Referéndum OTAN. 
 La abstención se sitúa en la cota más elevada desde 1976 y ha evitado que se plesbicitara al presidente del gobierno     
 
 ABC.    13/03/1986.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

REFERENDUM OTAN

La abstención se sitúa en la cota más elevada desde 1976 y ha evitado qué se plebiscitara al presidente del Gobierno

Con seis millones más de votantes, la participación fue inferior al referéndum de la reforma política

En Cataluña, País Vasco, Navarra y las islas Canarias venció el voto negativo

La abstención, señala CP, debe considerarse a favor de la OTAN

Madrid. Enrique de Diego

La participación ciudadana en el referéndum sobre la OTAN ha sido sensiblemente menor que la de las dos últimas consultas electorales de 1982 y 1983, a pesar de la tensión y el enfrenamiento político que han caracterizado la campaña. Es lógico deducir que la llamada a la abstención de la segunda fuerza electoral española, la Coalición Popular, ha influido sensiblemente en esta disminución de votantes, frenando así un voto de castigo al Gobierno que podría haber dado la victoria a la opción contraria a la Alianza Atlántica.

La abstención registrada en el referéndum sobre la OTAN ha sido, como indica el cuadro superior, sensiblemente mayor que la alcanzada en ta consulta sobre la reforma política, en el año 1976. El número de electores ha aumentado desde entonces en algo más de seis millones, mientras que el número de abstenciones se ha duplicado, pasando de poco más de cinco millones a casi once y medio. En aquella ocasión, el PSOE propugnó la abstención, llamada que obtuvo sin embargo escaso eco popular.

La media de participación regional ha sido muy similar en esta consulta, cor la clara excepción de Galicia, donde todavía ha votado en menor proporción a sus habituales tendencias abstencionistas.

Por el contrario, la «cresta» de mayor participación se ha situado en dos regiones: el País Vasco, donde la confrontación política había alcanzado particulares niveles de tensión, y la Comunidad Valenciana, región en que siempre se recoge un alto porcentaje de sufragios en los comicios.

El resto de las Comunidades se ha movido dentro de la misma banda de participación, repartida ésta regularmente a lo largo de la jornada y mayor, como es habitual, en las últimas horas de la mañana y las posteriores a las cuatro de la tarde.

Se da la circunstancia de que tanto el País Vasco como Navarra, Cataluña y Canarias han votado mayoritariamente «no», lo que debe ser analizado como una cuestón de especial relevancia en la política exterior.

A favor de la OTAN

La abstención política ha sido, sin duda, importante, a pesar de la broma de mal gusto de José María Benegas, quien la cifraba ayer en un 7 por 100. Los dirigentes de Coalición Popular se apresuraron ayer a reiterar que la abstención política debe ser sumada, como interpretación política, a los votos afirmativos en cuanto a apoyo a la Alianza Atlántica. Dicha formación política indicó que esto debe ser así toda vez que sus militantes y votantes son inequívocamente atlantistas. De hecho, una parte sustancial de esa abstención, y también algunos «noes», están a favor de una plena integración, que no está contemplada en la pregunta.

Los dirigentes de Coalición Popular no ocultaban ayer su satisfacción por (os resultados obtenidos, ya que la cota de abstención se sitúa por encima del 40 por 100. Según dichas fuentes, al menos un 20 por 100 debe ser considerada «abstención política». Ésta convicción se refuerza por el hecho de que, en. esta ocasión, grupos de población proclives a la abstención ´en otras confrontaciones electorales han participado en ésta, dado su antiotanismo. Así lo indican los porcentajes de participación del País Vasco, donde hubiera sido previsible un porcentaje menor de participación.

Para la oposición hay una derrota política del Gobierno, que no ha podido culminar sus pretensiones plebiscitarias, y hay una victoria de la Alianza Atlántica, a pesar de que algunas capas del electorado han querido dar un voto de castigo al Gobierno por su política prepotente. Ciertamente los dirigentes de la oposición han incrementado en la última semana sus mensajes para que los electores del centro y la derecha no votaran contra la OTAN para castigar al Gobierno.

La extrema izquierda ha hecho

un fuerte esfuerzo para potenciar la participación y el voto negativo. Las altas cotas registradas en el País Vasco demuestran esta afirmación, aunque haya podido incidir sensiblemente la autorización para votar en eusquerá que ha movido a una parte del electorado del PNV.

Un sensible porcentaje del «no», en toda la geografía nacional, no puede ser capitalizado en modo alguno por la extrema izquierda y los pacifistas.

Una de las necesidades de las próximas jornadas es desactivar a una extrema izquierda que la transición había situado en los límites del extraparlamentarismo y que el referéndum ha dado nueva vida y ha vuelto a sacar a la calle. En esta línea, el acuerdo de las diversas fuerzas políticas para elaborar un consenso en política exterior es especialmente necesario y conveniente. Sería una línea, además, para cicatrizar divisiones y divisiones nacionales que han aflorado en la recta final del referéndum.

 

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