ABC Reportaje. 
 La campaña sobre el referéndum concluyó con graves disturbios callejeros  :   
 Los estudiantes de Ingeniería intentaron reventar el mítin de Felipe González. 
 ABC.    11/03/1986.  Página: 52-53. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

MARTES 11-3-86

La campaña sobre el referéndum concluyó con graves disturbios callejeros

Los estudiantes de Ingeniería intentaron reventar el mitin de Felipe González

Unos cuatro mil estudiantes de las Escuelas Técnicas Superiores mantuvieron colapsado el centro de Madrid durante cerca de una hora, tras haber intentado interrumpir el mitin de final de campaña del presidente del Gobierno, Felipe González. Los alrededores del Palacio de Deportes fueron el escenario de la mayor parte de los incidentes que sobre las once de la noche se habían extendido hasta la Plaza de Colón y ei Paseo de la Castellana. La Policía Nacional, que tenía instrucciones de no emplearse «a fondo», se vio desbordada por ja acción de grupos de jóvenes perfectamente coordinados que cortaban el tráfico con barricadas incendiadas y coches cruzados

La Pojicía tenía orden de no hacer uso de material antidisturbios, aunque sí de las «defensas».

Numerosas barricadas incendiarias y vehículos cruzados colapsaron el centro de Madrid.

Los manifestantes criticaron al Gobierno e insultaron al presidente y al vicepresidente.

El servicio de orden desplegado por el Partido Socialista, unido a un fallo en el plan de los revoltosos, evitó que ios incidentes comenzaran en plena intervención del presidente del gobierno. Según nuestras fuentes, los gritos de «no a la ley de Atribuciones» y «Felipe mentiroso» debían haber comenzado a tos cinco minutos del discurso de Felipe González. Sin embargo, bien por nerviosismo de los alborotadores, como por la posible intervención de algunos miembros del servicio de orden que tararearon las consignas habituales de los estudiantes, éstos se descubrieron unos minutos antes de que comenzara el acto, con la intervención del alcalde de Madrid, Juan Barranco.

Por otra parte, sólo consiguieron acceder al interior del Palacio de Deportes unos doscientos jóvenes de los dos mil previstos. El mitin se retrasó veinte minutos, tiempo que se empleó en desalojar a los estudiantes.

Incidentes callejeros

En los alrededores del Palacio de los Deportes se habían concentrado unos mi! jóvenes más, la mayoría ¡unto a la gran pantalla de vídeo en la que se iba a retrasmitir el acto para las personas que no habían conseguido sitio en ei interior del recinto. Este grupo coreó los gritos que se produjeron en el interior y logró desconectar momentáneamente el servicio de sonido. A pesar de los insultos contra Felipe González y de los gritos de «mentirosos» y «chapuceros», los simpatizantes del PSOE conservaron la calma hasta el fina), intentando acallar a tos revoltosos con gritos de «Felipe, Felipe». Varias unidades de la Policía Nacional se mantenían expectantes ante la imposibilidad de efectuar una carga indiscriminada contra la multitud.

Cuando Juan Barranco llevaba a penas diez minutos de su intervención, se produjeron los primeros corles de tráfico en la calle de Alcafa y en la cíe Goya, a la altura del edificio del Corte Inglés.

Muchos de los estudiantes que permanecían junto a la pantalla de vídeo corrieron a unirse a sus compañeros, según un plan evidentemente muy estudiado.

Coches y barricadas

La técnica de «guerrilla urbana» dio resultados desde los primeros momentos. Divididos en grupos de cincuenta, los estudiantes cruzaron vehículos en la calle de Goya y en los accesos a Alcalá, para dificultar la llegada de las furgonetas policiales estacionadas en las inmediaciones del Palacio de Deportes. Simultáneamente se produjeron «saltos de diversión» en la avenida de Felipe II y en las calles trasversales.

Varias barricadas formadas con cubos de basura fueron incendiadas en las calle de Goya y otro tanto ocurrió en Alcalá y Francisco. Silvela. También se utilizaron generadores eléctricos para interrumpir la circulación y todas las papeleras de la zona.

Ordenes estrictas

A medida que la Policía lograba alejar a los revoltosos, los grupos se fraccionaban en «comandos» de diez a quince individuos, que se dejaban desbordar, por los agentes antidisturbios, para volver a cortar las calles en los puntos recien despejados. Incluso algunos de estos comandos se iban reuniendo a la vista de los agentes municipales, que solamente intervinieron para retirar barricadas y dirigir en lo posible el caos de circulación.

La Policía no utilizó en ningún momento material antidisturbios (pelotas de goma y botes de humo) obdeciendo órdenes estrictas del delegado del Gobierno, Rodríguez Colorado, que dirigió las operaciones desde su despacho. Según estas instrucciones, los policías sólo estaban autorizados a emplear sus defensas personales y, exclusivamente, en caso necesario. Por otra parte, los estudiantes tenían instrucciones de evitar «por todos lo medios» el enfrentamiento personal con las fuerzas policiales y optaban por correr nada más llegar hasta ellos las furgonetas. En muchos casos, la simple llegada de un par de vehículos con las sirenas en marcha, aunque no estuvieran ocupados más que por el conductor, servía para disolver los grupos.

