Autor: Meliá Pericás, Josep. 
   La estrategia política de la Comisión Mixta     
 
 Informaciones.    07/02/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La estrategia política de la Comisión Mixta

por Josep MELIA

FRENTE a quienes mantienen que la comisión mixta Gobierno-Consejo Nacional se ha pensado para preparar la reforma, me atrevería a sostener que su intención última es evitar la amenaza de contrafuero. Por esta razón, los componentes de dicha membrana, en lugar de decepcionarme me han parecido elegidos con singular tacto y sentido de la realidad.

Comprendo que mi posición puede parecer escandalosa. Pero una de las cosas que hay que pedirles a quienes se apasionan por la politica española es que sus entusiasmos y sus decepciones estén apocados en datos reales. No sólo en prejuicios. Quizá por todo ello, quienes se preocupan de la presencia de hombres como Girón en la ´.omisión deberían medir si es preferible implicarle en la reforma desde el principio o colocarle en la posibilidad de erigirse en abogado del diablo cuando se realice su proseso.

El secreto de todo está en el articulo ,65 de la Ley Orgánica del Estado. Cuando dice que el Rey, antes de someter a referéndum un proyecto o proposición de ley, elaborados por las Cortes, interesará leí Consejo Nacional que manifieste, en plazo de quince días, si a su juicio existe en la misma motívo para promover el recurso de contrafuero». Para mi, desde mi modesta visión de los hechos, con a comisión mixta se ha tratado le evitar que la batalla política del contrafuero se convierta en un verdadero juicio político contra el reformismo por parte de fuerzas inmovilistas. Para ello se ha optado por una vía sin duda arriesgada. Pero que no puede dejar de ser flarificadora.

De este modo, en cierta medida. el Gobierno ha invertido la escalda de la contestación antirreformista. En lugar de que una comisión regia, lo que ya suscitaría celos y rabietas, o los propios expertos del Gobierno redactaran en la soledad de sus despachos un proyecto de ley, y en lugar también de que dicho texto fuera sometido al debate y a la irritación de las Cortes, y una vez pasado tan difícil tamiz, donde para ganar la votación se habrían tenido que tocar muchas teclas y recordar muchas disciplinas, para, finalmente, conceder al sector más conservador del Consejo Nacional una última posibilidad de afirmación invocando la falta de integridad de los Principios Fundamentales del Movimiento, el Gobierno ha elegido la difícil vía de negociar y pactar con los obstáculos mas cualificados. Implicándoles en la reforma y haciéndolos corresponsables de las decisiones que mayoritariamente se puedan adoptar.

La composición de la comisión mixta deja el juego, aparentemente, en tablas. Hay tantos hombres del «bunker» reconocidos como posibles partidarios de la evolución. Pero mientras los primeros son mayoría dentro del grupo de consejeros nacionales, los segundos predominan dentro del equipo de ministros. Por tanto, el problema, más que a una cuestión de recuento de personalidades y de influencia dentro, de las familias del Régimen, se reconduce a un tema de sinceridad y de disciplina.

Si el Gobierno realmente quiere hacer la reforma constitucional, la comisión mixta no será un obstáculo para lograrla. Le sobran teclas para Inclinar la balanza a su favor. V le ha de ser mas fácil hacerlo en un pequeño santuario que en un debate abierto y de cara a la galería. Y A hay un previo consenso a puerta cerrada, luego será mucho más difícil que nadie se atreva a dar la batalla frontal y a echar los pies por alto.

SE BUSCA UN «PLACET»

Las informaciones de Prensa han recogido que la comisión debe elaborar sólo unas directrices para la reforma. De forma tal que a partir de tales criterios serla el Gobierno quien redactaría los correspondientes proyectos de ley. Ahora bien, tales directrices están ya formuladas. en el programa de Arias, sin ir más lejos, está dicho a nivel de directriz todo cuanto cabe acerca del derecho de las mujeres a reinar, la mayoría de edad del heredero de la Corona o los llamados a la Regencia.

igual se podría decir en cuanto a las declaraciones de Fraga relativas, a la modificación de las Cortes. Los grandes temas: sufragio universal, representación proporcional, están allí expuestos. ¿Qué otras directrices caben? Otras de orden menor, por supuesto. Pero mi opinión es que mas que un asesoramiento técnico se está buscando un «placet». Los consejeros nacionales llamados por el Gobierno no lo son a titulo de expertos, sino como jefes de fila de los sectores que pueden apoyar a frenar la reforma.

Una comisión mixta Gobierno Consejo Nacional se creó el 22 de noviembre de 1972. Es muy difícil establecer un claro paralelismo de lo que entonces fue aquella comisión y lo que puede ser ahora. De lo que no hay duda, sin embargo, es que el precedente nos habla de que el Consejo, que, a través del órgano paritario quedó subordinado a la disciplina gubernamental. Es más que probable que aquella evidencia haya estado presente a la hora de articular esta nueva botadura de la rueda dentada de los dos ejes. Y, quiza, a la hora de los números, el resultado consista en que los proyectos en lugar de ser sometidos a una comisión especial del Consejo Nacional y luego al Pleno, circulan sólo por la vía del dictamen de la ponencia de Contrafuero. Sobriamente, sin ruidos ni publicidad.

¿SE QUIERE LA REFORMA?

Como es lógico, sin embargo, los ínmovilistas no viven de vanidad, sino de intereses, y tratarán de que la cuerda se tense hasta el punto de que amenace con romperse durante el periodo de reuniones. Pero cualquiera que conozca el funcionamiento de tales comisiones sabe que nada hay capaz de vencer a la burocracia y a la organización.

Quien actúa respaldado por las mecanógrafas, por los letrados, quien puede llamar a la disciplina interna de una facción, siempre impone su voz. Por eso aludía al tema de la sinceridad. Porque si Arias en realidad quiere que prosperen los proyectos o directrices que elaboren los expertos de la Presidencia, sólo tiene que recordar a los ministros que son solidarios de la labor de gobierno. Y con este toque de silbato ya hay mayoría automática a favor de la reforma porque, por lo menos, Sánchez de León va a apoyar los cambios. Y algunos más si se juega con inteligencia.

Hay otro factor, por último, que Juega en la misma dirección: el tiempo. Si el Gobierno de verdad quiere que las directrices estén ultimadas en el mes de marzo, no va a dejar mucha ocasión para que estalle la espita de las nostalgias. Si no se relajan los tensores de los frenos, si se pilota bien el «timing» de la operación, la reforma puedo salir adelante sin dejarse girones de la dignidad en el camino. Insisto. Depende de que se quiera de verdad.

 

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