Autor: J. M. . 
 Un paso positivo para actualizar las Cortes. 
 Los grupos parlamentarios     
 
 Informaciones.    07/02/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UN PASO POSITIVO

PARA ACTUALIZAR LAS CORTES

LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS

N0 hay nada más inorgánico o desorganico, que es tanto como decir desorganización, que unas Cortes orgánicas. Ni nada más pueril, a buen seguro, que confundir la organicidad con los cauces de procedencia y negar que algo que se llame orgánico deba tener un mínimo de organización interior. Organización, por supuesto, que en nuestras Cortes no ha existido. ¡La apariencia de orden en este sentido no era otra cosa que disciplina y subordinación al Gobierno.

Puestos a combatir la disciplina de partido, nuestro sistema la convirtió en disciplina de Ministerio. Y puestos a buscarle tres pies al gato del más difícil todavía, puestos a evitar que las Cortes pudieran controlar y fiscalizar al Gobierno, se llegó a la inexplicable paradoja de que el Consejo de ministros llegara a componer las comisiones de la Cámara, a intervenir en los asuntos a tratar, a poder oponerse a las interpelaciones y a tener que dar su visto bueno incluso para los proyectos de ley surgidos de la propia Cámara.

Todo esto, a fin de cuentas, procede del entendimiento de las Cortes como órgano de colaboración, dentro del principio de unidad de poder y coordinación de funciones, y no como verdadero poder soberano integrado dentro de un equilibrio institucional.

La manifestación más clara de todo ello reside en la contradicción que existe entre la realidad de unas Cortes convertidas en una Cámara de intereses, corporativa en su mayor parte, y la pretensión legal de que cada procurador representa al conjunto de la nación. Esto, en la práctica, no es más que una puerta abierta a la demagogia, a la gratutidad de las actuaciones, a la desorganización interior y al aburrimiento sistemático.

Recordemos, por ejemplo, alguna ley reciente. La de Bases de Régimen Local, "por ejemplo. Ante aquel texto, prácticamente todos los procuradores sindicales presentaron enmiendas contra la renovación de los procedimientos electorales. Cientos de enmiendas. Iguales, hechas casi a multicopista, reiterativas. Y se obligó al país a estar presente en una discusión que se sobrevivía a si misma en torno a los mismos argumentos y las mismas posturas. ¿Y todo por qué? Sencillamente, porque el sistema siempre se había negado a admitir que entre los miembros de la Cámara, cualquiera que fuera su ideología o su cauce electoral, podían existir algo más que relaciones de buena vecindad.

El desastre del sistema, según me confesaba el otro día un ministro amigo, es tal que para negociar la reforma constitucional resulta necesario entenderse con quinientos y pico partidos. La inexistencia de un mínimo de organización interior hace que en teoría una Cámara así formada esté predispuesta a cualquier planteamiento Irracional. Y si esto no sucedió en un tiempo en el que la disciplina y el principio de Jerarquía sustituyeron a la autonomía parlamentaria, es imposible que esta situación se prolongue en el tiempo nuevo.

El reconocimiento de la posibilidad de creación de grupos parlamentarlos en el interior de las Cortes responde así tanto a una necesidad exterior, de presencia y compromiso político con el pueblo, como a insustitubles necesidad de

(Pasa a la pág. siguiente.)

Los grupos parlamentarios

(viene de la pág. primera.}

racionalización en el procedimiento de actuación Interna. y, curiosamente, la existencia de tales grupos sólo puede redundar en una mayor economía, verbal en los debates, en una mayor precisión y nitidez a la hora de diferenciar las posturas y las alternativas ofrecidas. Se trata, por consiguiente, de una manera practica de facilitar un trabajo en común y de permitir actuaciones coordinadas y coherentes.

Curiosamente, existe bastante parecido entre este timido incento de reconocimiento del pluralismo social, heche de forma indirecta. y llena de prudencia, y una de las formas en las que aparecieron históricamente los partidos políticos, Los partidos, en efecto, no nacieron en principio como grupos que pretendian conquistar el Parlamento, sino como unión de esfuerzos de los hombres que, estando en el Parlamento, llegaron a la conclusión de que compartían un ideario mínimo y las tácticas de funcionamiento. De hecho, en este aspecto, el reconocimiento de los grupos es un hecho congruente con el anunció de que se va a configurar el pluralismo social en torno a los partidos políticos.

Las normas aprobadas en torno al tema, repito, son mínimas y es de temer, ademas, que la Prensa no las ha recogido del todo fielmente Asi, por ejemplo, me han asegurado que bascan 25 procuradores allí donde se ha dicho que se exigían 50. Por esto, repito, es secundario, Lo importante, a mi modo de ver, es que se sienta el principio de que nadie puede pertenecer a dos grupos a la vez. Coa lo cual se despeja uno de los interrogantes mas. curiosos del edificio asociativo. Llegando se a la única conclusión valida. Es decir, a la creencia de que lo que importa es que los grupos sean autónomos y diferenciados. Para que puedan negociar .y entenderse desde la precisión de cada postura, no desde la ambigüedad del conjunto.

Pienso que, aunque timidamente, este es un paso positiva para la actualización de las cortes Españolas, y aludo a la timidez no por la modestia del interna sino por la forma en que se ha planteado. Huyendo de una revisión escandalosa, como una interpretación técnica del reglamento, buscando un sentido positivo en una norma que hasta ahora sólo servia para interpretaciones restrictivas__J. M.

 

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