servicios, pasan a un merecido descanso y a otras tareas al servicio de España, les felicito por lo logrado; a los nuevos, vaya sólo mi exigencia y mi gratitud por haber aceptado sus difíciles empeños.

Y ahora, señoras y señores, vamos simplemente a trabajar para servir al Rey y a España.)

ESTOS SON LOS NUEVOS CARGOS

Los nuevos titulares del Departamento son: subsecretario, don José Manuel Romay Beccaría; director general de Seguridad, don Víctor Castro Sanmartín; de Administración Local, don Antonio Gómez Picazo; de Política Interior, don José Manuel Otero Novas; director general adjunto de Seguridad, don José Antonio Zarzalejo Altares.

22 de diciembre de 1975

 

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