Autor: Saavedra Rodriguez, I.A.. 
   Lo que pensamos los mineros sobre la OTAN     
 
 La Nueva España.    25/02/1986.  Páginas: 2. Párrafos: 14. 

Lo que pensamos los mineros sobre la OTAN

I. A. SAAVEDRA RODRÍGUEZ, secretario señera! de la Federación Estatal de Mineros de UGT

La neutralidad para Espada, que pasa por la salida de la OTAN y la desaparición de todas las bases militares yanquis de nuestro país, es el firme compromiso adquirido por la Unión General de Trabajadores en su resolución congresual, asumida y ratificada por su Federación Estatal de Mineros en reiteradas ocasiones como garantía de lograr la paz en el mundo.

El tema de la OTAN o las bases militares yanquis es, ciertamente, complejo. Pero esta complejidad viene dada por la falsedad de los argumentos barajados tradicionalmente, especialmente los que hacen referencia a las pretensiones agresivas de la URSS. La OTAN fue concebida para defender un sistema económico determinado, personificado por el punto de vista del capitalismo multinacional norteamericano. Y es que los EE UU han adoptado la «funcionalidad atlántica» a sus necesidades. Para los yanquis, la creación de la OTAN ha significado esencialmente dos cosas. Una, el mantenimiento de la propia fuerza armada en el territorio europeo, para poder controlar política y militarmente. Otra, disponer de un sólido instrumento que garantice y defienda la penetración financiera del capital americana en los países del viejo continente. ¿Cuál es el cometido de la OTAN? Debería ser uno de los interrogantes que deberían formularse y contestar los partidarios de continuar con España en la OTAN. Y la verdad es que sus respuestas tienen poco que ver con aquellos presupuestos clásicos de «defensa del mundo occidental».

Este organismo nació con la pretensión de defender la democracia y el «mundo libre». Ahora bien, ¿cómo encajar ese principio con el hecho de que el Portual de Salazar formara parte de la OTAN durante la dictadura? En abril de 1967, Grecia no dejó la OTAN tras el golpe de los coroneles, y la Alianza poco pudo hacer para impedir esa dictadura.

De hecho, los coroneles utilizaron para su golpe un plan elaborado por la OTAN, el plan Prometeo, contra la subversión interna en caso de guerra. Los repetidos golpes de Estado en Turquía, si bien han provocado cierto embarazo a la OTAN, no han podido ser evitados por el hecho de la pertenencia a la Alianza. Y eso no es todo. Al respecto, cabe recordar que ante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuando España aún no estaba en la OTAN, el entonces secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, comentó que era un «asunto interno español». En la OTAN, ante todo y por encima de todo, priman las consideraciones geopolíticas y geoestratégicas. Así, un militar norteamericano señalaba que «no deben los españoles esperar que la OTAN sea una garantía para la estabilidad de la democracia».

Ei «statu quo» político militar establecido por los yanquis y los soviéticos no tiene otra finalidad que mantener sujetos a los pueblos y utilizarlos como peones de la correlación de fuerzas entre los dos tipos de imperialismo. ¡Si se da hasta la curiosa paradoja de que sus relaciones económicas son pero que muy buenas I La política de bloques representa, desde nuestro punto de vista, una clara limitación de la soberanía de los pueblos afectados.

Para la OTAN el enemigo no es el Pacto de Varsovia, sino el mismo comunismo. Para ello intenta mantener los viejos mitos sagrados de «la defensa de Occidente», etcétera. La OTAN se ha planteado siempre como un instrumento de defensa frente a la URSS. Cualquier otra posibilidad de conflicto ha sido siempre rechazada. Para Europa parece que no puede existir ningún otro enemigo posible. Pero si el enemigo «oficial» resulta que no es tal enemigo, ¿no será que tendremos el enemigo en casa?

Lo cierto es que si durante las últimas décadas ha habido paz no es debido a la OTAN, sino a pesar de la OTAN, que es totalmente diferente. Por un lado, ninguna de las dos partes en litigio aparente tiene una motivación sincera para ejercer un ataque general contra la otra. La existencia de !a OTAN ha sido la causa de que los países del Pactó de Varsovia mantengan un grado muy elevado de gastos en defensa, lo que ha alejado las posibilidades de elevar el nivel de vioa de estos países y, por tanto, su posible acercamiento a los «modos occidentales». La URSS, por su parte, nunca ha tenido ni la imaginación ni la valentía de abandonar este chantaje, ¿por qué? Pues porque para la URSS la existencia de la OTAN le sirve de argumento para mante ner una situación de continua militarización en los países del Este.