A pesar de ello, se produjeron varios contusionados, de carácter leve, además de los dos heridos en el desalojo del Palacio de Deportes. Tampoco se llevaron a cabo muchas detenciones. La mayoría fueron trasladados a la Comisaría de Buenavista, y puestos en libertad a las pocas horas.

Sobre las onces de la noche, cuando ya había terminado el mitin, los incidentes se desarrollaban en tas proximidades de la Plaza de Colón. En este punto lúe precisa la intervención de una dotación de bomberos para extinguir las llamas de una barricada formada con maderas y elementos combustibles procedentes de una obra.

Fueron, prácticamente, los últimos «saltos», ya que ios estudiantes tenían la consigna de concentrarse en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, en San Juan de la Cruz, para asistir a una asamblea. Al parecer, varios delegados iban a intentar calmar los ánimos, ante el brote de violencia producido.

Por los alrededores de la Escuela de Industriales patrullaban unidades de la Policía Nacional que retenían

brevemente a los grupos rezagados, pero sin proceder a su traslado a Comisaría.

Caravana Antí-OTAN

Por otra parte, los partidarios de la salida de España de la OTAN tenían previsto hacer circular parte de su gran caravana de automóviles por las inmediaciones del Palacio de Deportes, justo en et momento en que hablara Felipe González. Sin embargo, los incidentes callejeros que se estaban produciendo en aquellos momentos impidieron la llegada de la mayoría de tos vehículos, que tuvieron que desviarse por

´ la calle de Alcalá. Aun asi. por lo menos un par de furgonetas con propaganda del «no» circularon frente al Palacio, pero sin incidentes, tampoco hubo enfrentamientos con varios militantes del PSOE que pedían el «no a la OTAN» en !a misma puerta del Palacio.

La caravana «pacifista» cerró ayer la campaña de los partidarios del «no». Alrededor de doscientos vehículos, completamente empapelados, recorrieron el paseo de (a Castellana, Recoletos, y la Gran Vía.

También se produjeron incidentes en los mítines del Partido Socialista que cerraban la campaña en Badajoz y Zaragoza.

Un grupo de pacifistas fue expulsado del mitin en el que intervenía el ministro de Educación, José maria Maravall, en un cine de Badajoz. A la salida del acto, mientras Maravall y el resto de los oradores velan por televisión la intervención de Felipe González, otro grupo pacifista se concentró para protestar por la permanencia de España en la Alianza Atlántica.

En Zaragoza, una treintena de trabajadores de Telefónica interrumpieron con gritos de «ITP, ITP» el mitin que pronunciaba Luis Solana. A los cinco minutos de que diera comienzo el mitin tos trabajadores intentaron «reventarlo», pero fueron sacados a empujones por los servicios de orden. Solana les gritó desde la tribuna «ya tendréis tiempo de votar a Fraga".

Un plan para boicotear el mitin

Los estudiantes de Escuelas de Ingeniería Superior habían diseñado un plan para «reventar» el mitin de Felipe González. Como se sabe, el conflicto por la ley de Atribuciones tiene paralizadas desde hace un mes y medio numerosos centros universitarios y los alumnos buscan un protagonismo especial para presionar al Gobierno. Los universitarios piden la retirada de la confllctiva proposición de ley, que ia pasada semana fue aprobada por el Congreso de los Diputados.

Alrededor de dos mil universitarios tenían previsto entrar en el Palacio de los Deportes y recibir consignas a través de distintos transistores que sintonizaban con una emisora pirata instalada en las inmediaciones. La emisora emitía en frecuencia modulada desde el piso de uno de los estudiantes.

También tenían previsto desplegar numerosas pancartas y provocar un fuerte olor fétido mediante el derramamiento de diversos ácidos en el momento de la intervención de Felipe González. Pero la estrategia que, según los propios estudiantes, había sido conocida por los servicios de seguridad del PSOE, fue abortada desde e! primer momento. Antes de comenzar el acto en distintas zonas del Palacio de Deportes, empezaron a proferirse gritos aislados contra la ley de Atribuciones, e inmediatamente se formó un clamor contrario al proyecto gubernamental. Como posteriormente señalaron los alumnos, ese no era el plan previsto, ya que ellos esperaban manifestar su protesta en el mismo momento en el que tomara la palabra el presidente del Gobierno, «pero algún infiltrado, que conocía nuestros planes, quiso provocarnos». Dado que todavía no habían hecho su aparición los líderes socialistas, los estudiantes vieron frustradas sus aspiraciones de «reventar» el mitin, por lo que la protesta, una vez expulsados del Palacio, se trasladó a la calle.

 

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