Autor: Contreras, Lorenzo. 
 El señor Fraga, en las Cortes:. 
 Una obra como la de Cánovas y no como la de Caetano  :   
 Algunos procuradores consideran insuficiente la modificación del régimen local. 
 Informaciones.    23/01/1976.  Página: 1,3. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Director: JESÚS DE LA SERNA

EL SEÑOR FRAGA, EN LAS CORTES:

"Una obra como la de Cánovas y no como la de Caetano"

ALGUNOS PROCURADORES CONSIDERAN INSUFICIENTE LA MODIFICACIÓN DEL RÉGIMEN LOCAL

MADRID, 23 (INFORMACIONES, por Lorenzo CONTRERAS.)

El comienzo de los debates-, de ayer por la tarde, en las Cor tes y sobre todo la intervención oratoria previa del señor Praga

Iribarne, motivaron una desacostumbrada asistencia de procuradores. El discurso del vicepresidente fue seguido con gran silencio. que solo se alteró levemente cuando aquél manifestó: «Los años próximos nos han de juzgar por nuestra capacidad de reparar el futuro Esperad de nosotros una obra —pienso— como la de Cánovas, y no, con todos los respetos, romo la del señor

laetano.»

Llegado el momento final, es decir, el turno de los aplausos, muchos procuradores depusieron ostensiblemente su vieja costumbre de celebrar las piezas oratorias. Algunos de ellos permanecieron con los brazos cruzados y el gesto ceñudo.

El señor Fraga no siguio con exactitud la línea del discurso entregado a la Prensa, sobre todo en su colofón. Las alusiones caetanismo estaban, según los papeles, fuera de programa.

RENOVACIÓN PARCIAL

Don Manuel Fraga Iribarne, vicepresidente del Gobierno para Asuntos del Interior, hablaba en la Comisión de Gobernación de las Cortes, encargada de dictaminar el proyecto de ley en virtud del cual el mandato de los presidentes de Diputación y de Cabildo y de los alcaldes elegidos conforme a lo previsto en el nuevo Estatuto de Régimen Local «terminará al producirse la primera renovación parcial de las respectivas Corporaciones»

Para alcanzar esta solución, el Gobierno hubo de remitir a las Cortes un proyecto de ley modificando la disposición transitoria, punto segundo, del citado Estatuto.

Sesión de Cortes sobre la reforma del Estatuto del Régimen Local

VARIOS PROCURADORES NO PUDIERON DESARROLLAR SUS OBJECIONES, AL NO

TRAMITARSE SUS ENMIENDAS

La discusión del proyecto en su primera sesión, resultó más complicada de lo esperado. Los señores Pérez Puga. Esperabé, Iglesias Selgas. Díaz Llanos, Madrid del Cacho, Escudero. Martínez de Salinas, Alcaina, Meliá Pericas, entre otros, plantearon como cuestión previa el porqué de la no admisión a trá-

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mite a las enmiendas, pues o ajenas que, a juicio de la ponencia, debían ser marginadas del debate, pues, según el Reglamento de las Cortes, aquéllas han de retirarse siempre a materias que sean objeto del proyecto de ley.

Lo que la mayoría de los procuradores planteaba era la modificación del sistema de elección de los presidentes de Corporaciones locales, reducción de los futuros mandatos de dichos presidentes a tres años (propuesta del señor Samaranch, titular de la Diputación de Barcelona) y renovacío total de los miembros de las Diputaciones, Cabildos y Ayuntamientos, entre otras sugerencias

La dificultad interpretativa que motivó una larga discusión inicial fue la facultad de la ponencia para negar trámite de enmiendas propias el Reglamento sólo atribuye al Gobierno esa posibilidad, y aun así, cuando las Cortes proponen modificaciones legislativas que implican aumento o disminución de gasto presupuestario, caso que evidentemente no pro el de ayer.

PROTESTA POR EL SILENCIO

El tema político que los procuradores plantearon con la protesta por el silencio que se les imponía era complejo. Por una parte, no casaba con las proclamadas intenciones aperturistas del Gabinete una actitud regresiva en el trámite de enmiendas.

Por otra, quedaba fuera de discusión un aspecto tan discutible como el hecho de que la modificación introducida en la nueva ley de bases del Estatuto de Régimen Local no roza siquiera el asunto capital de la verdadera renovación de las corporaciones, pues éstas seguirán manteniendo por lo menos la mitad de sus actuales miembros (concejales y diputados provinciales), viciando de origen la representatividad de los futuros alcaldes y presidentes de Dinutaciones y Cabildos.

