El Referéndum sobre la OTAN. El Gobierno iniciará inmediatas consultas para llegar a un amplio consenso sobre política exterior. 
 Es un triunfo de todo el pueblo, afirma Felipe González     
 
 El País.    13/03/1986.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

EL PAÍS, jueves 13 de marzo de 1986

EL REFERENDUM SOBRE LA OTAN

ESPAÑA

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El Gobierno iniciará inmediatas consultas para llegar a un "amplio consenso" sobre política exterior

"Es un triunfo de todo el pueblo", afirma Felipe González

EL PAÍS, Madrid

Un clima de euforia y botellas de champaña en la sede central del PSOE acogieron la lectura de los resaltados del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN celebrado ayer en toda España dentro de una tónica de normalidad. Las últimas horas de la campaña electoral decidieron el vuelco radical de los resultados previstos en los sondeos y la victoria del sí en la consulta, calificada por Felipe González como "un triunfo de todo el pueblo español". El Gobierno iniciará consultas "de inmediato" con las fuerzas políticas parlamentarias en busca de un "amplio consenso" sobre política exterior. El vicepresidente, Alfonso Guerra, prometió que el triunfo de ayer "no será utilizado" en próximas confrontaciones electorales.

Tanto Coalición Popular, aliviada ante una abstención mayor de lo que inicialmente se esperaba, como los antiatlantistas se declararon también satisfechos con los resultados. "Ha sido una victoria moral", dijo el secretario general del PCE, Gerardo Iglesias.

El presidente González consideró "una victoria de todos" el triunfo del sí en el referéndum, y prometió seguir trabajando por la paz. "Estoy firmemente convencido de que los resultados consolidan el camino de la paz, la convivencia, el progreso y la democracia", dijo, en una breve alocución televisada anoche, de apenas tres minutos de duración. El presidente prefirió aplazar para los próximos díasuna conferencia de prensa, siendo el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, el encargado de ofrecer las primeras valoraciones a los periodistas.

Tanto González como Guerra insistieron en la oferta de consenso a las fuerzas de oposición, para lo cual, dijo el vicepresidente, "se iniciarán consultas de inmediato". Los representantes de Coalición Popular respondieron ayer que esta oferta de consenso debe ser "global".

Guerra inició el clima de concordia asegurando que "este triunfo del pueblo del pueblo español no será motivo de explotación del éxito por parte del Gobierno", ni será utilizado en las próximas confrontaciones electorales. El vicepresidente aseguró que las elecciones legislativas tendrán lugar en otoño: "La estabilidad democrática del país dicta como conveniente que la Legislatura se agote".

"El desarrollo de esta consulta ha sido un éxito para la democracia, y no para un sector", dijo González, quien alabó la "madurez" del voto del pueblo español. Para el presidente, que tendió una mano a quienes preconizaron el no desde planteamientos de "paz, democracia y progreso" —"temas todos por los que seguiremos trabajando"—, se dará ahora "un mayor arraigo de la convivencia".

Alfonso Guerra presidió una concurrida conferencia de prensa en el centro de datos del Palacio de Exposiciones y Congresos; allí evitó dirigir ataques frontales a las fuerzas políticas que preconizaron el no, la abstención o la libertad de voto. Sin embargo, no pudo evitar ironizar diciendo que era para el Gobierno "motivo de satisfacción" el hecho de que ahora todas las fuerzas políticas se declaren contentas con el resultado del referéndum. Apenas cinco minutos antes, el secretario general del PCE, Gerardo Iglesias, y el escritor Antonio Gala, presidente de la Plataforma de organizaciones cívicas para la salida de España de la OTAN, se habían declarado, en el propio Palacio de Exposiciones —donde les fue negada la sala que utilizó Guerra para su conferencia de prensa—, satisfechos, aunque protestaron del "avasallamiento total" a que les sometió el Gobierno durante la campaña.

A su vez, Guerra consideró "satisfactorio" el índice de participación en la consulta de ayer —participación "considerable para un referéndum como éste"—, aunque admitió que, en convocatorias electorales anteriores, la abstención había sido menor.

El vicepresidente, que solo se alteró un tanto cuando un periodista norteamericano le interrogó acerca del "antiamericanismo" de la campaña socialista, aseguró que incluso representantes de movimientos guerrilleros latinoamericanos habían expresado su apoyo al Gobierno de González en su campaña por el sí. Cuando le preguntaron si el Gobierno había comunicado los resultados "a Reagan o a algún otros gobernante europeo", Guerra negó que hubiese habido contactos "con ése que usted cita ni con los otros".

