Autor: Sagrera, Martín. 
 Referéndum. 
 ¿Contradicciones de Fraga?     
 
 Ya.    10/03/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

¿Contradicciones de Fraga?

MARTIN SAGRERA

SI la actual consulta es realmente sobre la permanencia en la Alianza Atlántica es una cuestión de interés nacional, hay que votar «sí», y es faltar a un deber patriótico el abstenerse. Pero sí es un plebiscito en et que el Gobierno intenta que la ciudadanía refrende uno dé sus «cambios», y olvide otros, es una clave de política interior, y no algo «solo para los socialistas»: la oposición debe actuar (es una broma hablar de abstención «activa») y votar «no».

A nuestro juicio, no saldremos en ningún caso de la OTAN. Pero aunque saliéramos un tiempo de ella, lo importante es lo quw signifique para la política interior, que determinará a ta larga la exterior. Y dejar de oponerse al Gobierno, precisamente ahora en que esa oposición puede ser eficaz, no es cumplir con el primer deber de una oposición responsable, a la que mil razones, no sólo «eJ cuerpo», piden hacerlo: incluso la misma Alianza, pues no se comprende que un partido como AP, que en forma coherente pide una integración plena en ella, pueda abstenerse ante este café descafeinado, en vez votar «no» a esa híbrida OTAN de Felipe González. Por supuesto, una serie de personalidades y una parte del electorado de AP votarán «no» precisamente porque quieren una Alianza completa, y por tanto, el eventual triunfo del «no» no podrá legítimamente interpretarse por entero como un voto para salir de ella. Pero si además el mismo Fraga recomendara votar «no», para defender así la integración total en la Alianza, se conseguiría defenderla y reventar este referéndum.

£1 no tomar una postura activa y eficaz, sino mantener hasta ef final una ilógica abstención, sólo podría deberse, nuestro juicio, a una incapacidad del «lider de la oposición», que caería aquí en las contradicciones indicadas, o bien, lo que sería aún más grave, pereo a lo que muchos indicios parecen indicar: a que realmente no hay una oposición al Gobierno, sino verbal, porque hay una derecha que está muy contenta de que sea un PSOE eí que, con mucho menosxoste y desgaste para Ja derecha, realice Ja política que Je conviene a ella; y por eso, como en otras ocasiones, afloja el acoso de su «oposición» al Gobierno cuando hay riesgo que esa oposición pueda ser efectiva. Ni que decir tiene que este juego acabará por desacreditar un régimen en el que las fuerzas políticas sólo representarían a los mismos intereses.

 

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