La decepción de los procuradores unificó posturas liberales y «ultras» en unánime crítica contra el silenciamiento de los enmendantes. £1 señor Mella Pericas, uno de los «palomas», manifestó su «protesta y queja» por el hecho. El señor Madrid del Cacho, superconservador, llegó a decir: En un momento de apertura exterior no demos un cerrojazo interior.» El señor Reus Cid, otro «liberal» de calibre, advirtió: «Aquí vamos a provocar un aborto.»

El señor Fugardo, representante de la vieja escuela, lanzó esta imagen: «El nazismo antes de la guerra mundial planteaba hechos consumados hasta que se agotó la paciencia de las grandes potencias.» «Cuerpo electoral completo», fue la prescripción del sindicalista «clásico» señor Alcaína. El señor Segovia Moreno, procurador familiar por Huelva, lamentó la exclusión de los enmendantes y se ofreció a ser «portavoz de las voces silentes». Don Anselmo de la Iglesia, de puro color «azul vallisoletano», calificó el proyecto de «inoportuno e improcedente».

LA PRIMERA ENMIENDA La primera enmienda defendida estuvo a cargo del señor Fugardo Sanz. Estaba referida a la totalidad del proyecto y fue rechazada con sólo tres votos favorables. Lo curioso es que la intervención del conocido procurador sindical tachaba de poco «aperturista» la actitud del propio Gobierno. Una de sus argumentaciones era ésta:

«El Gobierno, al constituirse y desde entonces, ha venido anunciando al país, en constantes declaraciones a la Prensa extranjera, a políticos de allende las fronteras y en algún caso excepcional a la Prensa del país, su deseo de caminar directamente hacia un nuevo Estado que no tenga lazo alguno con lo que se ha dado en llamar el Gobierno personal del Candillo Franco, que en paz descanse. La palabra democracia, democratizar, etc., es el lema permanente hoy, y por ello, si esto es asi y es doctrina del Gobierno, a este procurador le extraña que el Gobierno convoque unas elecciones para dejar las cosas como están. ¿Qué democracia es esta? Porque, ¿cómo es posible que un Gobierno que pretende caminar por los caminos de la democracia permita que alcaldes de ciudades como Valencia, Zaragoza. Bilbao, etc., puedan serlo por trece votos? ¿Es esto democracia? V no hablemos de los miles de Ayuntamientos donde con cuatro amigos se podrá seguir siendo alcalde y convertirse en el cacique del lugar.

¡No! El procurador firmante cree que este no es el camino a seguir, y por ello estima que aprobar este proyecto es una locura que el pueblo español no se merece; de ahí que propugne que, visto además que van a seguir en un 95 por 100 las mismas personas, pues sólo los que se retiran son los que no van a salir, se devuelva el proyecto al Gobierno con el ruego de que someta otro inmediatamente a las Cortes para que dichos cargos sean electos a través del sufragio directo y secreto por las correspondientes provincias y ciudades.»

Según estimaciones solventes, donde el señor Fraga quiso en su día preparar una renovación completa de la base de las Corporaciones (concejales y diputados provinciales» sólo quedó una regulación estrecha que limitaba el mandato de los presidentes de Corporaciones hasta «la primera renovación parcial» de aquéllas, sin abordar el tema políticamente vital de cambiar por completo el electorado de los futuros presidente y alcaldes. Para corregir este fallo, varios procuradores, entre ellos los señores Escudero y Esperabé (los más europeos estos días) iban a proponer que la renovación de las Corporaciones fuese total en junio de 1976.

PUNTOS DE VISTA DEL

SEÑOR ESPERARE No pudieron hablar porque la ponencia, como se dijo antes, puso sus enmiendas en el dique seco. El señor Esperabé, según los términos de su enmienda escrita, pensaba justificar su postura del modo siguiente:

a) De poco serviría que el mandato de los nuevos alcaldes y presidentes de Diputaciones y Cabildos terminara en noviembre próximo, si en dicha fecha la renovación de las Corporaciones no afectasen a su totalidad.

b) Debiendo elegirse entonces, de nuevo, los alcaldes y presidentes de Diputaciones y Cabildos por los concejales y diputados provinciales, resultaría:

1.a Que el cuerpo electoral estaría acomodado a la nueva ley solamente al 50 por 100.

2.» Que el otro 50 por 100 seria un cuerpo electoral de residuo.

3.° Que, en consecuencia, se infringiría lo que dispone el artículo 46, II, de la ley Orgánica del Estado, que contempla de igual modo la renovación de las Corporaciones.

4.° Que se configurarían unos Ayuntamientos, Diputaciones v Cabildos representativos en su 50 por 100 y de residuo el resto, con lo que serían de prever tensiones y roces entre sus miembros.

Los debates continúan esta tarde.

 

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