Luego rechazó que la reciente propuesta de Reagan, en el sentido de aumentar el presupuesto dedicado a las bases norteamericanas en España, tuviese "la menor relación", ni de fecha ni de fondo, con la celebración del referéndum. También aseguró que se habían "conseguido frutos" en la negociación con los Estados Unidos para la reducción de tropas norteamericanas en España, aunque se negó a entrar en mayores detalles.

Las reacciones de los socialistas mostraban, en general, la euforia reinante: los resultados de la consulta permiten a España "mantener un margen de autonomía dentro de la Alianza Atlántica", según el embajador en la ONU, Femando Moran, para quien "cualquier interpretación que se haga de los datos refuerza la posición del Gobierno". Según el ex ministro de Exteriores, el PSOE "sale muy integrado" del referéndum.

Alivio en AP

El ministro de Defensa, Narcís Serra, llevó su euforia hasta el extremo de considerar que, durante la campaña, "TVE dio un ejemplo de independencia". No obstante, miembros de la ejecutiva federal socialista no descartaban anoche posibles —"aunque no probables"— sanciones contra algunos miembros de Izquierda Socialista que hicieron abiertamente campaña por el no, como Pablo Castellano. Anoche, varios dirigentes críticos , como el propio Castellano, Luis Gómez Llórente y Carlos López Riaño, estudiaron juntos los resultados en el despacho del primero. La coordinadora estatal de IS se reunirá el sábado para estudiar la estrategia a seguir por la corriente crítica.

Las reacciones iniciales en el cuartel general de Alianza Popular, en la calle madrileña de Genova, fueron de alivio al comprobar que la abstención no había sido tan baja como los primeros datos de participación ciudadana habían dejado entrever. Fraga, acompañado de José Antonio Segurado, presidente del Partido Liberal —Óscar Alzaga, presidente del PDP, prefirió acudir al Palacio de Exposiciones, en lugar de a la sede de AP—, destacó el "triunfo de la abstención", que acaparó, dijo, más de once millones de votos. Luego añadió que "seuro que Miguel Herrero ya está pensando en eso" cuando alguien le preguntó si el grupo Popular presentaría ahora una moción de censura contra el Gobierno.

El director general de Política Interior, Rafael de Francisco, manifestó que la tónica general de la jornada fue la normalidad. Pero hubo numerosas excepciones: En Ceuta, el delegado del Gobierno, Manuel Peláez, no pudo votar porque su nombre no figuraba en el censo; el presidente del Gobierno aragonés, el socialista Santiago Marracó, dio un voto al sí y otro a Manuel Fraga: aparecía inscrito dos veces en las listas y no pudo votar más que una; y el mismísimo ministro del Interior se vio en la imposibilidad de depositar su papeleta a la hora prevista, a causa de que en su colegio electoral no había ni sobres, ni votos, ni censo, ni actas, ni justificantes, ni sellos oficiales. El propio De Francisco sufrió un percance cuando, al llegar al Palacio de Exposiciones a primera hora, se lo encontró cerrado, teniendo que romper un cristal.

El presidente del Gobierno, Felipe González, se encontró en su colegio del Buen Consejo, en Madrid, con que la mesa estaba presidida por una hija del jefe de la oposición conservadora: Adriana Fraga. Por motivos de seguridad, el presidente había cambiado a última hora de mesa electoral, pero los periodistas, en número considerable, llegaron a tiempo de hacer las fotos y de escuchar al presidente que su deseo en todas las consultas es "que haya una gran participación".

Felipe González parecía nervioso, pese a tener en el bolsillo la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que pronosticaba una victoria del sí más apretada de lo que fue en realidad: tan sólo dos puntos de ventaja.

El vicepresidente Guerra votó en Sevilla tras mostrar públicamente su papeleta con el sí. Ello le valió que el Partido Liberal, socio de Coalición Popular, expresara una protesta pública acompañada del "estudio de las acciones legales pertinentes".

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, acudió a la urna en Barcelona sin revelar el contenido de su papeleta. Miquel Roca, portavoz de Minoría Catalana, ocultó cuándo y qué iba a votar, aunque, finalmente, fue localizado por algunos periodistas, ante los que se mostró especialmente lacónico.

 

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