Autor: Montero, Rosa. 
   Histeria     
 
 El País.    22/02/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Histeria

ROSA MONTERO

Alucinada estoy del cariz que está tomando la carrera final al referéndum. Más que una incitación a la reflexión, esto empieza a convertirse en un batallar de nombres propios. Más que aportar razones se coleccionan luminarias: nueve de cada 10 estrellas de Hollywood prefieren el si o el no a la Alianza.

Particular asombro me produjo el manifiesto de los intelectuales por el sí. Yo soy partidaria dd no, vaya esto por delante. Pero mi estupefacción no vino de encontrar entre los firmantes a personajes que me eran (y me son) admirados y muy queridos, sino del texto que presentaron. En el breve folio no exponen una sola razón positiva para permanecer en la OTAN, sino tres argumentos negativos. El primero, el miedo:

esas imprecisas "consecuencias indeseables" para la democracia. El segundo, la presión multar contraponen la Alianza a los acuerdos bilaterales con EE UU, olvidando que. el sí supone OTANy ademas bases. Y el tercero consiste en decir que la derecha ha robado el no y que ya no se trata de votar el asunto de la Alianza, sino algo asi como la sustancialidad de izquierdas del Gobierno. Y yo que creía que el referéndum como acto de fe había muerto al morir Franco.

O sea que la ceremonia de la confusión sigue en aumento. El PSOE nos dice aae la OTAN es Europa, cuando es un engendro de cabeza norteamericana que ahonda la división en bloques de la Europa real.

Dice que permanecer en la Afianza es optar por la paz, afirmación curiosa habida cuenta que se trata de un organismo militar en plena carrera armamentista. Y dice que la OTAN es como un club de amigos respetuosos de la soberanía de cada cual, y a mí me cuesta creer en tal bonanza, dado que nuestra respuesta al referéndum (decisión sin duda soberana) ya está siendo chantajeada por el miedo a posibles represalias, por castigos y catástrofes inciertas.

Basta de amenazas: lo que se necesitan son razones. Y también más argumentos y menos este frenesí de firmas que todos —mea culpa— fomentamos. Ya lo decía Caro Baroja al dolerse de la utilización de su nombre en listas por el sí y por el no: esto es la histeria. O sea, un fenómeno inquietante.

 

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