Autor: Álvarez, José Luis. 
 Tribuna del referéndum. 
 El Gran disparate     
 
 Ya.    10/03/1986.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El gran disparate

JOSÉ LUIS ALVAREZ

Felipe González ha hecho de aprendiz de brujo: el PSOE, llevado de su arrogancia y prepotencia, ha creído que podía, apuntarse más de doce millones de votos

A estas alturas de la campaña del referéndum, el país se encuentra sumido en una confusión gigantesca. Las encuestas arrojan resultados diversos y hasta contrapuestos. Las gentes van a votar sí o no, no pensando en ja OTAN, sino en otras muchas cosas. Hay muchos ciudadanos indignados con medidas del Gobierno, que no habían tenido oportunidad para manifestar su disconformidad, y ahora la han encontrado; hay otros que están a favor de ía OTAN, pero no pueden, en conciencia, decir sí a la pregunta tal y como la ha planteado el Gobierno. Somos muchos los que decidimos pasar de este referéndum por innecesario, inútil y partidista, y nuestra abstención encierra un claro sí a la OTAN, pero de forma plena y no colocándonos en la Alianza de una forma vergonzante, de manera que tengamos menos derechos que Italia, Alemania o Portugal. Y hay muchos socialistas que no se atreven, por miedo, a llevar en público la contraria a su partido, pero en las encuestas sale que van a votar que no.

A la vista de este barullo fenomenal» los socialistas, los ministros y el Presidente del Gobierno, que son los responsables de esta situación, andan nerviosos, y en mítines, emisoras y prensa multiplican sus declaraciones. Pero en vet de informar y razonar se dedican, sencillamente, a hacer propaganda, sin darse cuenta que eso, a estas alturas, es contraproducente.

Feíípe González ha hecho de aprendiz de brujo: el PSOE, llevado de su arrogancia y prepotencia, ha creído que podía, lo mismo que utilizó el OTAN de entrada no como eficaz arma electoral, ahora apuntarse más de doce millones de votos: los suyos, que habían de seguirle coaccionados por la necesidad de defender el poder y los puestos repartidos, y los del centro-derecha, que siempre habían sido partidarios de la OTAN. Pero esta vez te tía salida ya el (ira por la culata: ni los suyos le siguen todos, nt sus adversarios han caído en te Irasnpa del sí a su referéndum-plebiscito.

E1 PSOE y Felipe González pagan ahora las consecuencias de su demagógica campaña de 1981. Tanto asustaron a los españoles con la guerra y los misiles, tanto dijeron que los soldados españoles tendrían que ir a hacer el servicio a Turquía, tanto dijeron que la OTAN era mata y cara, que ahora no consiguen desintoxicar a los que intoxicaron.

Estamos asistiendo a un espectáculo insólito y en muchos aspectos penoso a un verdadero disparate. El Presidente y el vicepresidente de un Gobierno, confesando todos los días que se equivocaron, deciden lo contrario de Jo que dijeron, utilizando los argumentos del Gobierno al que atacaron. Y por otro lado, cayendo en engaños y contradicciones flagrantes o faltando a ia verdad; Coaccionando a los ciudadanos para que vayan a votar, asustando a las gentes con la idea de que se va a saber quiénes se abtienen, o dando a entender que tendrán que demostrar, para justificar sus horas libres, que han ido a votar o, lo que es aún más grave, presionando a coledívos, instituciones o medios de comunicación para que recomienden el sí.

Se ha colocado a España, por salvar la cara de un referéndum prometido para una cosa y celebrado para la contraria, en una situación que no favorece a nadie. Se están gastando docenas de miles de millones que son, o del presupuesto, o de la economía, pero de todos los españoles, por eí interés de una poJítíca de partida ¿De quién es Ja responsabilidad, quién rinde cuenta de ellos?

Se está atendiendo a la plena libertad de los ciudadanos de votar o no, acudiendo al miedo ambiental, al temor, más o menos difuso, de las represalias para llevar a la gente a votar, sin darse cuenta de que muchos de esos votos se pueden convertir en «noes», no a la OTAN, sino a la presión sentida.

En este maremágnum, creado por una decisión irresponsable innecesaria, porque el Parlamento, al 95 por 100, había aprobado la permanencia en la OTAN, y la oposición ofreció, lealmente, su apoyo al cambio de criterio del Gobierno sin críticas si no se hacía el referéndum, es imposible saber cómo hay que valorar cada voto positivo o negativo. Gane el sí o el no, con una alta abstención y con ligero margen, el referéndum, consultivo según ia Constitución, y con una pregunta ambigua y trucada, no va a aclarar nada. Nos va a dejar peor que estábamos antes de celebrarlo.

El referéndum ha venido a enturbiar el ambiente, a enfrentar a Jos que se llaman paf teístas con los que creemos que la OTAN contribuye a la paz, a crear confusiones, a conducir al Gobierno a prácticas v presiones indeseables, a producir un derroche de miles de millones cuando vivimos en el déficit, en el recorte de la inversión y en el paro. En ese sentido, el PSOE ya ha perdido el reieréndum. Se le ha vuelto en contra. Y gane el sí o el no será siempre un triunfo relativo, insuficiente, a valorar sumando unas abstenciones que tienen el valor de si a la OTAN y no a la pregunta del referéndum y a éste mismo.

José Luis Alvarez es diputado del PDP.

 

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