Discurso del presidente Arias en las Cortes. 
 El presidente Arias, en el gobierno del rey     
 
 Informaciones.    28/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DISCURSO DEL PRESIDENTE ARIAS EN LAS CORTES

EL PRESIDENTE ARIAS, EN EL GOBIERNO DEL REY

MADRID, 28. (INFORMACIONES. Servicio de Documentación.)

SETENTA días han pasado desde que el presidente Arias, con voz entrecortada y rostro fatigado, comunicó al país, a través de las pantallas de televisión, la muerte de Francisco Franco. La fatiga del señor Arias se incrementó en los días de luto siguientes e hizo desencadenar un sinfín de favores. Se decía que el presidente Arias, al que todavía le restaban dos años de mandato legal, estaba cansado por las tensiones y dificultades de su período transcurrido al frente del Gobierno y que quería dimitir. Aunque es práctica normal que un presidente de Gobierne presente la dimisión, vacante la Jefatura de Estado; sin embargo, este motivo no se hallaba en nuestras Leyes Fundamentales como causa del cese del presidente del Gobierno. Pero las especulaciones seguían.

Dos problemas ge presentaban acuciantemente al país. El nombramiento de un nuevo presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, ya que el hasta entonces titular, señor Rodríguez de Valcárcel, cesaba en su cargo el día 27 de noviembre, y la confirmación o la dimisión al frente del Gobierno del presidente Arias.

ESPECULACIONES

La clase política especulaba distintas posibilidades: que don Carlos Arias dejaría la presidencia del Gobierno —incluso se decía que debido a su cansancio había sacado billete para un viaje alrededor del mundo que le hiciera olvidar los intensos problemas políticos vivido»— o que continuaría al frente de él, pero llevando a cabo una amplía reforma de la Administración del Estado o incluso se barajaba el nombre del señor Arias para la presidencia de las Cortes. Las sospechas de dimisión crecieron cuando el 29 de noviembre el Rey agradeció a Arias los servicios prestados a la Monarquía en los últimos acontecimientos y tuvo, después, un largo despacho con él en La Zarzuela; sin embargo, el 2 de diciembre, tras la sesión más larga de la historia del Consejo del Reino, quedó despejada la incognita de la presidencia de las Cortes.

De la terna presentada por el Consejo del Reino al Rey fue escogido don Torcuato Fernández-Miranda —los acompañantes de la terna fueron don Licinio de la Fuente y el señor Lamo de Espinosa—. Descartada, pues, la designación de don Carlos Arias como presidente de las Cortes, se produjo en los días siguientes un vigoroso cambio de opinión sobre la especulada dimisión de Arias.

La nueva modalidad del voto adoptada en la larga sesión del Consejo del Reino determino, al parecer, que el Rey llamara a palacio, el día 2 de diciembre, a don Carlos Arias para decirle que, de momento, continuara en su puesto, a pesar de que ya se había despedido de los ministros, y éstos, de sus colaboradores inmediatos.

Tres días después, cuando estaba a punto de concluir el Consejo de ministros presidido por el señor Arias, éste recibió una llamada telefónica desde La Zarzuela: el Rey le comunicaba su decisión de confirmarle en su puesto de jefe del Gobierno de modo definitivo. El presidente transmitió la noticia de Inmediato a todos los ministros, quienes, a renglón seguido, pusieron a disposición todos sus cargos. Terminaba asi la fuerte tensión de rumores sobre el primer presidente del Gobierno del Rey.

REAJUSTE MINISTERIAL

Desde este momento, la atención se dirigió hacia el reajuste ministerial que llevaría a cabo don Carlos Arias. En el ámbito nacional dominaba la expectación, porque la más completa incógnita planeaba sobre el futuro relevo ministerial.

Se creía que el presidente Arias podría encontrar dificultades para formar un Gobierno de concentración. Sin embargo, cuando se anunció, el 11 de diciembre, la formación del primer Gobierno de la Monarquía, la acogida resultó favorable en líneas generales, tanto para la opinión pública española como para la extranjera. Se coincidía en que se trataba de un equipo sólido, capaz de democratizar, paso a paso, la vida política española. Y se resaltaba el talante liberal de las figuras más conocidas y su manifiesto programa reformista.