La OTAN, con un presupuesto de cerca de 250.000 millones de dólares (2,3 billones de pesetas) —con la milésima parte de esa cantidad sobraría para solucionar las penosas condiciones sanitarias, escolares y de ocio en nuestras zonas y centrps mineros, sobraría para evitar la muerte por el hambre de millones de personas, sobraría para crear cientos de miles de puestos de trabajo—, ha servido para drenar grandes recursos económicos a sus países miembros, sienoo utilizado como una fuerza dominante para hacer funcionar la máquina económica y, en gran parte, para fines improductivos. La desaparición de la OTAN haría desaparecer un determinado tipo de producción —la industria de guerra de EE UU comprende 150 grandes arsenales, plantas de ensamblaje y astilleros de Estado y 4.000 importantes empresas privadas—.

Ahí está la clave de la cuestión. El desarme, en la medida en que obligaría a un total replanteamiento de tipos de producción, forzaría inevitablemente a cuestionarse la utilidad social de lo que se produce, con lo que el sistema económico capítalista se vendría a pique. Por eso, mientras las fuerzas políticas progresistas no asuman este problema, ci «cambio social» devendrá un ilusionismo.

Como recuerda Johan Gattung, «cuando no se disuade, porque no hay nada que disuadir, cuando no se defiende, porque no hay nadie que ataque, ¿qué es lo que se puede hacer?»: Volver la atención hacia el interior, manteniendo la estabilidad en el propio país. Entonces, en lugar de decir «yo te vigilo y tú me vigilas», se dice «yo ejerzo la vigilancia en mi casa, tú vigila la tuya». Se trata, en definitiva, de establecer un equilibrio interno, no externo. Este es el engaño de la política de bloques. ¡Y es que los lobos no se comen entre sí!

A modo de conclusión, se puede decir que la OTAN no defiende ningún modelo democrático ni el Pacto de Varsovia a ninguno de sus países satélites, llámese Checoslovaquia o Hungría. La función esencial de la OTAN y del Pacto de Varsovia es mantener el dominio de EE UU y la URSS sobre sus satélites, de sus Estados con soberanía limitada. Loque se trata, simple y llanamente, es buscar campos de batalla, pero cuando ésta la producen ellos mismos, los soviéticos permanecen en la URSS y los yanquis en Estados Unidos.

Para justificar esta acción imperialista, las dos recurren a la credibilidad de las «amenazas». Mediante esta política de inseguridad pueden ejercer su rol de «partenaires», controlando la vida política y económica de sus más inmediatos rivales: sus propios satélites. Por encima de cualquier otra finalidad, los pactos militares tienen por mision la prevención de una subversión interior.

Es necesario, pues, desenmascarar las verdaderas razones que ocultan la existencia de los pactos militares.

Y mientras los países no se avengan a encontrar fórmulas más imaginativas y humanas para su defensa, sería deseable, así lo pedimos los mineros españoles de la UGT al Gobierno español, que nuestro pueblo practique el ejercicio de su búsqueda. El propio presidente del Gobierno español, Felipe González, declaraba con fecha 29 de junio de 1980: «... puedo afirmar que la política exterior del PSOE tiene una clara inspiración neutralista activa, sin que ello signifique que esteraos contradiciendo lo que se considera por todos como grandes vectores de la acción exterior de España como nación, en los que se incluyen dimensiones europea y occidental. Países como Austria y Suecia practican fórmulas neutrales, y nadie los considera tercermundistas...». Más recientemente, una vez nominado presidente del Gobierno, declaraba a una revista nacional: «... efectivamente. Nosotros hemos expresado nuestro «no» rotundo a la integración en bloques militares y estoy seguro de que no será tan difícil para nuestro país salir de la OTAN».

Pues eso, Presidente, cumple lo que prometes: OTAN, no; Alianza Atlántica, tampoco; bases militares, fuera.

 

< Volver