La creación de una vicepresidencia militar se Interpretaba como un respaldo implícito de las fuerzas armadas a este previsible programa de reformas. Dos días después, en la toma de posesión del nuevo Gobierno, que se consideraba un Gobierno de transición democrática, el presidente Arias afirmaba su intención de seguir perseverando firmemente en los propósitos que expuso el 12 de febrero, y aseguró que tenía conciencia de que los hombrea que formaban su Gabinete se disponían a «anudar dos etapas de la historia de España», aunque reconocía que el período que iba a comenzar no estaba exento de riesgos y dificultades. Arias alabó también el discurso de la Corona, al que califico de "una vibrante convocatoria de la que nadie puede excusarse».

El talante reformista que quería imprimir el señor Arias a la tarea del Gobierno volvió a reflejarse en el discurso que pro-

nunció en la audiencia concedida por el Bey en el palacio de Oriente al Consejo Nacional del Movimiento. En esa ocasión, don Carlos Arias manifestó que «entre las altas misiones que tiene encomendadas el Consejo Nacional se encuentra la de lograr la transformación de las estructuras sociales, económicas y culturales de nuestra Patria hasta llegar a una convivencia más perfecta y más justa». Y que aspiraba «a ser abierto marco de una participación política».

El señor Arias volvió a insistir poco después en los rasgos que podría tener el programa de Gobierno, que ya en esos momentos estaba preparando.

DECLARACIONES A «NEWSWEEK»

Así, el día 5 de enero el semanario estadounidense «Newsweek» publicaba una amplía entrevista concedida por el presidente Arias, en la que se afirmaba la intención española de adherirse al Mercado Común y a la Organización del Atlántico Norte, sin sacrificar para ello nuestras tradiciones. El señor Arias anunciaba también la celebración de elecciones locales y generales en el transcurso de un periodo comprendido desde ahora a finales de 1977.

Indicaba el señor Arias que en ese mismo período de tiempo se podra lograr que «cuatro o cinco partidos políticos funcionen con efectividad en la nueva democracia española», excluyendo del futuro panorama político español al Partido Comunista.

Las declaraciones del presidente Arias a «Newsweek» obtuvieron una buena aceptación, tanto en España como en el extranjero. En dichas declaraciones, el presidente esbozó el programa del Gobierno que sería presentado a las Cortes a finales de mes. En dichas declaraciones se aseguraba que «una amnistía general culminará nuestro proceso de normalización».

Con ocasión de la visita que la asociación política ANEPA efectuó el día 8 de enero al presidente del Gobierno, y cuya audiencia duró cuarenta y cinco minutos, se estudió el tema asociativo. La Junta directiva de ANEPA consultó al presidente Arias sobre sus declaraciones de legalización de partidos políticos. El señor Arias manifestó que en sus declaraciones a «Newsweek» no había citado la palabra «partidos», sino «grupos políticos», y manifestó seguidamente que las asociaciones tienen que ser la base de una politica futura.

El 14 de enero se anunciaba que el día 28 de ese mismo mes, ante el Pleno de las Cortes, expondría el señor Arias el programa del Gobierno, muchos de cuyos puntos se creía que coincidirían con las numerosas declaraciones que los nuevos ministros habían hecho a la Prensa —particularmente extranjera— y con las palabras que el presidente había anunciado ante el corresponsal de la revista «Newsweek».

PLAZO PARA LAS REFORMAS

El Gobierno se impuso el plazo de un año para realizar varias reformas, algunas de ellas de una importancia decisiva, que exigirán modificaciones constitucionales. Podría decirse que el Gobierno deseaba tomarse el respiro de un año para trabajar en sus propósitos evolutivos y para nombrar, al menos, la legislación necesaria para hacer de las Cortes un organismo democrático, homologable con las Instituciones europeas.

Con este fin el Consejo de ministros del 15 de enero solicitó al Rey la prórroga de la legislatura, que finalmente, tras largas discusiones en el Consejo del Reino, le fue concedida ayer.

El lunes 19 de enero, el presidente Arias, en su primera comparecencia ante el Pleno del Consejo Nacional, como presidente del mismo, aseguraba que sólo con la participación del pueblo en las tareas del Poder se logra normalmente la convivencia. «Nosotros —continuaba— hemos entrado en una etapa histórica; recibimos la herencia de un Caudillo excepcional, pero tenemos que administrarla de una forma distinta a aquella con la que se logró tal patrimonio común.

De la herencia del Caudillo no hay más beneficiario que el pueblo español, y en consecuencia sólo el pueblo español debe decidir, conforme a lo que establecen las leyes, la forma de disfrute de ella. De un sistema de adhesión personal incondicional tenemos que pasar a un sistema de participación institucional. Y en las modernas democracias, la participación se logra a través de las representaciones.»

INFORMACIONES

28 da enero de 1976

 

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